Frances Tiafoe, el hijo del tenis

El joven americano de 18 años es una de las grandes promesas del tenis, un deporte que lo amamantó desde que nació, viviendo y criándose en un club de tenis.

Frances Tiafoe (College Park, Estados Unidos, 1998) es uno de los integrantes de una generación de tenistas americanos llamada a reverdecer viejas glorias de una nación con una vasta historia en el mundo del tenis. Junto a Taylor Fritz, Michael Mmoh, Jared Donaldson o Stefan Kozlov, Frances tiene la pesada carga de levantar un tenis que necesita de grandes figuras con las que recordar todo lo que la nación fue. Un país ansioso por ver de nuevo un gran campeón elevando al cielo los más importantes trofeos del mundo de la raqueta. Este joven jugador afroamericano, nacido y criado en el estado de Maryland en la costa este, lleva mamando tenis desde que tenía 2 añitos. Se puede decir que nació en una cancha de tenis, ya que además durante gran parte de su niñez tuvo que vivir dentro del club donde trabajaba su padre. Dos de los medios más prestigiosos de Estados Unidos, The Washington Post y The New York Times, cuentan la curiosa y bonita historia de este chico que prácticamente lo primero que vio cuando vino al mundo fue una pista de tenis.

Los padres de Frances son inmigrantes venidos de Sierra Leona, un país desolado por las guerras y por la pobreza. La madre, que trabajaba para las fuerzas militares en la oficina gubernamental solía comentar: “Tenia que asistir a un funeral cada semana. En Estados Unidos buscaba una vida mejor”. La familia Tiafoe pudo escapar del horror y las matanzas de aquel país del oeste de África y comenzar una nueva vida, una con un futuro real y seguro en el país de las oportunidades por antonomasia.

Constant Zubairu, el nombre que se puso Frances Tiafoe senior, el padre de la criatura, cuando salió de Sierra Leona, fue quien introdujo aunque de una forma indirecta a su hijo en el mundo del tenis. Entró como trabajador en las obras de construcción de las instalaciones de un club de alto rendimiento de la localidad de College Park, Maryland. El magnífico desempeño de este trabajador, el único de raza negra contratado, le valió la gratitud y el agradecimiento de los propietarios del club. Permitieron que el padre y los hijos de la familia Tiafoe vivieran en el propio club. El hogar apenas disponía de 50 metros cuadrados y alguna camilla para dormir, pero era suficiente para que Frances júnior y su hermano gemelo Franklin pudieran crecer en un entorno seguro y bajo techo, mientras que el padre trabajaba de noche arreglando las pistas.

Apenas con dos añitos, el pequeño Frances pasaba horas y horas embelesado observando miles y miles de golpes de los que jugaban y practicaban tenis en aquel club elitista de tierra batida verde. El director del centro de tenis por aquel entonces, Ray Benton, decía: “Podría haberse dicho que Frances era el chico con más suerte del mundo. Pero realmente fue pura casualidad. Él no escogió el tenis. El tenis le escogió a él”.

No solo dieron techo a la familia Tiafoe, también comida e incluso pagaban las entradas de los torneos a los pequeños. Pronto Frances destacó por encima de su hermano gemelo. Un entrenador de sus primeros, Misha Kouznetsov recuerda el hambre del joven tenista. “Cuando tenía 6 años me dijo que quería ser un grande de este deporte. ‘Quiero ser el mejor de Estados Unidos decía’”. Quedaba cada vez más sorprendido con la evolución y las ganas de triunfar del pequeño. Prometió llevarle a un torneo si seguía con esa progresión, cosa que no tardó en llegar.

Pasados los años, el crecimiento de Frances no ha hecho sino aumentar exponencialmente. Siendo aún todo un teenager comentaba: “Solo tengo 16 años pero siento que llevo 35 años jugando al tenis. He estado en una pista de tenis desde siempre, toda mi vida. Lo único que lleva más tiempo que yo allí son los postes de la red”. Los padres de la que ya pintaba gran promesa del tenis estadounidense no podían apenas seguir las andanzas de su hijo, ya que no tenían unas rentas lo suficientemente elevadas. “Cuando tu hijo es la primera raqueta del país en su edad, no tener la oportunidad de vivirlo es muy duro. Pero hay que olvidarse de ello, porque no hay tiempo para todo. Tengo que estar agradecido en cualquier caso”, se sinceraba su padre.

Con 15 años Frances se hacía con la Orange Bowl, el título más prestigioso de menores de 18 años, antes que Roger Federer entre otras leyendas de la raqueta. Una carrera júnior muy brillante que deshacía en elogios a los que le conocían bien. Era el caso de Patrick McEnroe, director general de desarrollo de la USTA. “Es sin duda el verdadero elegido. Posee todas las herramientas y un sentido del juego completo. Sabe que tiro escoger en el momento adecuado, cuando su oponente está sintiendo la presión, cuando subir el nivel, etc”, aseguraba.

Tras ganar su primer partido a nivel ATP en Winston-Salem 2015, se daba a conocer al gran público en el Masters 1000 de Indian Wells 2016, venciendo a Fritz, que había explotado en Memphis, y llevando a Goffin al desempate del tercer set. Progresando sin freno, Tiafoe fue escalando, metiendose en el top-100 y levantando, en Delray Beach 2018, su primer título ATP. Hoy, tras vencer a Dimitrov, Tiafoe sueña. En los cuartos de final de un Grand Slam por primera vez, Frances choca con otro hijo del tenis, Rafael Nadal.



**Editado: 21/01/2019

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