La batalla de las superficies

¿Merece la pena odiar una superficie? ¿O buscamos las ventajas que puede tener cada una? ¿Vosotros con cuál os quedaríais?

La eterna antagonía entre las pistas rápidas y las lentas. Entre el cemento y la hierba y la tierra batida. ¿Cuál es la que mejor representa la esencia del tenis? ¿O es que cada una tiene un poquito de esa esencia o mejor dicho, cada una aporta un poquito de ella misma a la esencia completa de este deporte? A menudo vemos jugadores que admiten 'odiar' una superficie, demostrando una gran falta, ya no de adaptabilidad, sino directamente de tolerancia y apertura mental.

Ahora, plenamente inmersos en la gira europea de tierra batida que nos conducirá en breves fechas al Grand Slam de esta superficie, Roland Garros, nos preguntamos, ¿la tierra es la mejor superficie para jugar al tenis? Los argumentos a favor podrían ser los siguientes: 1- Vemos puntos mucho más largos, 2- Muchas más opciones de que haya remontadas y vuelcos, tanto en un punto en sí como en un partido, ya que uno de puede defender mejor. 3- Gran variedad de golpes, incluyendo dejadas, angulos imposibles, globos... pero también tremendos golpes desde el fondo, ya que tienes más tiempo para golpear la bola, pegándole con más potencia y efecto. 4- Es una superficie más benigna para los jugadores en cuanto a lesiones articulares, ya que amortigua mucho más los impactos. 5- Y donde además, tanto el tenis español como el sudamericano han triunfado históricamente.

Pasamos al punto intermedio y que reina hoy en día y cada vez más en el circuito, la pista sintética o dura. 1- Pistas donde el tenis cobra mayor velocidad y explosividad, pero con cierto margen al peloteo. 2- Dentro de las canchas de cemento, las más lentas permiten que tanto jugadores de tierra como de rápida puedan sentirse a gusto, planteando ambos un tenis muy competitivo. 3- Por supuesto, la fácil conservación de las pistas que ha facilitado la expansión del tenis por muchos lugares y su popularización. 4- Y ya incluso, desde un punto de vista meramente estético, la variedad de colores que pueden aplicarse a las pistas aportan un matiz de identidad de un color con un torneo, aunque poco a poco se va imponiendo claramente el azul y verde.

Finalmente tenemos la hierba, la verde y resbaladiza hierba que cada mes de junio y parte de julio aterriza en el circuito profesional. Sus posibles puntos a favor: 1- Enorme espectacularidad por las especiales características de la hierba, que obligan a tirar de habilidad y a ver puntos realmente curiosos. 2- La posibilidad de poder ver más a menudo el noble y casi ya antiguo arte del saque y volea, o al menos, el de la volea, siempre un golpe muy estético. 3- Se ven partidos muy apretados, donde los desempates cobran mucha importancia y el más mínimo detalle puede ser decisivo. 4- Y porque en la hierba empezó el tenis. Un deporte unido a la tradición como este debe conservar y tratar como se merece una superficie que fue el punto de partida de lo que vemos hoy en día.

¿Qué opináis vosotros? ¿Con cuál os quedáis? ¿O qué cogeríais de cada una?

Comentarios recientes