Otro drama de Murray en Roland Garros

El campéon de Roma ha vuelto a necesitar cinco sets para avanzar ronda ante el 164 del mundo al que ha vencido por 6-2, 4-6, 2-6, 6-2 y 6-3.

Andy Murray ha vuelto a las andadas y ha complicarse terriblemente su estancia en Roland Garros 2016. Ha vencido al número 164 del mundo el francés Mathias Bourgue por 6-2, 2-6, 4-6, 6-2 y 6-3 en 3 horas y 34 minutos en un choque que tenía muy controlado con 6-2 y 2-0. Se apagó Andy y el tenista local invitado por el torneo lució un tenis brillante y con mucho corazón que por poco no consigue un auténtico bombazo en el torneo parisino.

Andy Murray volvía a saltar a la Philippe Chatrier tras su escaramuza con Radek Stepanek y lo hacía ante un jugador semidesconocido, el francés Mathias Bourgue, 164º del mundo, primer Grand Slam para él. Un rival y un escenario que parecía le iban a venir muy grandes. La primera manga sin duda fue claramente británica. El francés salió con ganas y muy combativo, aguantando los intercambios al número dos del mundo. En el tercer juego no aguantó el saque después de varios iguales y Murray se escapaba irremediablemente.

Demasiadas dejadas de Bourgue, que o bien se quedaban en la red o las ganaba después el escocés. Murray dictaba su ley en los peloteos y el francés no hacía daño desde el fondo a pesar de algún gran punto. Con 4-2 abajo un 0-30 muy peligroso de Bourgue era contrarrestado brillantemente por Murray con un gran pasante. La manga no se le escaparía poniendo el 6-2 en el luminoso.

La segunda manga fue otro partido directamente. Uno donde el francés hizo el mejor set de su vida a buen seguro. Y donde el británico desapareció por completo. Un guion impensable. Murray arrancaba centrado, sólido, y rompía a Bourgue para el 2-0. A partir de ahí, la debacle. El de Dunblane realizó un juego horrible con muchos errores y desapareció. Bourgue se vino arriba, viéndose medio perdido, se quitó los complejos y empezó a sacar winners desde todos los lados, jugando muchos paralelos de revés. Murray no encontraba reacción, se movía de un lado a otro pusilánime, ese versión tan mediocre del escocés que hemos visto durante bastantes más torneos de los que deberíamos.

La remontada del galo iba a ser portentosa e increíble. Del 0-2 al 6-2 ganando 24 de 26 puntos en ese lapso. Murray estaba bloqueado, ni el saque le sacaba del atolladero y Bourgue seguía creando juego, dejadas, passings, ganadores desde el fondo... El público de la Chatrier jaleaba al francés a rabiar. ¿6-2 de Murray? Pues 6-2 de Bourgue. Ver para creer.

Pero no se iba a quedar ahí la cosa. El francés iba a seguir tirando, no quería conformarse con un set. Quería el partido. Llevaba seis juegos seguidos, pero la marca la alargaría a ocho. De entrada, 2-0 para él. Lo más increíble es que no dejaría escapar ya esa ventaja hasta cerrar la tercera manga. Murray con tremendos problemas, animándose pero realmente irregular con sus tiros y muy a merced de las genialidades de Bourgue, que por momentos se divertía con los ángulos y los juegos en la red que le proponía al británico.

Estuvo mucho más cerca el segundo break de Bourgue que la recuperación de Murray. Se salvó por varias veces. Finalmente, y con la brillantez con la que estaba maniatando al número 2 del mundo y ganador de Roma, cerraba el galo por 6-4 el tercero. De nuevo Murray entre la espada y la pared.

Llegaba la hora de la verdad para Murray. Como ante Stepanek, llegó también la reacción. De repente el escocés estaba más activado, despierto otra vez, tirando con fuerza, con las piernas más vivas. Eso, y el progresivo cansancio de Bourgue, hicieron el resto, si bien de entrada el de Dunblane tuvo que salvar un complicado juego. Posteriormente, Murray rompía con 2-1 tras un revés de Bourgue que pretendía ser ganador pero que se marchó muy lejos. El británico pondría la directa a pesar de algún juego complicado en el que el francés intentó recuperar la desventaja. No bajó los brazos pero su acierto ya no era el mismo y Murray estaba renacido. Salió de la siesta y ganaba por 6-2 la cuarta manga.

En el quinto y último set las inercias parecían muy distintas y así se iban a mostrar. ¿Cuánto tardaría Murray en coger la directa hacia tercera ronda? En el segundo saque de Bourgue. El francés estaba muy agotado y la inspiración había quedado largo tiempo atrás. El escocés no regalaba ya, tenía entre ceja y ceja terminar el encuentro cuanto antes tras más de 3 horas de lucha.

Pero de nuevo hubo un apagón en su tenis con 5-1 y saque. De nuevo, Bourgue lo vio y se fue con todo a quemar las naves. El público reaccionaba y parecía que podía haber partido aún. Recuperaba un break e iba a por el segundo. Ahí Murray dijo 'enough' y cerraba una extrañísima segunda ronda para él y muy desconcertante con un 6-3 en el quinto tras más de 3 horas y media. Tremendo espíritu batallador de Mathias Bourgue que encendió con su tenis alegre a la central. Karlovic, la siguiente prueba de Murray.

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