Nadal se hace fuerte

Rafael Nadal venció a Dominic Thiem con un buen nivel de tenis, estuvo entero físicamente y ya está en los cuartos de final de Montecarlo.

Rafael Nadal logró el pase a los cuartos de final del Masters 1.000 de Montecarlo después de sobreponerse a Dominic Thiem por 7-5, 6-3 en dos horas y 3 minutos de encuentro. El balear se puso en el papel de batallador, no regaló apenas puntos, se volvió una roca desde el fondo de pista y desplegó el mejor tenis del año sobre polvo de ladrillo. Por su parte, Thiem jugó atrevido, salió a buscar la victoria pero no terminó flaqueando en los trances importantes del encuentro. Rafael Nadal buscará el pase a semifinales del torneo monegasco ante Stan Wawrinka.

El partido fue una auténtica batalla sobre polvo de ladrillo. De máxima exigencia física, de intercambios largos, de varios kilómetros recorridos en las piernas de los dos tenistas, de desgaste mental. Thiem planteó el encuentro jugándole de tú a tú a Rafael Nadal y saltó sin ningún tipo de complejo a la pista central del Monte-Carlo Country Club. Tenía la convicción que podía derrocar al Rey de la tierra batida, como ya lo había hecho el pasado mes de febrero sobre la arcilla de Buenos Aires.

El primer set duró 80 minutos. Thiem hacía de todo: jugaba de revés a una mano de igual a igual a la derecha de Nadal, disparaba misiles con la derecha, abría ángulos inverosímiles… Peso, potencia, aceleración y profundidad se mezclaban en los intercambios de ambos tenistas. Juegos de más de 15 minutos, rallys de 30 golpes y recursos para todos los gustos. Era un espectáculo de tenis, pero agotaba incluso hasta a quien lo miraba por la televisión.

El austríaco apretaba el saque de Nadal y el mallorquín sufría cuando era su turno de servicio. De hecho, Thiem perdonó en numerosas ocasiones y desaprovechó hasta 15 bolas de rotura en la primera manga. De 16 que tuvo, solo consiguió finiquitar una. En el 4-4, Nadal llevaba 44 puntos jugados con su servicio y Thiem, 27. El diestro se sacaba sus juegos con mayor facilidad, mientras que el zurdo sufría.

Sin embargo, en el momento de la verdad, Thiem no terminaba de dar el golpe. No lo hacía en las oportunidades de romper el saque de su rival y tampoco a la hora de mantenerse con vida en el set. Cedió su servicio con 5-6 en el marcador y de la peor manera posible: con doble falta.

Así, y tras una hora y veinte de batalla infernal, Nadal se quedó con el primer set por 7-5 ante el austríaco. Thiem intentó disimular el cansancio físico -y el mazazo mental- de la primera manga y volvió del descanso como si nada hubiera pasado. Aguantó unos juegos, pero luego se desinfló ante la entereza del ocho veces campeón en Montecarlo.

Thiem aflojó en su tenis, veía que Nadal estaba cada vez más convencido de que se llevaría el partido y un par de breaks le bastaron a este último para quedarse con la segunda y definitiva manga por 6-3.

Con esta victoria, Nadal se aseguró el pase a los cuartos de final de Montecarlo donde tendrá un verdadero examen ante uno de los máximos candidatos al título: Stan Wawrinka.

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