La mejora en el saque fue lo que llevó a Federer a la cima

Un estudio presentado por la ATP muestra cómo el suizo fortaleció el servicio para dominar sobre los Roddick, Hewitt y compañía y convertirse en número uno.

Hoy en día está muy en boga el tema de las nuevas generaciones, que quiénes serán, cuándo explotarán, qué llegarán a conseguir... ¿Pero cómo fue esa etapa para los que ya están ahora en la cima? ¿Qué fue lo que les aupó a lo más alto? ¿Cuál fue el punto diferencial? La ATP muestra un análisis sobre los primeros años en el circuito de Roger Federer, un transitar que no fue tan rápido y fulgurante como cabía esperar. Quizá la mayor fortaleza en toda la carrera del suizo, el saque, fue precisamente lo que tuvo que mejorar para pasar de un 'outsider' tipo Berdych, Dimitrov, Tsonga, etc, a un enorme campeón como el que acabó siendo.

Roger Federer no desde luego el tenista más precoz en la historia del tenis. Tuvo sus problemas en la primera etapa de su carrera para dar los pasos que su juego y algunos precoces logros pedían a gritos. En 2001, con 20 años logra su primer título en Milán y ya en 2003, con 22, se alza con su primer grande. ¿Qué mejoró Federer en sus primeros años para llegar a la cima y dominar el circuito? Una de las razones sin duda que fue su mentalidad, pasó de ser negativo, irascible y propenso a las quejas a mostrar un aspecto casi hierático que sin duda lo tranquilizó y focalizó. Pero, además de eso, tenemos otro aspecto, en este caso técnico, el servicio.

El mencionado estudio de la ATP incide en la rivalidad del helvético con el australiano Lleyton Hewitt y con el estadounidense Andy Roddick. Dos jugadores de la misma quinta que el suizo y que pelearon en los primeros tiempos con él por el cetro mundial y por los Grand Slams. Entre 1999 y 2002 el cara a cara con ellos de Federer era 5-5 (si bien las cinco derrotas se las infligió Hewitt). Desde 2003 el balance hasta 2006 es escandaloso: 18-1. Una única derrota a manos de Roddick en esta ocasión. Ante un gran restador como Hewitt, la mejora del saque de Federer fue determinante. El de Adelaida no volvería a ganarle hasta la final de Halle 2010.

La mejora en números en los duelos ante estos dos jugadores es la siguiente:

Entre 1999 y 2002: 7,4 aces por partido, 2,7 dobles, 31% de break points convertidos, 77% de break points salvados, 56% de primeros saques, 72% de primeros ganados y 52% con segundo.

Mientras que en el período que va entre 2003 y 2006 los números son estos: 11,3 aces por partido, 1,8 dobles faltas, 42% de break points convertidos, 79% de break points salvados, 59% de primeros dentro, 77% de primeros ganados y 60% con segundo.

Los datos aportan claramente una realidad, y es que Federer empezó a ser más fiable y consistente con su saque, lo que repercutió muy positivamente en su juego agresivo. El trabajo físico fue también clave en este aspecto, ya que el suizo pulió la técnica de servicio, flexionando más la espalda y las rodillas, logrando así un mayor acierto en el saque y salvando la red con mayor facilidad. Sin duda que en el tenis todo empieza por el saque, y en el caso de Federer, más si cabe.

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