Ancic: “Escupía sangre durante los entrenamientos”

La BBC nos trae una fantástica entrevista sobre el calvario que tuvo que vivir Mario Ancic y por el que dejó el tenis. Ahora su pista central es Wall Street.

Súper Mario o El cañonero de Split eran algunos de los nombres de guerra que se le atribuían a un tenista que a principios del siglo XXI llamaba a la puerta del estrellato en el mundo del tenis. Espigado como pocos (196 cm), Mario Ancic tenía un saque demoledor acompañado de un juego de fondo muy competente para su envergadura. Su victoria sobre Roger Federer en Wimbledon 2002 con apenas 18 añitos le catapultó a la fama. Una mononucleosis detectada en 2007 le apartó de ella. Tras varios años de lucha decidió dejar el tenis en 2011. Con una carrera de Derecho a sus espaldas, ha cambiado la catedral del tenis por la catedral del dinero, Wall Street. La BBC nos brinda un magnífico reportaje donde el croata se sincera sobre todo lo que tuvo que vivir en el circuito.

Ancic empieza hablando sobre la gran decisión de su carrera como tenista, la retirada. “Fue uno de los días más duros de mi vida. Tuve que considerar lo que debía hacer, por todo lo que había pasado. Yo fui uno de los mejores tenistas de mi generación en 2001 y 2002. Estuve en el top ten. Estaba viviendo un sueño. Entonces todo se interrumpió de un día para otro. El deporte había sido todo lo que yo tenía.” La mononucleosis entró en escena al año siguiente de firmar su mejor temporada, en la que llegó a ser séptimo del mundo y en la que firmó cuartos de final tanto en Roland Garros como en Wimbledon.

Tras el Abierto de Australia de 2007, llegó el comienzo del fin para el balcánico. “Pasas de jugar cinco sets en el Australian Open (4ª ronda frente a Roddick), sintiéndote bien, a estar postrado en la cama durante casi un año entero” cuenta Ancic. No obstante, estuvo casi diez semanas literalmente sin salir de su cuarto. Pudo volver al circuito ese mismo año, pero la cosa había cambiado mucho.

“Durante unos meses estuve jugando extremadamente enfermo cuando se suponía que descansando y relajándome. Escupía sangre durante los entrenamientos, fue entonces cuando descubrieron lo que tenía. Había una enorme cantidad de cosas destruidas. La tiroides, el corazón, la mononucleosis no era el principal problema. Mi sistema inmunitario estaba por encima de cualquier cosa, totalmente reventado.” Duras afirmaciones de un hombre que era precisamente todo corazón dentro de una cancha de tenis, en la que desplegaba un derroche físico portentoso y que poco o nada hacía presagiar lo que luego ocurriría.

“Tuve problemas de corazón realmente serios con los que batallé incluso para sobrevivir. Fue el principio del fin” reconoce. Ancic, fiel a su estilo bregador y valiente, perseveró en su lucha contra los numerosos problemas de salud que le aquejaban. Volvió al circuito en 2008, alcanzando de nuevo unos cuartos en la hierba de Wimbledon. Un rayo de esperanza se abría paso entre tantos nubarrones. Poco duró. Dos años más tarde Super Mario recaía de la mononucleosis, lo que se unido a serios problemas en la espalda le obligaron al retiro definitivo.

Una nueva vida se le abría entonces al croata. Hizo sus estudios de Derecho en la Universidad de su ciudad natal, Split, para más tarde graduarse en la Universidad de Columbia en Nueva York. Actualmente trabaja para uno de los grandes bancos de inversiones en Wall Street. A diferencia de otros muchos ex tenistas, que siguen vinculados con aquello que es su pasión y que les dio todo, Ancic prefirió cambiar de tercio y buscarse la vida por otro sitio diametralmente opuesto. Cuenta que pocos de sus actuales compañeros en la bolsa neoyorquina conocen de sus hazañas en el mundo de la raqueta. Es por tanto un pez más dentro de ese complejo acuario que son las finanzas.

Dejando a un lado sus vivencias, el croata tiene palabras también para el hombre del momento, Novak Djokovic. “En este momento, su principal debilidad es Novak, él mismo. Sirve realmente bien, consigue muchos más puntos gratis que antes, probablemente es el mejor restador, lo que mete mucha presión, atrás es un gran defensor. Novak hace todo esto en las cuatro superficies. Mentalmente está a otro nivel. ¡Tío, debe ser una pesadilla jugar contra él!” Y recuerda una curiosa anécdota al respecto del serbio, cuando le ayudó a preparar una de sus finales de US Open. “Estuvimos pasando bolas antes de la final del US Open. ¡Le serví de calentamiento!

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