Capriati, la reina de la precocidad

Hoy cumple 40 años la tenista más precoz en el éxito que se recuerda en la WTA. Jennifer Capriati nació al tenis un 5 de marzo de 1990, con apenas 13 años

Cumple hoy 40 años el ejemplo de precocidad más asombroso que ha visto y seguramente contemplará el tenis. La época que la vio nacer se recuerda ahora como una profundamente lejana, pero no hace tanto que la protagonista colgó la raqueta de manera definitiva. Fue en 2004, después de una vuelta triunfal aunque efímera, llegando incluso al número 1. Antes, hace poco más de 25 años, se narró lo siguiente en el WTA de Boca Raton: Jennifer Capriati, jugadora estadounidense de 13 años, jugará la final del torneo ante Gabriela Sabatini.

Para un deporte acostumbrado a la precocidad, aquello impactó como nunca lo hizo y como aún lo haría hoy. No es complicado ser testigo en este tenis del siglo XXI de cómo jugadoras de gran envergadura y edad temprana despuntan en un torneo concreto. Edad comprendida como temprana para las que cuentan 16 o 17 años. La hazaña de Jennifer se produjo cuando el instinto del juego comenzaba a mezclarse con las posibilidades que los materiales ofrecían, pero ni mucho menos la transformación hacia ello era un hecho. Capriati nació como un prodigio.

Porque su aparición no se quedó en anécdota. Tras esa final en Boca Ratón, en pista dura, jugó un mes más tarde sobre tierra batida -ya con 14 años-, la final de Charleston, ante un mito viviente como Martina Navratilova, que contaba con 33 años en aquel momento, abriéndose una diferencia de 19 años entre ambas. Desde el 5 de marzo de 1990, fecha en la que debutaba profesionalmente con 13 años y 11 meses, hasta ese 8 de abril del mismo 1990, pasan 33 días y dos finales WTA. Era una locura.

Tras esas dos finales, aparece el 9 de marzo como número 25 del ranking WTA. Tras hacer cuartos de final en Roma y llegado Roland Garros, Jennifer alcanza las semifinales en París sin perder un solo set y sin llegar nunca al 7 en ninguno de ellos, siendo frenada por Monica Seles en tal ronda. Con 14 años entraba en el top-20 del ranking y llegaba a Wimbledon como cabeza de serie. Tras inaugurar su palmarés en Puerto Rico, un año más tarde -después de llegar a las semifinales del US Open-, Capriati cuenta los 15, 16, 17 y 18 años acabando siempre en el top-10.

Entre medias, llega la victoria más importante hasta ese momento en su carrera y una de las más impactantes que se recuerdan en el tenis profesional. En los Juegos Olímpicos de Barcelona, una estadounidense de 15 años se hacía con la medalla de oro, sobre la tierra batida del Real Club Tenis de Barcelona. Ante la vigente campeona de los Juegos de Seúl, la alemana Steffi Graf, Capriati culminó con victoria una etapa seguramente extenuante para una jugadora tan joven. A partir de 1993, llegaron los problemas.

La norteamericana hizo un parón en ese momento, con apariciones poco fructíferas en años posteriores. Atravesó un momento personal difícil, protagonizando un episodio de robo y otro de posesión de marihuana que desestabilizó su imagen pública. Volvería en 1996 y hasta el 2000 se mantuvo entre las 100 primeras, sin el brillo de su primera época. Fue en 2001 cuando recuperó su mejor nivel y alcanzó por primera vez el número 1, ganando Australia en dos ocasiones (2001, 2002) y Roland Garros, en ese mismo 2001, cuando sólo contaba con 25 años. En 2012 ingresó en el Salón de la Fama, tras 14 títulos, 3 Grand Slams y registros de precocidad por los que más se recordará a Jennifer Capriati.

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