A la Francia de Noah le sobra el domingo

La nueva Francia capitaneada por Yannick Noah ya está en cuartos de final de la Copa Davis. Victoria contundente por 3-0 ante una mermada Canadá.

No sabemos muy bien qué tecla ha tocado Yannick Noah. Quizá no hacían falta muchas modificaciones, o quizá una revolución de arriba abajo en el vestuario. No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que esta Francia funciona de categoría, que vuelve a contar un año más con la mejor plantilla de la Copa Davis y que el compromiso de cada uno de ellos está en perfecta sintonía con la de su capitán. Este fin de semana, Canadá fue el primer testigo de ello.

Les ha sobrado un día al combinado francés para clasificarse por séptimo año consecutivo para los cuartos de final de la competición más prestigiosa por equipos. Las victorias de ayer de Gael Monfils sobre Frank Dancevic (6-3, 6-1, 6-3) y de Gilles Simon sobre Vasek Pospisil (7-5, 6-3, 6-3) han sido acompañadas este sábado por el triunfo en dobles de Jo-Wifried Tsonga y Richard Gasquet frente a Philip Bester y de nuevo Pospisil (7-6, 6-1, 7-6). Un 3-0 que habla por sí solo de la capacidad que tiene este país para afrontar este tipo de eliminatorias y de la amenaza que traen cada vez que la Copa Davis aparece en el calendario.

Sin embargo, los últimos años han evitado siempre discurrir por el camino del triunfo. Por unos motivos u otros, Francia nunca lograba el objetivo de proclamarse campeona y conquistar esa décima Ensaladera que llevan persiguiendo durante tres lustros. Desde su victoria en 2001 frente a Australia en la final (con el mítico Nicolás Escudé logrando el quinto y definitivo punto), los galos han ido sumando una decepción tras otra. En 2002 fue la Rusia de Safin y Youzhny quien los dejó con la miel en los labios; en 2010, la Serbia de Novak Djokovic; y en 2014, la gran Suiza de Roger Federer y Stan Wawrinka.

Tres finales consecutivas saliendo por la puerta de atrás sin entender el motivo. En la última de ellas, fueron las molestias físicas de Tsonga, sumadas a la comprometida convocatoria de un inestable Gasquet y a una mala decisión del capitán en el punto de dobles lo que ocasionó la debacle. Un año después, Gran Bretaña terminaba de poner precio a la cabeza de Arnaud Clément, a quien la gran mayoría deseaban ver fuera de escena. Hace unos meses por fin lo consiguieron y, su lugar, lo ocupó uno de los mayores mitos del tenis de su país. Alguien que sabe lo que es abrazar la Copa Davis por partida doble: como jugador y como entrenador.

Yannick Noah era el elegido y, de momento, está cumpliendo las expectativas. Ha vuelto a reunir al mejor equipo (cuatro top20 y un doblista puro por si hiciera falta); ha hecho las paces con los integrantes del grupo (sobre todo con Monfils y Simon, los más inquietos; y a ha devuelto la ilusión a un vestuario que no se explica cómo una generación con tanto talento no puede tener en sus vitrinas un trofeo como éste. Canadá ya es pasado, en el horizonte esperan Alemania o República Checa. Visto lo visto, yo no apostaría en contra de los galos.

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