Victoria, te estábamos esperando

Victoria Azarenka vuelve a pisar la final de un gran torneo y confirma las buenas sensaciones con las que ha comenzado el curso tenístico.

Tras un año 2015 lleno de dudas y resultados pocos satisfactorios, Victoria Azarenka comienza poco a poco a confirmar el resurgir de su tenis. No en vano, no ha sido un camino libre de obstáculos desde que las lesiones la alejaran del excelso nivel tenístico que venía mostrando hasta antes de 2014. Pero eso cada día queda más lejos, como etéreos recuerdos de un tiempo que quién sabe aún si fue mejor.

Afirmaba Vika en la previa “estar entusiasmada ante el partido contra Pliskova”. Y es que es muy probable que fuera ese entusiasmo lo que la hizo tener un pulso de acero en los momentos más importantes del partido. Acabó llevándose el primer parcial tras levantar una bola de set cuando la checa mejor estaba jugando y supo reponerse y reencontrar su juego tras un segundo set en el que se había dejado llevar completamente. Haciendo valer su derecha y revés, que por momentos recordaron a los de los mejores tiempos, fueron las dobles faltas su mayor flaqueza, llegando a cometer hasta diez. Pero en este 2016 Vika es un volcán en erupción que cada día es más difícil de parar; Karolina Pliskova acabó claudicando y fue la de Minsk quién apretó los puños y cerró los ojos en señal de victoria. Sí, Victoria Azarenka vuelve a pisar la final de un Premier Mandatory.

El gran público observa atónito el ritmo endiablado de la pelota cuando sale despedida de la raqueta. Es un instante efímero pero real, fácil de advertir. Vitoreamos a los tenistas cuando ganan un ‘rally’ de 20 golpes y los ponemos en tela de juicio cuando fallan esa volea sencilla a los pies de la red. Sin embargo, realmente pocos son los afortunados que conocen qué sucede antes y después de un partido. ¿Qué pasa por la cabeza de Vika cuando comienza a ser consciente de estar cerca de volver a una gran final? Es verdaderamente difícil escudriñar cuanto trabajo y esfuerzo ha habido hasta llegar al momento en el que golpea la última derecha del partido.

Tras cambiar de entrenador -recordemos que Sam Symyk se fue con Eugenie Bouchard hace ahora justo un año- y tras afrontar incontables lesiones, esto no ha sido óbice para que la ex número 1 del mundo dejara de creer en su regreso. Su tenis directo y agresivo está cada vez más cerca de lo que se espera. Así las cosas, para valorar hasta qué punto es cierta esta mejoría son muchos los que reclamaban un gran partido en un gran escenario. Ese momento ha llegado.

El domingo espera nada más y nada menos que Serena Williams, quien llega a esta final tras un tortuoso partido contra Radwanska. Será el duelo número 21 entre ambas, una estadística que lidera la estadounidense con 17 victorias. Sin embargo, si alguien ha sido capaz de hacer temblar el reinado de Serena durante estos últimos años, esa ha sido Vika. Hace casi un año la bielorrusa afirmaba “me veo de nuevo como número 1”. No es una utopía. Ese sueño, aún lejano, pasa por Indian Wells para comenzar a hacerse realidad. ¿Es posible un triunfo de Azarenka mañana? ¿Puede volver a ser número 1? Pase lo que pase, ¡Victoria, te estábamos esperando!

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