Ferrer se mete en cuartos a trompicones

David Ferrer accede a los cuartos de final en Río tras un irregular choque ante Albert Ramos, remontando un set en contra (4-6, 6-1 y 6-4).

Difícil y accidentada victoria de David Ferrer ante Albert Ramos por 4-6, 6-1 y 6-4 en 2 horas y 17 minutos que le da acceso a los cuartos de final del ATP 500 de Río de Janeiro. El alicantino se mostró con dudas y errores durante todo el choque, especialmente en el primer set. Albert Ramos le puso contra las cuerdas pero el de Jávea se hizo fuerte en los momentos decisivos, lo que le valió el triunfo final, en una jornada con un extenuante calor.

Buenos conocidos David Ferrer y Albert Ramos que ya se habían visto las caras hasta en cinco ocasiones previamente. En la última el tenista de Mataró le arrancó un 6-1 en el primer set a David en Viena, aunque éste acabo remontándolo. Y con los mismos derroteros empezó a caminar el choque en Río de Janeiro ante un extenuante calor y humedad. Ferrer salió a la pista muy fallón, con malas sensaciones. Por su parte, Albert Ramos estaba bien plantado, insistiendo permanentemente con su derecha de zurdo en el revés del valenciano. Incluso disfrazándose de Nadal con grandes golpes pasantes. Tuvo en su poder una bola para ponerse 3-0 y servicio, pero Ferru, haciendo gala de su apodo, se mostró tenaz como el hierro y levantó la situación hasta el 3-2 para él.

Parecía haberse quitado las legañas de encima y se movía con más alegría y soltura por la Quadra Central Guga Kuerten. Era cuestión de tiempo que tomase las riendas del encuentro. Pero no fue así. Albert contestó y sacó a relucir su gran derecha liftada de zurdo, frenando la remontada de Ferrer. No le corrían demasiado los golpes, no desbordaba el de Jávea, volvían los fallos… Ramos rompía en el séptimo juego y a partir de entonces se incrementó esta tendencia. Ferrer parecía haberse olvidado incluso de restar. Hasta seis restos consecutivos entre dos juegos al resto erró consecutivamente. La manga, indefectiblemente, caía del lado catalán por 6-4. Un largo tiempo muerto ansiaba David Ferrer.

Y lo que necesitaba le cayó del cielo. Lo sorprendente es que fue gracias a Ramos, que se tomó demasiado tiempo para volver a pista tras el cambio de set. De hecho, Ferrer se lo recriminó y eso parece que sacó al catalán del partido. Se paró de piernas, comenzó a tirar derechas fuera, toda una inyección de moral para Ferrer, que se sentía mucho mejor. Moviendo bien la bola, conectando más ganadores, sacando muchísimo mejor, y en definitiva, resucitando tras un primer set para olvidar.

La manga tras la tempranera rotura de David no tuvo demasiada historia. Ramos estaba descentrado, sin mucha fe ni ganas de pelea, como su cabeza hubiera pinchado. El resultado se veía venir. El alicantino estaba ya en su salsa, sin apenas errores y certero con sus jugadas. Apenas un 13% de puntos con primero perdió en el set. Buena reacción de David y pésimo desempeño de Ramos que demostraba por qué no está mucho más arriba en el ranking. Ferrer se apuntaba la manga por un incontestable 6-1 y todo igualado tras algo más 1 hora y media de juego.

La tónica se mantenía en el definitivo set. Ferrer se disparaba raudo al 2-0, llevándose por tanto 8 de los últimos 9 juegos disputados. Ramos no tenía reacción, estaba medio muerto. Pero sacó con facilidad un juego al saque que le devolvió la vida. De repente se volvió a activar y sacar el tenis que había mostrado en el inicio del encuentro. Y las dudas entraban de nuevo en la cabeza de David. Estábamos ante un nuevo partido. O ante la repetición del primer set.

A cara de perro estaban ambos. Duelo netamente de tierra batida, con alternancias, con dudas, con tensos intercambios. El que tuviera más calma y acierto se llevaría el gato al agua. Y ese fue el favorito, David Ferrer. Aprovechaba la falta de primeros servicios del barcelonés para presionar y provocar el cortocircuito de su tenis. Se aupaba al 4-3 y servicio para encarrilar un difícil compromiso. No fallaría ya, no se enredaría de nuevo. Esta vez sí, expeditivo, solventaba la papeleta con un juego firme y sin fisuras ante un Ramos cabizbajo y que pagó en exceso su bajón en el segundo set y su carencia con el saque, con el que perdió confianza.

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