Rafa Nadal: “El saque y el resto tienen un impacto tremendo a día de hoy”

El español habla en una entrevista acerca de varios temas de actualidad, incluido la ansiedad ya superada y la evolución del tenis.

Rafael Nadal concedió esta semana una entrevista muy completa al diario El Mundo donde habla sobre la ansiedad que sufrió y su posterior desaparición, la falta de respeto de la ex ministra Bachelot, la importancia de hacer públicos los controles antidopaje o la ilusión que mantiene por seguir jugando al tenis. Un charla extensa con el periodista Javier Martínez de la cual te exponemos las mejores frases y pensamientos del balear.

“Yo creo que en Montreal, el año pasado, ya hubo un cambio”, explica Rafa cuando le preguntan acerca de ese ‘click’ en su cabeza que empezó a dejar de lado la ansiedad. “Pero cuando uno lleva un tiempo jugando mal y encima con problemas de ansiedad, las cosas no pasan de un día para otro, hace falta un proceso, adquirir de nuevo confianza para que vayan mejor. A principios de 2016, en Abu Dabi y Doha los resultados fueron bastante peores en relación a cómo me sentía. Uno como deportista sabe cuándo está bien y cuando no lo está, y yo me encontraba bien, para hacer más de lo que hice. Luego perdí unos cuantos partidos que estuve muy cerca de ganar, y sacar adelante esos partidos o no marca la frontera entre hacer un gran torneo o no. Me tocó lo segundo, pero mis sensaciones seguían siendo buenas. Necesitaba ganar para confirmar esa impresión personal. Indian Wells fue un gran paso y Miami fue una pena, porque estaba bien”, recuerda el mallorquín.

Mucho se ha hablado de la maldita ansiedad, un síntoma que ya es historia en su cabeza. “A principio de 2015 la notaba entrenando. Lo cierto es que estaba jugando muy mal. En Australia hice cuartos de final, pero mis sensaciones tenísticas eran malas. Cuando uno está entrenando mal o jugando mal, entiendo la ansiedad o los nervios, el descontrol de sensaciones personales. Son cosas que pasan. Ahora bien, cuando entreno bien, normalmente juego bien, pero si en competición esos problemas persisten, entonces algo no funciona. En mi vida, entrenar bien y competir mal no me ha sucedido casi nunca, sobre todo no tener el control de mí mismo en la pista. Miami, el año pasado, fue un ejemplo claro de lo que ocurría. Había entrenado bien, pero llegaron los partidos y ya, en el primero, contra Almagro, sin hacerlo mal, me sentía agobiado a nivel de respiración. Con Verdasco, igual. A partir de ahí, en Montecarlo jugué bien; en Barcelona, otra vez mal; aquí, más o menos bien; en Roma, bien. A partir de ahí las cosas empezaban a ir mejor, lo que pasa es que en Wimbledon tuve otra vez una sensación rara contra Brands. Más allá del juego o de perder, que entra dentro de la lógica del deportista y con lo cual nunca he tenido problemas, se trata de un agobio interior, de no controlar los tiempos ni del punto ni de la pelota ni de la respiración. Al no controlar la respiración, dejas de controlar todo lo demás”, desgrana el actual número cinco del mundo.

Pero este episodio tocó a su fin y ahora los resultados parece que vuelven a la normalidad. ¿Cómo lo hizo? “También es un tema de hablar con la gente de al lado, estar cerca de la gente que te conoce bien. Uno puede tener ansiedad, pero también al final se va. En todo momento he pensado que las cosas iban a cambiar y a ir mejor. No tenía el control de la situación personal en la pista, y eso que entrenaba muy bien. Por mucha reflexión que me hiciera a mí mismo, 'llevas no sé cuántos años aquí, has hecho todo lo que has hecho, ahora toca una época peor y no tiene ningún sentido tener ansiedad a estas alturas de tu carrera, cuando ya está prácticamente todo hecho', aun sabiendo eso y teniéndolo muy claro en la cabeza, cuando llegaba el momento no conseguía tener el control. Pero, bueno, es mejor no seguir hablando de ello. Creo que lo he superado y que las cosas van mejor, ganando o perdiendo, pero al menos disfrutando dentro de la pista”, manifiesta Nadal.

El tema del dopaje también ha estado dando que hablar alrededor de su figura, un asunto que el balear trata con absoluta calma y naturalidad. “Ojalá fueran públicos todos los controles. Se dejaría de especular sobre el deporte en sí. El deporte tiene que ser limpio y ha de parecerlo. Todo lo que se haga para que el deporte siga siendo un ejemplo dentro de la sociedad y se pueda mirar con fiabilidad, como un referente positivo de valores, servirá para acabar con la especulación y con la gente que hace trampa. Me gustaría que los controles de todo el mundo fueran completamente transparentes. Si yo paso un control a día de hoy, si dentro de dos semanas se tienen los resultados, sería lógico que salieran a la luz. Se sabría así cuántos controles pasa cada uno de orina, de sangre, etcétera”, persevera el reciente campeón de Montecarlo y Barcelona.

Y dentro de todo este embrollo, apareció Bachelot para desbordar el vaso, suceso que provocó el movimiento de Nadal. “Más que nada es que llega un momento dado que ya vale. Ha habido dos motivos por los que en el pasado no he querido hacer nada cuando se ha dicho algo sobre este tema acerca de mí: uno es porque entendía que las personas que lo habían dicho no tenían credibilidad suficiente y otro porque es un tema muy desagradable y cuanto menos se hable de él, mejor. Ahora bien, cuando llega un momento en el que las cosas se van repitiendo, y me lo dice una persona que debía de ser seria y que la gente de a pie podría pensar que tiene información privilegiada, entonces sí que ya es algo más grave. Cuando una persona así hace comentarios gratuitos, falsos y sin ningún tipo de información, llega un momento en el que se tiene que parar y se ha de luchar por lo que uno es, por lo que uno ha sido durante toda su vida, y por lo que ha trabajado para cumplir su gran ilusión, que era ser tenista profesional. Después, he tenido la suerte de ser un destacado en ello.

Cambiando de parecer, no son pocos los que dicen que el trato de Rafa con la prensa se ha vuelto un poco más distante. “No soy muy partidario de leer lo que se escribe sobre mí, porque intento no prestar mucha atención, pero sí con los años uno sabe la gente que se porta bien conmigo y la que se porta menos bien, la gente con la que puedes tener más confianza y con la que puedes tener menos. Y ya está. Intentando respetar siempre el trabajo de cada uno y cuando se respete el mío. Tengo que estar agradecido a los medios de comunicación, pues gracias a ellos soy lo que soy”, señala el campeón de 14 Grand Slams.

Javier Martínez quiso también preguntarle por el motor de su carrera, la ilusión por jugar y la posible erosión de la misma. “Quizás juego con un poquito menos de energía que antes, a lo mejor, pero con la ilusión de siempre, de hacer las cosas bien, de seguir mejorando algo cada vez que voy a entrenar y de dar lo mejor de todo cada vez que voy a competir. Ni quejarme, ni protestar, ni poner malas caras cuando las cosas van mal. Intentar asumir las cosas como vienen y estar positivo con ello, que es una de mis grandes fuerzas”, asevera.

La dominancia del BigFour, también fue un tema recurrente en la entrevista. “Creo que ha habido una gran exigencia, tener la obligación de ser muy regular, de perder muy poco para estar en el grupo de arriba. Djokovic, Federer, Murray, Ferrer... Quizás los tres de arriba nos hemos tenido una grandísima regularidad durante muchos años y nos hemos obligado a estar al máximo en cada partido que competimos, o sea, que quieras o no, nos hemos ayudado a mantener la regularidad en cada entrenamiento y a ser profesionales al cien por cien, a respetar a todos los rivales y saber que cada derrota es importante para lo que pueda pasar al final de año de cara al ranking. Y evidentemente, cuando ves a jugadores enfrente de un nivel tan alto, sabes que prácticamente no te basta nada. Ya no es, 'voy a salir a la pista y si juego bien voy a ganar', no, 'voy a salir a la pista y si juego bien quizás pierda'. Eso te obliga a dar lo máximo de ti en cada entrenamiento y a saber que nada es suficiente, que estás obligado a mejorar”.

Pero estos no siempre estarán dando guerra, muy pronto llegará el trillado relevo. “Me parece que Thiem tiene un gran potencial, sobre todo en pista de tierra; en los siguientes cuatr años creo que es un candidato a ganar Roland Garros. Y creo que Zverev y Kyrgios son dos jugadores con unas posibilidades increíbles. A nivel tenístico, no tienen defectos. Otra cosa es mentalmente. Hay que ver cómo evolucionan, cómo responden cuando les aparezcan los momentos en que ya no sólo eres una novedad y no hay presión por nada, sino cuando tienes la responsabilidad de tener que jugar bien cada semana”, repasa el de Manacor.

Pero si algo imorta y a la vez preocupa a Rafa es la evolución de ese deporte y, por lo tanto, de la manera de practicarlo a nivel de profesional, el peligroso asentamiento del ‘pim, pam, pum’. “Yo creo que en tierra sí que se juega. Ves los partidos en Barcelona, en Montecarlo y sí que hemos disputado puntos muy largos, de muchas bolas. En rápida es otra historia. El saque y el resto tienen un impacto tremendo a día de hoy. La tendencia es a jugar pensando menos, a que la táctica no influya prácticamente en los partidos, sino que el que esté golpeando mejor, el que tenga la capacidad de pegar más bolas buenas es el que gana. Y no tienes posibilidad de buscar una solución estratégica o algo. La pelota a veces va tan rápida que a día de hoy el que da primero da dos veces, sobre todo en pista rápida. Es difícil de explicar pero, aunque un tenista sea mejor que muchos otros, a nivel de saber jugar y entender el juego, si el otro está decidido a golpear la pelota al cien por cien desde la primera y a jugarse los restos, estás en sus manos. Y a día de hoy, esto es difícil de parar”, concluye el español.

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