Justicia para Carla

La canaria se corona en Doha remontando a Ostapenko y deja atrás su mala suerte en las finales. Se coloca número dos en la Race de 2016.

Por fin. Por fin Carla Suárez pudo rematar una gran semana de tenis con un título en sus manos. Doha vio cómo la canaria atrapaba el segundo trofeo de su carrera, primero en un Premier 5, después de reponerse de un desastroso primer set ante Jelena Ostapenko para cerrar una preciosa batalla de lucha y fe (1-6, 6-4, 6-4). Después de todos los pasos dados a lo largo de estos años, todo el trabajo y el esfuerzo tuvieron su recompensa en Catar.

El partido empezó con todo un clásico: la favorita totalmente absorbida por las expectativas. En pista estaban la número 11 del mundo y la número 88. Una con 27 años y la otra con 18. Son cifras que a la hora de pegarle a una pelota quizá no sean para nada cruciales pero sí muy relevantes a la hora de administrar las situaciones más peligrosas. Ostapenko empezó sin complejos, enseñando las armas que ya había lucido hasta llegar a esta final. Y no le fue mal. Un 6-1 de inicio para empezar a dibujar un panorama cuesta arriba para la jugadora española. En 20 minutos de distracciones y mal tenis se había escapado medio título.

Rápidamente bajaron a pista los conductores de ambas estrellas, la madre de Ostapenko y el segundo entrenador de Carla, Marc Casabó. Como el letón todavía me suena extraño, me limitaré a explicar mensaje que se le dio a la jugadora canaria: “Cambia”. De pies a cabeza, rompe con todo. Las líneas del partido las estaba trazando la joven Jelena y Suárez todavía se mantenía intacta desde la línea de fondo, cometiendo errores no forzados, jugando sin primer saque y viéndose anulada por los continuos misiles de su rival. No es que fuera sencillo elaborar un plan de destrucción para el juego de la letona, pero la sexta mejor raqueta del mundo podía al menos plantar cara a un tenista iluminada.

La segunda manga instaló esa igualdad que esperábamos entre las dos mejores tenistas del torneo, dando buena cuenta del choque de estilos que el respetable estaba presenciando para despedir una semana de auténticas sorpresas. Como peor no se podía ir, solo quedaba mejorar. Poco a poco la española fue mejorando los registros y Ostapenko fue agotando su tarro de magia, hasta que un break en el séptimo juego le abrió la puerta a la canaria para decidir si quería engancharse o no a esta final. “Me hace falta actitud, ver que realmente te lo crees”, le había dicho minutos antes Marc Casabó. Dicho y hecho. La número once del mundo aceptó el reto y mandó aquella guerra al tercer parcial.

El último pulso arrancó de nuevo con dudas para la pupila de Xavi Budó. Un break en contra y un 2-0 que remediar. Esta vez no dejó que el problema se hiciera más grande y rápidamente aceleró para recuperar el terreno de desventaja. Llegaban los momentos clave, los que se ganan con la cabeza. “Tengo que ser capaz de aprovecharme de mi experiencia y de su juventud”, expresó Carla como previa a la final. De la teoría a la práctica. Carla puso tierra de por medio con un 4-2 que, no solo recuperaba ese medio título que había perdido en el primer set, sino que casi le daba el otro medio que le faltaba.

Finalmente, vimos coronarse a una de las jugadoras que más ha trabajado y más humildad le ha puesto a su ejercicio. Sí, tan solo es el segundo título profesional en su vitrina, pero tratándose de un Premier 5 y después de perder tres finales en 2015, sabe mejor que nunca. El lunes cinco jugadoras aparecerán por delante de Carla en el ranking y solamente una en la Race. Doha cerró el telón dando garantías a dos de los tópicos más famosos del archivo. El trabajo tiene su recompensa y el tenis es un deporte justo.

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