Djokovic también gana sufriendo

El serbio vence a Murray en tres mangas, conquista Madrid cinco años después y vuelve a liderar la tabla de campeones de Masters 1000: 29 títulos.

La mejor entrada de la semana en el Mutua Madrid Open debía corresponder a la última cita del torneo. Y así fue, el público de la capital español respondió con un nivel de aforo importante en las gradas pese a la ausencia de su máxima estrella en pista, Rafa Nadal. Abajo se encontraban Novak Djokovic y Andy Murray, número uno y dos del mundo, que no está nada mal, ¿verdad? Ya solo faltaba la guinda, que era que saliera una buena batalla del horno después de toda la pana que ambos contendientes habían repartido los días previos. Y hubo suerte.

Novak Djokovic empezó barriendo ante incluso de ensuciar. El resultado lo dice todo: 6-2 en 27 minutos. En la pista Manolo Santana no entraba un rayo de sol, pero ya se encargaba el serbio de sacar todo el brillo de su raqueta. Restando de una manera salvaje, el de Belgrado bordó el tenis tal y como viene haciendo toda la temporada y no dio opción a pelea, ni a una simple tos de su rival. Una avalancha de ritmo y ejecución se manifestaba sin discusión sobre la arcilla y la gente que había pagado su entrada empezaba a mosquearse por el poco espectáculo recibido a cambio

La tribuna de prensa, los entendidos de la materia, se vació en un momento, entendiendo que el final estaba cerca y nadie iba a subir la crónica por ellos. Estos serían los que terminarían viendo el tercer ser por una pantalla de ordenador. No es que sea Novak se pusiera a jugar mal, pero las fuerzas se igualaron de repente. Los dos juegos que el británico se había apuntado en el primer parcial habían sido gracias a su gran servicio, factor al que sumó después un marcha más de movilidad y un revés que cuando hila fino es infranqueable. Así pues, con un solo break, del 2-6 pasamos al 6-3 y lo que parecían unos títulos de créditos se convirtieron en una merecida secuela.

Éste era el segundo set que perdía Novak Djokovic en sus útimos quince partidos ante top10, los cuales se habían resuelto con trece victorias y una sola derrota. Murray, en cambio, jugaba por quitarse el lastre de los tres últimos fiascos consecutivos ante el de Belgrado y el hándicap de no haberle superado nunca en arcilla (0-3). Los dos estaban algo nerviosos, muestra de ello era ver con la garra con la que celebraban cada juego a raíz del inicio del último asalto.

Disparó Novak primero, colocándose 2-0 y avisando de su tremendo en sets definitivos desde que el vestuario ATP se rige bajo su mandato. Pero aquí tampoco inclinarían las rodillas Murray, vigente campeón del torneo. El número dos del mundo apretó de nuevo las tuercas a su oponente y le encontró las cosquillas para recuperar la igualdad en el luminoso (2-2). El partido estaba más vivo que nunca y eso que muchos ya lo habían matado hace 80 minutos.

El tren de la victoria había pasado ya dos veces por el andén de Nova Djokovic y en ambos viajes se había colado Andy Murray. Desde luego, acaba como acabara esto, nada se le podía reprochar al pupilo de Jamie Delgado. Pero Novak es mucho Novak, un hombre sin piedad cada vez que huele la sangre. En todo lo que faltaba por ver ya solo habría un juego más del escocés, superado siempre en los momentos importantes por su rival de generación. De poc sirvieron las siete bolas de break que gozó Andy para volver a meterse en el encuentro, simplemente para demostrar una vez más la determinación de Nole. (6-2, 3-6, 6-3). El título de Madrid cambiaba de manos un año después y le devolvía el récord de Masters 1000 al número uno del mundo: 29 títulos.

Para todas aquellas personas que tenían dudas sobre si Novak ya no era el mismo tras su resbalón en Montecarlo, éste semana ha servido para enterrar cualquier pregunta. Conquistando su quinta corona del curso, el serbio iguala los 64 títulos de Borg y Sampras y acumula ya diez finales consecutivas capturadas en su poder. Es el rey, es el uno, es el que mejor hace su trabajo y esto parece que va para largo. ¿Todavía no les convence Djokovic? Estés ustedes tranquilos, todavía falta dictadura para que entren en razón.

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