Djokovic entona la remontada

Ni una lesión de tobillo pudo frenar Novak Djokovic ante Nishikori. El serbio se medirá a Andy Murray por el título en Roma reeditando la final de Madrid.  

De estar lesionado y totalmente ido del partido, a reaccionar a tiempo para darle la vuelta al marcador y transformar las adversidades en éxitos. Una vez más, Novak Djokovic demostró por qué es el número uno del mundo y sentenció a Kei Nishikori (2-6, 6-4, 7-6) en la segunda semifinal del Masters 1000 de Roma después de que el japonés tuviera la sartén por el mango. Mañana volverá a medirse ante Andy Murray en un duelo con tintes de venganza tras lo sucedido en Madrid hace siete días.

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El partido pudo haberse decidido a los dos minutos, lo que duró Novak Djokovic en anotarse el primer juego. Exactamente lo mismo que tardó en golpearse sin querer su tobillo izquierdo en su objetivo de desprender la arcilla de sus zapatillas. El serbio se detuvo en seco, se inclinó y tocó la parte afectada. Alarma. Una vez sentado, en seguida se quitó la zapatilla y empezó a estirar el pie, pero el daño ya estaba hecho. El médico de la ATP entró a pista e hizo lo que pudo, aunque Novak ya no volvería a sentirse cómodo sobre la pista hasta el final del primer parcial.

Siete minutos después se reanudó el encuentro con las dudas de qué le ocurría a número uno, si un simple contratiempo o algo más grave. Nishikori, que no quería perder el calor, intentó incendiar el pulso, y así fue como aprovechando su ritmo endiablado y tirando del parabrisas una y otra vez, fue quemando a su oponente hasta hacerle el break esperado antes del siguiente descanso. Aquella oportunidad ya no la soltaría el nipón, quien seguiría remando hasta cerrar el primer asalto por 6-4. La puerta estaba abierta y Kei la cruzó con todas las de la ley; aunque Djokovic solo estaba tocado, todavía faltaba para hundirlo.

Los aires se calmaron en la reanudación, con el balcánico parcialmente recuperado del grogui inicial y el nipón todavía frotándose los ojos por haberle robado un parcial al de Belgrado, algo que no lograba precisamente desde hacía un año en esta misma pista. Ya sin asuntos extradeportivos por medio, se implantaron las tablas, pero no sin polémica. En un momento de tensión, el serbio le lanzó una bola con demasiada intensidad a un recogepelotas que hizo despertar al Foro Itálico y al mismísimo Mohamed Lahyani. Inmediatamente Novak se dio cuenta de su gesto y fue a disculparse. La presión amenazaba en cada punto.

Digamos que Nishikori lo estaba haciendo todo bien, con lo que las leyes del tenis dictaban que al mínimo fallo tendría pagarlo más que ningún otro. Los jugadores llegaron al 5-4 y el de Shimane sacó para empatar. Una dejada de otro planeta puso al serbio con 30-40 y una luz entró de golpe en la mente del número uno. Hasta ese momento tenía 0 de 9 en puntos de break a favor. Saben lo que pasó, ¿verdad? En el momento exacto, justo cuando más firmeza requería la situación, el pupilo de Michael Chang deja tontamente una derecha en la red y le da alas al su enemigo. La tercera manga ya esperaba.

Nishikori no supo encajar este golpe y perdió toda la llama que venía plantando. Se dejó ir y esto es algo que no se puede hacer con Novak enfrente, quien rápidamente se puso con 3-0 arriba en el set definitivo. Pero al partido le faltaba todavía una vuelta que dar. Con el de Belgrado dominando 4-2 y servicio, Djokovic pega una bola a la grada con 40-40 y rompe cuerdas. Sale disparado hacia la red, exigiendo que le devuelvan esa misma pelota. La bola vuelve y el serbio se la guarda en su mochila entre risas. Nishikori, mientras tanto, pone cara de no entender lo que sucede, cara de apoyar entra poco y nada este show. Sea como fuere, aquella tontería descolocó las piezas del tablero y Kei recuperó el break antes cedido.

El fin de la función nos debía una buena dosis de emoción y solamente un buen tiebreak podía cubrir tal necesidad. Allí ya no se permitían fallo, pero mucho menos concesiones. El tren pasó, Kei se subió pero no supo conducirlo hasta la meta. C’est fini. Final número 42 de Masters 1000 para Djokovic, empatando a Rafa Nadal y a Roger Federer. Una semana después, Andy Murray volverá a ser su último escollo hasta el título. ¿Tendremos el mismo campeón que en Madrid?

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