Djokovic, a la final sin pestañear

El serbio cuenta una nueva victoria ante Nishikori y avanza hacia su final número 90 como profesional, igualando a Andre Agassi.

Novak Djokovic volverá cinco años después a la final del Mutua Madrid Open tras su séptimo triunfo consecutivo ante un Kei Nishikori que vio cómo su aventura en la capital ponía punto y final ante una de sus bestias negras (6-3, 7-6). El número uno del mundo mantuvo su invicto y sigue sin ceder un set durante el torneo. Mañana Andy Murray será el último obstáculo para el hombre que ya sueña con lograr el récord de 29 Masters 1000 en su poder.

Se puede decir que el primer juego del encuentro sirvió para definir el partido entero. Novak Djokovic al servicio, Nishikori al resto y 0-40. Tres pelotas de ruptura para empezar el duelo por delante. Una, dos y tres. Adiós al tren. No se había escapado el encuentro, pero la sensación era fatal. Ante esta versión del serbio es imposible hacerle daño si no uno no aprovecha sus oportunidades. Y el japonés, al igual que Raonic, las tuvo, pero no las atrapó. Esto solo hizo que dar alas al balcánico para ir mermando, punto a punto, la moral del nipón, remando hasta que se abriera la puerta hasta el triunfo.

Así ocurrió en el 3-2, momento en el que Novak acelera y Nishikori solo puede que suspirar, recordando aquellas oportunidades que vio marchar hace unos minutos. El público, bastante más numeroso que en la primera semifinal, animaba con gusto al serbio, gran favorito para el público tras la ausencia del ídolo local. Digan lo que digan, la brillantez del oriundo de Belgrado ha dado sus frutos hasta en el hogar de su máximo competidor. Juego a juego, Djokovic se subió a las escaleras mecánicas y fue gastando tiempo al reloj ante la atenta mirada de Marian Vajda, relajado al ver cómo su pupilo disfrutaba en la Manolo Santana con una versión diesel y ya pensando en la final ante Andy Murray.

Pese a todo, Nishikori no se rendía. Llegados a este punto, había que echar el resto. Pero una y otra vez la película se repetía, el japonés tenía las armas pero carecía de balas. En el 5-4 la grada cerró los ojos y Kei los abrió, más que nunca, de par en par. Se puso a repartir y entró en momento zen. Pero tampoco fue suficiente. Al fin pasó lo que todos esperaban y el serbio aterrizará mañana en su final número 90 como profesional, igualando a una leyenda como Andre Agassi. Hace cinco años cosechó aquí su primer y, hasta ahora, único título en Madrid. Andy Murray tiene en su Head la potestad para impedir el segundo.

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