Federer se inclina ante Thiem

El suizo no estuvo cómodo en la pista, Thiem aprovechó su oportunidad y logró vencerlo por primera vez en su carrera. ¿El físico de Federer? En algodones.

Dominic Thiem estuvo más entero que Roger Federer y lo despachó por 7-6(2), 6-4 en una hora y 18 minutos de encuentro. El suizo no se sintió cómodo, evidenció problemas físicos, estuvo mermado a la hora de moverse y terminó pagándolo caro. Para Thiem, paso importante, cuarto triunfo ante un top-10 y billete a los cuartos de final del Masters 1.000 de Roma. Chocará con el ganador del duelo entre Nishikori y Gaquet.

Federer, tras su partido de primera ronda ante Alexander Zverev, había avisado que saltaría a pista en función de cómo se sentía de sus molestias físicas que arrastra desde hace meses. Llegó al Foro Itálico, calentó de buena mañana y se notó en condiciones de competir.

Con la cancha central a rebosar de gente para verlo en acción, el suizo arrancó bien. Efectivo. Con las ideas claras y a un ritmo alto. Si ya de por sí el juego del suizo es picante, agresivo y arriesgado; hoy lo era todavía más. Iba con la directa puesta. No podía mantenerse desde el fondo de pista alargando los puntos ni especulando. Sacaba, tiraba y arriesgaba.

Así consiguió el primer break del partido ante un Thiem que parecía algo agobiado con el juego del helvético. Federer se puso 3-2 arriba y saque en el marcador, pero en ese momento se rompió el partido. Cedió su servicio, Thiem igualó a 3 el primer set y cuando sacaba con ventaja de 40-0, Federer restó de revés, puso la bola en juego y se fue directamente a la silla. No recuperó la posición e hizo un gesto con la cara y el cuerpo donde dejaba claro que algo no iba bien.

A partir de ahí el partido se ensució. Federer apenas se sentaba en los intercambios. No quería enfriarse. A pesar de las molestias y lo incómodo que estaba en la pista, estaba dispuesto a seguir. Eso sí, su juego era todavía más cortado: arriesgaba, tiraba y se la jugaba. No había ritmo en el encuentro y él apenas se movía. La media de intercambios era de 3 bolas por punto.

Thiem, viendo las molestias del rival, intentaba abrir la pista, mover al suizo. Sabía que los desplazamientos iban a ser su cruz y apretaba en la herida. A pesar de los contratiempos, Federer daba guerra y ponía tenso al austríaco, que en ocasiones no sabía si tirar, si mover la pelota, si hacer su juego o variarlo en función del rival a medio gas que tenía del otro lado de la red.

Ganando cada uno su servicio, se fueron al desempate. Ahí Thiem se puso sólido, fallo menos y pudo cerrar la primera manga con un contundente 7-2 en el tiebreak. Los números: 11 winners y 19 errores para Federer; 17 ganadores y 8 fallos para Thiem.

En el segundo set, Federer vio que tenía delante un reto casi imposible. Thiem estaba entero, sabía que era el día para imponerse al suizo y no lo desaprovechó. Continuaron los intermitentes intercambios, pero el 17 veces ganador de Grand Slams no pudo ponerse en igualdad de condiciones, y terminó cediendo por 6-4 y con la impotencia de no poder estar a la altura.

Dominich Thiem, pese a los inconvenientes de Federer, jugó sólido, estuvo a la altura, dio un paso más en su carrera y se aseguró el pase a los cuartos de final del Masters 1.000 de Roma.

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