El rey del Masters 1000

Novak Djokovic iguala los seis títulos de Andre Agassi en Miami y se convierte en el primer jugador de la historia en alcanzar 28 Masters 1000. 

El día que todos esperábamos ha llegado. Novak Djokovic es, con 28, el jugador con más títulos de Masters 1000 de toda la historia del tenis. El último quedó anclado a la mochila del serbio en el Crandon Park de Florida, inclinando a un Kei Nishikori que tampoco pudo frenar la tempestad balcánica (6-3, 6-3). Novak encadena así su tercer doblete consecutivo entre Indian Wells y Miami, capturando la cuarta corona de un curso que solamente le ha visto caer en una ocasión. Y por lesión.

Estoy en la final, no tengo nada que perder”. Lo dijo Nishikori después de vencer a Nick Kyrgios en la madrugada del sábado. Esta afirmación, si se estudia detenidamente, entraña la clave del partido de hoy. Las opciones del japonés para opositar al título -las pocas que tenía- pasaban por dejar el miedo en el vestuario y guardar fidelidad a sus declaraciones. Jugar como si aquella guerra ya estuviera perdida de antemano, intentando qua la única meta fuera la de disputar un buen encuentro y luchar de tú a tú con el rival. Como si no fuera el trono de Miami lo que estaba en juego. Eso fue exactamente lo que hizo Kei en el primer juego del partido, romperle el saque al de Belgrado y agitar las redes sociales.

Ni dos minutos le duró la alegría. Con 1-0 y servicio, Nishikori se vio por delante, no es que se viera a la misma altura que Djokovic, es que se veía por encima. Y eso asusta. Había sido un juego monstruoso, culminado por 15-40, moviendo al serbio de lado a lado e imponiendo su verticalidad a cualquier otro factor. Ahí es justamente donde más oscuridad guarda la maquinaria del asiático, en canalizar todo ese potencial en las grandes citas. De sus once trofeos como profesional, solamente uno fue conquistado ante un tenista con condición de top10 (Tokyo 2014 ante Raonic). Un registro que no resta valor a sus hazañas pero que sí indica en qué momentos la fluidez del nipón se vuelve debilidad. Djokovic sacó su descomunal resto cortando así las alas al número seis del mundo. Resultado de 1-1 y vuelta a empezar.

Pero la emoción de la primera manga no se quedó ahí, Djokovic rompería de nuevo para ponerse 4-2, obteniendo como respuesta el contraquiebre de su rival. “¡Hay partido!”, se celebrara en las gradas. Lo que estaba claro es que el horizonte estaba abierto, sin mucha claridad para ninguno de los dos. Y también que los juegos al saque no serían determinantes debido a los cuatro breaks en apenas siete juegos disputados. O quizá sí. Quizá el primero que atinara un poco más con su servicio pudiera evitar al final de la tarde esa bandeja de plata que nadie quiere. ¿Ya saben quién lo hizo, verdad? Nuevo mordisco de Novak, 5-3 y, para rematar, un 40-0 en forma de guinda que le daba el parcial inaugural. La historia de siempre con el protagonista de siempre.

Duele ver cómo una y otra vez los partidos ante Djokovic se acaban en el primer acto. Es como una especie de concurso. Si no superar la primera prueba, olvídate de la segunda. Y por supuesto, olvídate del premio. Lo que ocurrió después fueron diálogos bajo el mismo guión pero con el reloj un poco más adelantado. El epílogo de la caída de Nishikori y la coronación de Novak. Lo que en la jerga taurina viene siendo ‘rematar la faena’. Una estocada, unos capotazos y a dar la vuelta al ruedo. El vigente campeón retenía su título una vez más. Y ya van tres temporadas consecutivas de reinado.

Soy de los que piensan que una final es una moneda al aire, 50-50. Cualquiera puede ganar. Como también estoy seguro de que el miedo a perder se incrementa cuanto más ganes. Es por eso que cuando hablo de Djokovic lo menos que puedo llamarle es ‘Monstruo’. No es que no se cansa de ganar, es que no aprende a perder. No sabe. Miami ya le sitúa a la misma altura que Andre Agassi con seis títulos cada uno. La historia, ya le asciende como la primera raqueta en acumular 28 Masters 1000, desempatando con los 27 de Rafa Nadal. Todos los números le sonríen, incluso los monetarios. Desde hoy, el serbio ya es el hombre con más ganancias por torneos de todos los tiempos, superando a Roger Federer aunque todavía sin llegar a los 100.000.000 millones de dólares. No se queden con ninguno de estos datos, dentro de unas semanas tocará volver a actualizarlos.

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