Federer: "Quiero volver a alcanzar el éxito. Un octavo título en Wimbledon"

El suizo confiesa en una entrevista lo que aún le sigue motivando en el tenis. Y admite que no se ve como entrenador en el futuro.

En una entrevista para el medio alemán Neue Osnabrücker Zeitung, el suizo Roger Federer ha hablado sobre sus expectativas y motivaciones a corto plazo y que se centran en Wimbledon y los Juegos Olímpicos. Además, el de Basilea expone su opinión sobre la opción de adoptar el rol de entrenador cuando se retire así como su visión sobre los nuevos valores del circuito y su gran rivalidad histórica con Djokovic y Nadal.

A sus 34 años y tras su primera operación importante, Roger Federer tiene claro que es lo que aún le sigue moviendo a jugar y dar lo mejor de sí mismo: "Esos momentos en los que se te pone la piel de gallina. Quiero volver a alcanzar el éxito, como sería ganar el octavo título de Wimbledon". El suizo pone el punto de mira en la Catedral del tenis, el denominado como 'el jardín de su casa'. Pero los Juegos Olímpicos también asoman en su horizonte y admite que no sabría priorizar una cosa o la otra. "Es muy difícil responder a eso. Los Grand Slams son prioridad absoluta para nosotros los tenistas. Los Juegos Olímpicos son otra cosa muy distinta. Aquí, la decepción es enorme si se pierde, ya que esta oportunidad solo la tienes cada cuatro años. Estamos más acostumbrados a: 'Ha salido mal Wimbledon, pero volveré el próximo año'", cuenta Roger.

Para Federer los Juegos son siempre un aliciente extra, algo muy especial. "De pequeño vi mucho los Juegos Olímpicos. Me dejó muy impresionado el baloncesto con Jordan. Luego la medalla de oro de Marc Rosset en tenis. Mi propia experiencia siendo aún un adolescente en Sídney y llegando a semifinales. Después perdí dos veces antes de tiempo y sentí la necesidad de obtener una medalla", se sincera el suizo, que pone la nota positiva. "En el plano deportivo los Juegos dolieron, pero también fue allí donde conocí a Mirka (Sídney 2000) y pude vivir las dos mejores semanas en la villa", recuerda.

Y no solo ese tipo de motivaciones tiene el suizo. Otras mucho menos tangibles pero igualmente importantes le ilusionan. "Que me vean todos los fans que tengo en cualquier parte del mundo. A mucha gente le gusta verme jugar. También quiero servir como inspiración de trabajo duro. Y sin duda, experimentar todo esto junto con mi familia", relata Federer.

Eso sí, una vez retirado, el panorama de seguir vinculado al tenis a través del papel de entrenador no lo tiene tan claro. "No me veo como entrenador que tiene que volver a hacer las giras. ¿Podría hacerlo cuando mis hijos se fueran de casa? Sí, es posible. Pero eso será dentro de unos 20 años. Ya tendré entonces 54. Y pienso: 'Eso es lo último que querré hacer en ese momento'. Querría viajar por el mundo con mi esposa y tal vez entonces ya sea abuelo también", elucubra el helvético.

Si bien el papel de entrenador no parece ir con él, si que acepta el dar consejos a nuevos valores, como en el caso del alemán Alex Zverev con el que jugó la semana pasada en Roma. "Con Zverev he hablado mucho, incluso sus padres me preguntaron una vez que pensaba de él", asegura. "El año pasado ya se veía que Zverev podía hacer grandes cosas. Hay de tres a cuatro jugadores en un primer plano. Kyrgios, Coric, también Taylor Fritz y otros jóvenes americanos. Necesitan aún uno o dos años para consolidarse", aventura Federer.

Por último, sobre el estado de forma de sus dos grandes rivales históricos como son Novak Djokovic y Rafael Nadal, el suizo ha comentado y valorado lo siguiente: "Es muy complicado detener ahora a Djokovic. Es muy fuerte en todos los aspectos. Está en muy buena forma físicamente y de cabeza. Y además ha sabido conciliar su nueva situación familiar. Es un gran salto en la vida de uno y puede ser muy inspirador como me pasó a mí en el verano de 2009 cuando Mirka estaba embarazada y gané París y Wimbledon, aunque también puede suponer una distracción", asegura Roger.

Respecto al mallorquín ha dicho: "Soy un gran fan suyo. Él era el más grande y difícil oponente que he tenido. Por tanto tengo el máximo respeto hacia él. Soy la última persona que se cuestiona si aún puede lograr algo. Sé lo bueno que es tanto como lo conozco fuera del circuito", da fe el suizo.

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