La lluvia purifica el tenis de Nadal

Nadal ha respondido con buen tenis y agresividad en la pista ante la lluvia de críticas que le están cayendo con un 6-1 y 6-4 en su estreno en Río ante Carreño.

Tras la debacle y el aluvión de críticas por la derrota en semifinales de Buenos Aires, Rafa Nadal se ha reencontrado con el dulce y anestesiante sabor de la victoria en su estreno en Río de Janeiro. En 1 hora y 24 minutos se ha deshecho del gijonés Pablo Carreño por 6-1 y 6-4 demostrando más viveza de bola que en Argentina y más electricidad en sus tiros. Un choque marcado por la presencia de la lluvia que no paró de caer y que obligó incluso a detener el partido durante más de una hora.

Rafa Nadal se encontró con un Pablo Carreño tremendamente fallón en los primeros compases del partido. Como si estuviera tocado aún por el duelo que dirimieron en Doha en la primera semana del año, el gijonés no aguantaba los peloteos, se movía con cierta parsimonia, cometía dobles faltas… Rafa con mantener cierto ritmo desde el fondo de la pista le valía. Así, en poco tiempo se ponía con 3-0 en el marcador. Muy distinto estaba siendo al durísimo choque en tierras árabes y también al que mantuvieron en Río de Janeiro en la misma ronda en 2015.

Nadal aceptaba el regalo de Carreño y aprovechaba el errático inicio del asturiano. En el segundo turno de saque, Carreño espabiló y con buenos saques y derechas sacó su primer juego, mostrando el nivel que se esperaba de él. En el siguiente juego fue a por Rafa que algo sorprendido por la reacción de Carreño no supo subir el nivel. Dispuso el gijonés de una bola de rotura para meterse en el set de nuevo. Ahí Nadal sirvió bien y apagó el conato de incendio.

Tras ese lance, la manga cayó mansamente en las garras de Nadal que pegaba con cierta confianza a la derecha siendo su mejor arma el saque. Pablo no desbordaba desde la línea de fondo y en cuanto el manacorí hacía suya la iniciativa del juego no había contestación por parte del asturiano. Carreño acababa el set muy desdibujado, incapaz de ganar un solo punto con segundo saque, colocando en pista un porcentaje no demasiado elevado de primeros (64%). Apenas sí había podido poner a prueba la posible fragilidad mental de Nadal tras perder las semifinales de Buenos Aires. Primer set para Nadal por 6-1, toda una inyección de valeriana para los maltrechos nervios del mallorquín. En cualquier caso una versión mucho más agresiva que en Buenos Aires.

Ahí vino la interrupción. De nuevo la lluvia quiso ser protagonista en Río de Janeiro. Tuvo el partido interrumpido durante más de 1 hora. En la reanudación, Carreño salió con más garra, con más determinación y empuje. Pero Rafa no se dejó sorprender. Mantuvo la intensidad y la profundidad en sus golpes y pronto le daría réditos con un tempranero break con el que se colocaba con 2-1 y saque. Ligeramente desesperado el gijonés ante una sólida versión del ex número uno.

La pista se encontraba tremendamente pesada, casi barro ya. Los saques por tanto perdían importancia, efectividad. Carreño lo supo aprovechar y con mucho acierto, brillantez y valentía recuperaba lo que Rafa le había quitado previamente. Poco le duró la alegría. Nadal al resto volvía a mandar con diabólicas derechas que sacaban de pista al gijonés. Una vez más se iba a la silla botando la raqueta contra el suelo contrariado. El partido estaba vistoso en cualquier caso, jugando ambos de tú a tú.

La tónica iba a seguir. Tres roturas consecutivas llevaban y dos más caerían en los siguientes dos juegos. En el primero, Carreño le rompía en blanco a Nadal y en el siguiente sería el manacorí el que se lo devolvía con bastante más sufrimiento. Una derecha de resto fantástica le otorgaba de nuevo la ventaja en el marcador. El gijonés había desplegado un exquisito arsenal de dejadas ante la pesadez de la pista, pero luego lo estropeaba con errores.

No habría más roturas en el resto del encuentro. Los saques se impusieron y con eso Rafa Nadal, que aguantaba los nervios ante un Carreño brillante por momentos pero errático cuando tenía que asestar el golpe y marcar las diferencias. Le sigue faltando un puntito de confianza a su tenis. Nadal, tras un convincente estreno, a pensar en el durísimo compromiso frente a Nicolás Almagro, que ya sabe lo que es vencerle en tierra.

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