¿La nueva época dorada de España en la Fed Cup?

La dupla de oro que por fin junta España con dos top ten como Garbiñe Muguruza y Carla Suárez puede ser el inicio de una época dorada en la Fed Cup.

Un lugar, Kraljevo. Una ronda, la primera de la Segunda División de la Copa Federación. Un rival, la Serbia de Jelena Jankovic. Y una pareja, la formada por la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza (número 5 del mundo) y la grancanaria Carla Suárez Navarro (número 8 del mundo). El sueño: Que algún día no muy lejano España pueda reverdecer viejos laureles y levanta el título de campeona de la mayor competición por países del mundo del tenis femenino. Por primera vez en 16 años, España cuenta en sus filas con dos jugadoras entre las diez mejores del mundo. Hay motivos para creer.

Muchos años llevaba el tenis femenino español rememorando y echando la vista atrás con los tiempos gloriosos de Arantxa Sánchez-Vicario y Conchita Martínez. Muchos años después, podemos dejar de mirar hacia atrás de una vez y empezar a mirar hacia adelante. Justo cuando las victorias y glorias del tenis masculino comienzan a flaquear y están por cernirse nubes negras en el panorama a corto y medio plazo, las chicas aparecen para aportar un nuevo rayo de esperanza.

En los 90 el equipo español de Copa Federación era la auténtica potencia mundial. Entre 1989 y 2002 España disputó 10 finales de las cuales se ganaron 5. La pareja Arantxa-Conchita reventó la competición y el tenis femenino español vivió una verdadera época dorada. En el siglo XXI, aparte de la final de 2002 encontramos otra, la de 2008. En ella estaba presente la que es ahora uno de los pilares esenciales del nuevo equipo, Carla Suárez. Ella junto a Anabel Medina y Virginia Ruano en el dobles llevaron al combinado nacional a la final frente al todopoderoso equipo ruso, que las pasó por encima por 4-0 en el Club de Campo Villa de Madrid.

Ocho años después Carla y Garbiñe junto a Lara Arruabarrena y Lourdes Domínguez miran al frente con la mente puesta en el Grupo Mundial del próximo año. Primero va Serbia, un hueso duro de roer y posteriormente en abril iría una de las naciones rebotadas tras caer en los cuartos de final del Grupo Mundial. Salvo Holanda, el resto durísimas todas ellas. Pero el reto es precioso y muy esperanzador.

La sobrada experiencia ya de las dos top ten españolas es una garantía para enfrentar a cualquier país. La especial adaptación de Garbiñe al cemento evita que tengan que temer por desplazamientos a pistas ultrarrápidas como la de Serbia. Carla también ha ido mejorando en las pistas más veloces. Y juntas en la modalidad de dobles han disputado bastantes partidos ya, lo que augura una compenetración en la Fed Cup a prueba del mejor equipo del mundo. La capitanía de Conchita Martínez es sin duda otra de las claves.

El año pasado en Rumanía las españolas dieron muy buena impresión y por poco no echan a la Rumanía de Simona Halep. Y eso que Carla no estuvo presente. Ahora unidas las dos chicas de oro del tenis femenino español todo puede ser y más teniendo en cuenta la hornada que viene por detrás tan prometedora encabezada por Paula Badosa. Kraljevo puede ser el comienzo de unos nuevos años 90 para las españolas. Y si no, tiempo al tiempo.

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