Klizan remata su semana fantástica

El eslovaco remonta por tercera vez un partido esta semana y conquista el título más importante de su carrera, su primer ATP 500.

Si nos dicen al principio de la semana que Martin Klizan iba a ser campeón del ATP 500 de Rotterdam nadie lo hubiera creído. Pero es que si nos dicen de la manera en que lo ha llevado a cabo, directamente no hubiéramos echado a reír. Perdiendo el primer set tanto en cuartos de final, como en semifinales, como en la final, el eslovaco logró darle la vuelta a esas tres citas y salir campeón de la bóveda holandesa tras inclinar a Gael Monfils (6-7, 6-3, 6-1). Un jugador que ha disputado cuatro finales en su carrera y que las ha ganado todas.

Las ausencias de Federer, Wawrinka, Gasquet o Kyrgios habían puesto en serios problemas a un torneo como Rotterdam , habituado a ver a grandes jugadores salir por la puerta grande. Tampoco ayudaron las eliminaciones de Bautista, Troicki o Cilic en cuartos de final, aunque hubo un hombre que se salvó de la quema. Alguien al que solemos verlo despedirse antes de tiempo, un ritual que para nada está yendo con él en este 2016. Gael Monfils se plantó en la final del certamen holandés con plenas garantías pero no contaba con encontrarse al hombre que nunca hay que darlo por muerto. Un jugador que cuando pierde el primer set, se vuelve más peligroso que nunca.

Tan igualado estuvo ese primer parcial (pese a que hubo nueve pelotas de break, ninguno fue aprovechada), que tenía que acabar hecho pedazos en el desempate. El tiebreak sacó la versión más funcional de Monfils y con un contundente 7-1 pudo capturar el primer asalto de la velada. Parecía hecho, pese a la terrible marca que tiene el galo cada vez que se queda a un paso de un título (5-18), y no sería esta la ocasión en que el parisino maquillara ese registro. Klizan aprovechó sus chances en la reanudación para, no solo igualar la contienda, sino para aplastar todas las esperanzas que la raqueta de su rival ya dibujaban tras un tiebreak casi perfecto. El tercer set fue un paseo de gloria para Martin, acostumbrado a superar el primer obstáculo con aparente facilidad y llegar siempre a la meta más fresco que nadie.

Cuatro finales, cuatro títulos. Este es el bagaje que deja Klizan tras una semana fantástica en Rotterdam, donde ha levantado la corona más brillante de su carrera, su primer torneo ATP 500. Mañana volverá a formar parte del top30 y a quedarse muy cerquita de su mejora ranking (24), un propósito que seguro querrá abordar después de la manera en la que ha arrancado este 2016. Siendo ya el séptimo mejor jugador de la Race, este eslovaco tiene ganas de continuar su fiesta particular y dar un salto de calidad, al mismo tiempo que de madurez, entre los más grandes del circuito.

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