Muguruza: "En el tenis femenino lo que más tira todavía es la parte morbosa"

La hispano-venezolana habla en una entrevista para El Mundo sobre su actual y futuro estatus, sobre sexismo y dopaje. "Las piernas y faldas venden más que el deporte".

En una extensa entrevista para el semanario Papel del Diario El Mundo, la número uno española y cuatro del mundo Garbiñe Muguruza se ha mojado por muchas de las cuestiones que han salpicado la actualidad del tenis en las últimas semanas y meses además de hablar sobre la presión que tiene que soportar y el hecho de que la consideren la futura número 1 del tenis mundial.

Como una de las mejores exponentes actuales del tenis femenino, Garbiñe comenta sobre la polémica sexista que ha azotado al deporte de la raqueta en los últimos tiempos. "En el tenis lo que más tira todavía es la parte morbosa", asegura la caraqueña. Las piernas y las faldas son lo que más vende en el deporte. Confío en que con el tiempo vaya cambiando la situación. Espero que pueda normalizarse el éxito del tenis femenino y dejen de fijarse en que 'además de jugar bien es guapa'", cuenta Muguruza, uno de los iconos actuales de la WTA en todo el globo.

Al respecto de las declaraciones de Djokovic sobre que las mujeres merecen ganar menos que los hombres opina: "No entiendo por qué hizo él esas declaraciones. No vamos a negar que aún hoy en día una final masculina llena más un estadio que una femenina, quitando alguna excepción. Se ha ido mejorando todo mucho. Antes nosotras ganábamos menos y ahora se ha igualado bastante", dice Garbiñe.

Otro tema verdaderamente espinoso y controvertido y por el que ha sido preguntaba la hispano-venezolana ha sido por el dopaje y el caso de Maria Sharapova. "Apoyo que se hagan todos los controles oportunos. Hacen bien en vigilarlo al máximo y a todo el mundo de la misma manera, tanto si son estrellas como si no", sostiene. Sobre la siberiana, "fue chocante. Siempre la he considerado muy profesional. Es un referente del mundo del tenis y me impactó cuando salió admitiendo que había utilizado un medicamente prohibido. Estuvo bien que lo contara públicamente, pero era su entera responsabilidad haberlo sabido antes de tomarlo. Fue un error por su parte y se le debe tratar igual que si le pasa a otra persona. Es una muestra de que el sistema funciona", cree que Garbiñe.

Y por último... ella. Muguruza ha tenido que vivir una primera parte de año muy convulsa, con malas sensaciones en pista, decepciones y diferencias con su entrenador, Sam Sumyk. La presión por ser la número 1 del futuro sigue estando ahí y ella se lo toma bien. "Me alegro de que me vean así. Ha ido todo muy rápido, ni siquiera ha pasado un año desde el boom y algo muy repentino. Pero que me vean como la heredera del número 1 me parece ideal. Tampoco nos vamos a quejar", admite la de Caracas. "Soy muy ambiciosa y lo tengo en mente. No sé si llegaré a ser la número 1, ¿pero qué mejor que creértelo?"

Las idas y venidas de su cabeza, sus enfados y pataletas, se han venido considerando como el gran déficit de su juego. Ella lo ve así. "Soy muy emocional. Vivo este deporte y es complicado que las emociones no perjudiquen a veces al juego. Pero creo que es bueno y solo tengo que aprender a sobrellevarlo mejor, cosa que estoy logrando. El tenis es competor contra una misma y muchas veces eres tú peor enemiga. Tienes que saber convivir con el error. Yo soy una tenista que toma muchos riesgos, tengo poco margen de error. Ese es mi estilo y no tengo pensando cambiarlo", asegura con orgullo Garbiñe.

La residente en Barcelona zanja la polémica sobre la relación entre las tenistas en el circuito y el odio que se tenían según anteriores declaraciones suyas. "Aquello lo dije medio en broma, no es cierto. Me refería solo al ámbito de la competición. De hecho, tengo varias amistades en el circuito, pero es algo difícil, porque a la vez le estás contando tu vida a una chica y y la quieres machacar en la pista", cuenta.

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