Tenis, monegascos y hasta un récord mundial

Desde este sábado abre el telón el Masters 1000 de Montecarlo y esta es la excusa perfecta para conocer a fondo sobre el escaso tenis del Principado.

A partir de hoy, el tenis se concentra en una pequeña parte del mundo. Mónaco, una ciudad-estado bañado por las aguas del Mar Mediterráneo y que apenas cuenta con 2 kilómetros cuadrados de superficie, es capaz de concentrar durante una semana a los mejores del tenis a nivel mundial, con el plus de que este año tendrá la presencia del ‘Big Four’ y nueve de los diez mejores del mundo.

Sin embargo, a pesar de contar con uno de los mejores torneos de todo el calendario masculino, en Mónaco la práctica del tenis raya en lo escaso y lo exiguo, contando con poca presencia de sus coterráneos en la elite del deporte blanco. Y es que en parte es una situación normal y poco alarmista: de los 36.000 habitantes que posee el Principado, solo menos del 20% es nacido allí; es decir, monegascos pueden llegar a ser algo más de 7.000 personas.

Tal vez uno de los mejores exponentes que ha tenido Mónaco en su historia es Benjamín Balleret, de 33 años y nacido en Montecarlo quien en su carrera profesional (sumando torneos ATP, Copa Davis, Challenger y Futures) ha logrado jugar más de 430 partidos, ganando 230 de ellos. Benjamín es hijo de Bernard Balleret, quien fuera tenista en la década de los setenta y logró jugar el cuadro principal de un Grand Slam (Roland Garros en 1976 y 1983), un hito que su hijo hasta el momento no ha podido igualar.

A pesar de ello, a Balleret hijo se le recuerda gratamente por hilvanar una de las actuaciones más sorprendentes en el Masters de Montecarlo en 2006, oportunidad donde, siendo 351 del mundo pudo pasar la fase de clasificación, vencer en el cuadro principal al belga Christophe Rochus (44 del mundo) y al francés Sebastien Grosjean (18 del mundo) para llegar a los octavos de final, donde finalmente fue aupado por Roger Federer, el uno del ranking masculino en ese entonces.

Eso, y contando los cinco títulos que posee en el circuito Futuro, son los mayores éxitos que ha logrado el monegasco, quien solo podría jactarse de ser uno de los jugadores fuera del top 100 que siempre tiene un lugar reservado en el tercer Masters 1000 del año: la organización, desde el 2007, siempre le ha entregado un wildcard para jugar la fase previa o cuadro principal. “Montecarlo y la Copa Davis son los dos máximos objetivos de mi temporada. Baso mi preparación más en el Masters porque me puede generar una gran cantidad de puntos. Y eso es importante para mi clasificación”, comentaba Benjamín un año atrás para los medios franceses.

Fan del AS Mónaco, Balleret además posee un importante récord en el tenis mundial: enfrentando a su compatriota Guillaume Couillard en el Futures de Plantation en 2013, entraron a los libros de historia al protagonizar el tiebreak más largo que finalizó 36/34, y que se terminó llevando Benjamín que le sirvió para ganar el partido.

Precisamente, Guillaume Couillard ha sido otro de los destacados tenistas que han surgido de Mónaco. Con 40 años actualmente ejerce como el capitán de Copa Davis de ese equipo y hasta hace dos años todavía empuñaba la raqueta para defender los colores blanco y rojo en esta competencia. Desde 2007 fue nombrado entrenador nacional de la Federación Monegasca de Tenis y ha estado ligado al desarrollo del tenis, sin embargo, ha tenido que luchar con la poca motivación que tienen los chicos del Principado para jugar al deporte.

Otros de los monegascos que se destacaron en el tenis fueron Alexandre-Athenase Noghes, quien fuera el primer esposo de la Princesa Antonieta de Mónaco; Clement Morel, quien se proclamara campeón del Abierto de Australia junior en 2002; o Vladimir Landau, destacado tenista en la década de los treinta que alcanzó la tercera ronda en dos oportunidades (1929 y 1930).

Este año, tendremos la oportunidad de ver a Benjamín Balleret, Romain Arneodo y Lucas Catarina como la cuota local del Masters de Montecarlo con la incógnita gigante de saber si solo serán cenicientas o podrán dar uno que otro golpe.

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