Novak Djokovic escapa de sus demonios

El número uno de mundo sufrió durante cinco horas de partido para superar a Mikhail Kukushkin e igualar la eliminatoria ante Kazajistán.

Después de cinco horas de encuentro y cinco sets disputados, Novak Djokovic por fin pudo dejar su raqueta a un lado y respirar aliviado. El serbio, en el peor partido que se le recuerda en años, inclinó a Mikhail Kukushkin (6-7, 7-6, 4-6, 6-3, 6-2) para mantener a Serbia con vida en primera ronda de la Copa Davis y pasarle el testigo a su compañero Viktor Troicki de cara al quinto y definitivo punto. Belgrado vivió un duelo precioso y cargado de esa emoción que solo tiene esta competición. Una batalla que a punto estuvo de ser la última en esta guerra.

Hacía mucho tiempo que Novak Djokovic no jugaba a este nivel. A este nivel tan horroroso. Me atrevería a decir que no mostraba este perfil tan bajo desde los años oscuros entre 2009 y 2010, antes de su irrupción hasta lo más alto del ranking. Puede que fuera por los problemas en el hombro, los problemas en el ojo, el ‘factor Davis’ que tanto pesa, la presión de jugar en casa, la insistencia y constancia de su rival o, simplemente, que tuvo un mal día en la oficina. Eso sí, fue el peor día posible.

Si cerrabas un poco los ojos, hasta el punto de no llegar a distinguir qué jugadores estaban en pista, veías dos estilos idénticos, marcados por las altas revoluciones y los errores por encima de los aciertos. Por aquella pista pasaron muchas cosas, pero jamás llegó a aterrizar el número uno de mundo, ese que hasta una semana encadenaba 17 finales ATP de manera consecutiva. “No había rankings”, que se suele decir, algo que sí se hizo latente en su primer duelo ante Nedovyesov pero que hoy brillo por su ausencia. Djokovic no era Djokovic y Kukushkin lo supo aprovechar.

Y el momento donde está versión desconocida del serbio se reflejaba más evidente era en los puntos clave, esos que el balcánico no suele regalar. Hoy regaló hasta cien errores no forzados (recordando aquel duelo con Simon en el Open de Australia), hecho que le obligó a llegar, a trancas y barrancas, a un quinto set que muchos ya veían casi utópico. Pero al final y pese al mal juego que se pudo ver desde las gradas del Aleksandar Nikolic Arena, el número uno del mundo sacó su carácter y su espíritu para llegar sano y salvo a la línea de meta. No fue fácil, pero que nada fácil, pero así reaccionan los campeones ante la adversidad. Siempre (o casi siempre) encuentran la fórmula para ganar.

Lo más importante, la victoria, está ya sellada. Serbia 2-2 Kazajistán. ¿Quién nos hubiera dicho que estos dos países iban a regalarnos una eliminatoria tan emocionante? En unos minutos Viktor Troicki y Aleksandr Nedovyesov saldrán a pista para finiquitar un fin de semana de auténtica locura. Uno se vestirá de héroe y el otro de villano. Uno tiene mucho que perder y el otro, mucho que ganar.

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