Arseni Pérez: “Todavía llegan tweets pidiendo que vuelva Tomás Carbonell”

El periodista de Teledeporte habló con Fernando Murciego durante el torneo Conde de Godó en una charla donde el tenis fue el principal protagonista.

Pensad en estas tres palabras: tenis, televisión, retransmisiones. A muchos os habrá venido el mismo nombre a la cabeza: Arseni Pérez. El célebre narrador de RTVE atendió el pasado jueves a Punto de Break para hablar acerca del periodismo deportivo, de la situación de Rafa Nadal, de la evolución del Conde de Godó, de Teledeporte, de la ausencia de Tomás Carbonell y de muchos otros temas que terminaron confeccionando esta distendida entrevista.

¿Te puedo llamar ‘La voz del tenis’? Al menos en España.

Quizá suena muy pretencioso (risas).

Si no eres tú, dime quién es.

Creo que Manolo Poyán tiene una voz muy característica, para mí se merece ese apelativo. Yo creo que la gente cuando dice las cosas lo hace con cariño, cuando lo escucho pues te ruboriza, Me parece exagerado ya que hay muchas voces buenas, aunque no va tanto con el tono sino en cómo se explican las cosas. El nivel de las retransmisiones en este país es muy alto.

Lo cierto es que eres de los periodistas que mejor caen al público, no todos despiertan esa simpatía. Se nota por ejemplo en las redes.

De verdad que yo, la mejor experiencia que saco de toda esta historia, aparte de haber vivido en la trinchera de esa pléyade de grandes tenistas y la evolución del tenis en los últimos años, me llevo el contacto con la gente. En esto ha ayudado mucho la aparición de las redes sociales, el Twitter por ejemplo ha sido vital. Nos actualiza mucho y el feedback con la gente es muy importante. También es cierto que entre nosotros mismos también hemos tenido muy buen rollo, ya sea comentando con Álex Corretja, Tomás Carbonell, Vivi Ruano, Nacho Calvo, etc. Yo creo que por eso la gente ha reaccionado siempre bien.

Hablemos del Conde de Godó. Decía Nadal el otro día que, pese a haberlo ganado ya ocho veces, cada año era una experiencia diferente. ¿Tú como ves el torneo?

La mejoría del Godó en cuanto a imagen y movilización, dentro de sus posibilidades y territorio, ha sido increíble. Han sabido adaptarse a los tiempos y eso es muy bueno para un torneo con tanta solera. Hay torneos que han muerto por dejarse llevar y no modificar ningún aspecto.

La impresión es que la cultura de tenis que se respira aquí no se encuentra en ningún otro lugar de España.

Es un polo de atracción. A mí me ha sorprendido ver la pista llena ya los primeros días. Esta edición es más especial y el propio Rafa lo sabe, recibió el mensaje el día de su primer partido. Había muchas ganas de verle y desde hace tres años no llegaba aquí con esa vitola de campeón en Montecarlo, además de cómo consiguió el título. Yo no recordaba un martes como el de este año, había tres cuartos largos de entrada y todas las pistas con gente. Pero es que el miércoles, cuando debuta Rafa, se habían agotado las entradas a media tarde, rozando el lleno. El momento en el que aparece en la pista, la manera en que le aplaudieron, ese reconocimiento… fue un cariño increíble cuando yo recuerdo que la gente ya se había cansado de él de tantas veces que había ganado, todo el mundo quería que ganara David Ferrer. Esa vuelta a ser el más querido, para Rafa es un aliciente que no va a dejar escapar.

Defíneme con una palabra el circuito ATP y el circuito WTA.

El circuito WTA, excitante. El circuito ATP, suspendido en el tiempo. El WTA está efervescente, Serena Williams al 70% no gana las dos finales importantes del año. Novak Djokovic, al 70%, hace lo que quiere. Ahí está la diferencia.

Algunos periodistas decimos que la ATP se ha vuelto aburrida y en seguida aparecen los ‘Nolistas’ para decir que es una falta de respeto.

Novak hace lo que haría Rafa o Roger en su situación, ¿para qué jugar al 300% si no hace falta? A mí lo que me duele no es el tema Nole, sino esa generación posterior que, bajo mi punto de vista, es decepcionante. La suerte es haber visto cómo apareció esa generación increíble: Nadal, Murray, Djokovic, Del Potro… todos estos con 19 años ya estaban en las fases importantes de los torneos importantes, ya aparecían en Masters 1000 e incluso ganaban alguna final. Los Dimitrov y compañía juegan muy bonito pero no les alcanza. Kyrgios […] yo no lo veo campeón de Grand Slam, a no ser que tenga dos semanas fantásticas. Luego está el fenómeno Wawrinka que, habiendo sido top10 hace una década, de repente es capaz de ganar dos Grand Slams. Uno de ellos, Roland Garros. ¡Y a Djokovic! Los de arriba están como están pero siguen siendo ellos. Rafa, después de un 2015 patético y todo lo que digan, es el número cinco del mundo. David Ferrer ahí sigue en el top10. Esta generación ha sido tan buena que los que vienen detrás están muy aburguesados, y como no podemos con los hijos ya pasamos a los nietos, a los Zverev y compañía.

Para los que escribimos, en mi caso por ejemplo, es muy monótono tener que redactar la misma crónica cada domingo. Supongo que para los narradores deberá de resultar igual de ‘atractivo’.

Para mí, la suerte relativa es que justo en esta época no tenemos los Masters 1000, salvo el caso de Madrid que lo vamos a volver a dar. Nosotros ofrecemos torneos ATP de manera esporádica y este año tuve la sorpresa de hacer Memphis, donde conocí a Taylor Fritz. De toda esta tropa, Fritz es el que tiene el nivel de tenis más alto, pero de largo. Otra cosa es que a nivel competitivo funcione, aunque yo le veo que tiene ese toque de crecerse ante la adversidad. Ahora estamos más centrados en la WTA, un circuito que me está resultado alucinante. En Dubái tuvimos a las ocho primeras cabezas de serie cayendo en su primer partido, esto no había pasado nunca en un Premier, lo bonito es esa competencia, las alternativas.

En cuanto a Rafa, vemos cómo la gente se empeña continuamente en comparar su rendimiento al de sus mejores años. ¿Es un error hacerlo?

Yo recuerdo cuando todo el mundo quería enterrar a Federervhace tres años y ahí está, dando la cara todavía. En el caso de Rafa yo creo que ha sido más la ansiedad que ha despertado en todo lo que mueve él, el disgusto de los seguidores. En una situación extraña, de psicoanalista, pero que se rompe desde el día en que Rafa sale a jugar el otro día ante Marcel. Ahí me dio la impresión de que el público ya se había olvido de esta ansiedad. Pasaban de ese cansancio de verle ganar a rendirle tributo. Yo me llevé la decepción en el Open de Australia porque venía de una muy buena rampa de lanzamiento del año pasado. Estaba empezando a ganar sin jugar bien, todo lo contrario que en 2015, donde le hacía falta jugar muy bien para ganar.

El pasado domingo, cuando Rafa gana en Montecarlo, entré en Twitter y me encontré con una guerra interna absurda. Había un sector, incluso algún profesional, que parecía llevar esperando mucho tiempo con el hacha para callar a algunos periodistas que, en algún momento, hayan podido analizar severamente o criticar la situación de Nadal. Parecía como si no estuviéramos todos en el mismo barco.

Mira, si algo puede decir bueno de las nuevas generaciones de periodistas que estáis saliendo es que tenéis tendencia a no ser de un bando, tendencia a contar lo que se ve. No suele darse siempre, pese a que esto no sea fútbol y cada uno sea de un equipo: que a uno del Madrid no se le ocurra decir nada bueno del Barça. Aquí está claro que todos estamos bajo la imagen de Rafa y se mira todo mucho según qué dices. Sí es verdad que hemos sido muy reiterativos, repitiendo el tema de la ansiedad como si fuera el día de la marmota. Y es verdad, no digo que no sea verdad, pero es como si un jugador falla cuatro veces seguidas con la derecha y yo no paro de comentar lo mal que está jugando con la derecha. Tienes que explicar más allá, investigar otros temas, no quedarte solo en describir lo que ves. Creo que aquí la gente ha sido bastante respetuosa con Rafa, en general.

El periodista debe circunscribirse a la realidad, dejarse a un lado lo que le gusta o lo que le parece bien. No hay que volverse loco anticipando cosas que no sabemos si pasarán.

¿Cómo ves el tenis español de aquí a diez años? Anabel Medina me aseguraba el otro día que siempre estaremos arriba.

No sé lo que tiene este deporte pero siempre hemos estado ahí desde los años 60, siempre hemos tenido continuidad. Ha habido otros países con mucha presencia histórica como Australia y Estados Unidos que ahora lo han pasado muy mal, todos tienen altibajos. ¿Quién iba a decir que un escocés iba a poner fin a ochenta años de sequía del tenis británico?

Dijo Muguruza hace unos meses que en el tenis no existía la amistad. En el periodismo deportivo, ¿se pueden tener amigos?

Por supuesto que sí. Yo en el tenis he vivido un compañerismo bastante estimulante, cada uno en su dirección pero siempre respetándonos. Así como en otros ámbitos del periodismo deportivo ha habido navajazos por la espalda, aquí creo que se respeta todo el mundo y no hay esa falta de compañerismo. Otra cosa es que haya gente que vaya a su aire y no haga las cosas tan bien. Todo el tema de las webs que ahora han aparecido, como la vuestra, han refrescado mucho el periodismo deportivo y ha continuado una línea que ya va siendo positiva.

Y a la vez creo que también se ha contaminado ligeramente.

Puede ser. Pero porque habrá gente que quiera monopolizar, coger de la oreja a alguien y aleccionarle. Mira no, lo importante no es lo que tú dices, lo importante es lo que hace la otra persona y que tú estás relatando. Nosotros no somos protagonistas de nada, ese ‘yoísmo’ exacerbado en el mundo del tenis está fuera de contexto.

¿En qué situación se encuentra Teledeporte hoy en día? Si me permites, creo que estáis haciendo una gran labor ofreciendo el circuito WTA, acostumbrando a la gente a que se enganche a Carla o Garbiñe, las jugadoras que van a tirar del tenis español en el futuro.

Hemos tenido suerte en este tema desde que perdimos los derechos de los Masters 1000. Han aparecido dos españolas top10, ese es el titular. Una llegaba la final de Wimbledon, la otra hace una primer semestre sensacional, luego un equipo de FedCup que ya decíamos que podían ser campeonas algún día, pese a que estaban en la Segunda División. La suerte es que además, ellas están acompañadas por jugadoras increíbles. A mí me gustó mucho ver a Kerber cómo ganaba este año el Open de Australia. O lo que está haciendo Belinda Bencic con 18 años. Es un circuito mucho más animado que podemos disfrutar y por suerte lo hemos podido obtener a un precio razonable. El mérito es de ellas, nosotros solo somos la pantalla que se abre.

A la hora de narrar los partidos, ¿qué tal es la vida sin Tomás Carbonell?

Muy oscura, sin aliciente (risas).

¿Es imposible que vuelva?

Está complicado, y equivocadamente por parte de las personas que toman esta decisión. Tomás tiene esa virtud de ser la persona que en el bote pronto te suelta una frase y te mete en la historia, te destaca algo que tú ni habías fijado. Por eso es muy tuitero también, ¡aunque al principio se negaba! Ha demostrado que tiene esa garra periodística que nos ha venido muy bien y nos ha aportado muchísimo en las transmisiones con su toque de acidez y humor. Perdemos mucho sin Tomás, no puedo decir otra cosa. Todavía recibimos muchos tweets de gente diciendo que nos echa en falta, ya como si fuéramos el ‘Gordo y el Flaco’. A mí me encantaría volver a comentar con él, como con Álex (Corretja), que es diferente pero también es muy agradable escucharle.

No te imagino en otra rama que no sea la del periodismo. De haber tenido que elegir otro trabajo, ¿por dónde hubieras tirado?

Había tres cosas, por este orden: Periodismo, Historia y Psicología. Por fortuna tomé la primera opción y fui labrando mi carrera. Soy de los que piensa que si tú tienes una vocación muy fuerte, acabas ejerciéndola. Si tú realmente quieres ser policía, acabas siéndolo. Si lo que quieres es ser periodista, acabas siéndolo.

Muchas gracias Arseni, ojalá que el domingo te escuchemos narrando una victoria española. Siempre que la lluvia lo permita.

Me encantaría un Nadal-Nishikori y que ganara Rafa en tres sets. Con sangre y salvando bolas de partido.

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