Una terrícola 'made in Charleston': Shelby Rogers

La que fuera recogepelotas en la tierra verde de Charleston en 2001, busca ahora en Roland Garros un golpe de efecto y cargarse a Kvitova.

Veintitrés añitos contemplan a la estadounidense Shelby Rogers (Mount Pleasant, Carolina del Sur), número 108 del mundo y una casi desconocida para el gran público. Hace 15 años era 'ballgirl' en el torneo de su ciudad de residencia, Charleston. Hoy, está dentro de las 32 mejores tenistas del Grand Slam de la tierra batida, Roland Garros. Es su mejor marca y tras cargarse a Kristina Pliskova y Elena Vesnina va a por la zurda doble campeona de Wimbledon, Petra Kvitova. Conocemos a esta atípica jugadora estadounidense.

Shelby Rogers forma parte de ese nicho de jugadores norteamericanos algo escaso pero que existe, que prefieren las pistas lentas, son muy aguerridos y desarbolan a sus rivales con un estratosférico saque sino con paciencia, tesón y constancia. Jugadores como lo fueron Jim Courier, Jimmy Arias, Michael Russell... En chicas ha sido mucho más raro ver un perfil de jugadora así, destacando ahora Madison Brengle y la emergente Louisa Chirico.

Rogers por tanto representa ese tenis americano basado en las pistas de tierra verde denominadas Hard-Tru, que si bien son más rápidas que las de tierra batida europea, nada tienen que ver con el cemento que dicta su ley a lo largo y ancho de la geografía estadounidense. No es casualidad que la de Carolina del Sur haya hecho sus mejores resultados en arcilla. En 2014 alcanzaba la final de Bad Gastein en Austria y este mismo año la de Río de Janeiro.

La americana, que por poco no tiene que jugar la previa (fue la segunda con peor ránking en entrar al cuadro principal) ha expresado sus sensaciones para USA Today. "Es alucinante. Estoy muy feliz de la forma con la que estoy jugando. Espero poder mantenerla", cuenta. Y es que lo va a necesitar si quiere doblegar la resistencia de la checa Petra Kvitova, una de las grandes favoritas al título.

"Tengo que pensar que puedo hacerlo, ¿no?", tira. "De otra manera, no seré rival. Estoy haciendo las cosas realmente bien. Cualquier día te puedes cargar a cualquiera. Es emocionante", asegura Rogers, que buscará emular a su compatriota Brengle que levantó un 6-0 en contra en Dubái ante Kvitova para acabar ganándola.

Grandes recuerdos tiene Shelby de su niñez y su paso como recopelotas en Charleston. "Jennifer Capriati me besó en la mejilla y nunca más quise lavarme la cara", cuenta. "Tenía 8 años. Recuerdo también como fue de agradable conmigo Venus", rememora.

Las lesiones no han tenido piedad con la americana y eso ha lastrado su progresión en el circuito WTA. Llegó a ser la número 70 del mundo hace dos años y ahora, tras superar diversos problemas de espalda, busca dar el salto definitivo. "El gran cambio es que he estado en condiciones de jugar. He sido capaz de acumular partidos. El año pasado tuvo un montón de lesiones, lo que me hizo resetear todo el tiempo", reconoce Shelby.

En este Roland Garros, Rogers que quiere reflejarse en otro Roger en este caso como Federer por el paralelismo no solo del nombre si no de su pasado como recogepelotas, está mostrando una garra y un carácter ganador que le pueden llevar muy lejos. Admite que: "Me encanta el hockey. Sobre todo la parte agresiva de él. La atmósfera de los partidos, donde todo se vuelve ruidoso y bronco. Es de un ritmo muy alto, un deporte muy entretenido de ver", comenta.

Y aplica todo eso a un deporte muy distinto, con una idiosincrasia diametralmente opuesta. "Me gusta el aspecto individual del tenis. Es tranquilo. Estás peleando en una batalla individual", dice. Una batalla, y de las grandes, le espera ante la gigante Kvitova. La guerrera Rogers está preparada para seguir haciendo camino.

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