Nishikori sobrevive en Miami

Kei Nishikori supera cinco bolas de partido en contra ante el francés Gael Monfils y alcanza las semifinales en Miami tras superar un set adverso (46 63 76)

Kei Nishikori se sumó en la noche de hoy a David Goffin y Novak Djokovic como semifinalista de Miami, después de remontar un set en contra ante el francés Gael Monfils en 2 horas y 32 minutos, en un encuentro muy exigente en el plano tanto físico como mental. El japonés dio un paso adelante después de tener el partido perdido y salvó hasta cinco bolas de partido.

El primer set comenzó con un break de Monfils sobre el servicio de Nishikori que marcó finalmente el resultado del mismo. Asustado y/o tenso, Nishikori arrancó lento y encontró en Monfils a ese competidor que mueve las piernas y busca producir desde la velocidad de sus golpes. El galo cuajó una gran primera manga, con porcentajes muy buenos al servicio, 11 golpes ganadores y 15 no forzados, cifras que resumían su mayor ofensividad. El segundo comenzó de manera muy parecida, pero con los papeles invertidos.

El nipón, sirviendo primero, rompió en el cuarto, con síntomas muy mejorados en su movilidad y anticipación en los tiros. Decidido en todos los puntos que podían ser definitorios para el devenir del encuentro (15-30, 30-30), el de Shimane cogió el timón del choque y puso a remolque a Monfils, que pasó a defender con mucha más frecuencia. El galo pasó de entrar con su derecha dentro de pista a cederle ese testigo a su oponente, que cerró en 6-3 el segundo parcial.

El tercero pareció seguir el mismo guión. Nishikori rompía en el tercer juego, con Monfils cabizbajo y derivando todo su juego hacia el contragolpe. Fue en el octavo donde el partido dio un vuelco de 180º. Con Nishikori habiendo sostenido los dos siguientes turnos al saque, la cuerda se tensó hasta romperse. Monfils resurgía con su habitual lenguaje corporal abatido y reclamó su sitio en el partido. Tras sostener su servicio, Monfils, con ciertos problemas para hacer lo correcto en el momento justo (record de 4-18 ante top-10 en Masters 1000), desperdició tres bolas de partido (0-40), y una cuarta posterior. Kei salvaba todas. Seguía vivo.

Con 5-5, Monfils consumía su servicio con garantía. Le tocaba al japonés, que ya solo competía. La versión líquida del segundo set se esfumó en ese tramo final. Tras una nueva pelota de partido para el galo, y era la quinta, Nishikori volvió a negarla. El tie break decidió el encuentro. Allí, Monfils ofreció una nueva serie de puntos difíciles de entender. Elección de tiros errónea, debilidad en márgenes estrechos y una nueva muestra de que su 5 de 17 en finales ATP no es casual: siempre le ha costado saber ganar partidos importantes. Una contradejada llena de miedo con 3-4 dejó en bandeja al japonés un partido muy duro que finalmente cayó de su lado.

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