“Este conjunto de ropa interior de leopardo no es mío”

Esta anécdota de Maria Sharapova y otras muchas son el pan de cada día dentro del servicio de lavandería del Australian Open. Un auténtico caos…

Parece que disponer de tu propia ropa limpia en el Abierto de Australia es a veces misión imposible. Como ha desvelado el medio USAtoday.com, el servicio de lavandería del Abierto de Australia, todo un Grand Slam, puede llegar a ser un auténtico caos organizativo. Ni siquiera los más grandes jugadores reciben adecuadamente su ropa limpia teniendo que descambiarla e ir buscando la suya por el torneo. Por lo visto, resulta milagroso que Rafa Nadal o Roger Federer no hayan saltado a la pista con la ropa de Maria Sharapova o Serena Williams, y viceversa.

La propia Maria sabe bien cómo funciona de bien, y sobre todo de mal, el servicio de lavandería del torneo. “Justo acabo de devolver un conjunto de ropa interior que no era mío, hace unos 45 minutos. Es divertido que me pregunten esto. Era un conjunto de ropa interior de mujer, no de hombre, era de leopardo. Y yo en plan…’esto no es mío’” admitía la rusa entre risas a principios del torneo.

Pero la siberiana no es la única damnificada por la falta de organización del evento. Otra anécdota la firma la francesa Caroline García. Fue abrir su bolsa y para su sorpresa lo que había dentro no era precisamente suyo. Era la ropa de la australiana Daria Gavrilova. “Estas cosas pasan bastante a menudo en un torneo. Ya sabes, es a veces un desastre”, cuenta García más entre risas que preocupada.

¿Pero cómo funciona este caos? El servicio de lavandería es llevado por Emily Martin, con 15 años de experiencia en el oficio y cuenta que forman un equipo de 5 personas que se encargan de buscar la ropa de los jugadores en los vestuarios. Las meten en bolsas individuales con el nombre del tenista en cuestión. Este proceso lo llevan a cabo tres veces al día, cargando con la ropa hasta un lugar a 30 minutos de las instalaciones del torneo. “Empiezan a las 6 de la mañana y terminan a las 8 o 9 de la noche. Es una auténtica fábrica. Trabajan con lavadoras de tamaño industrial” comenta el responsable del equipo de lavandería.

Pero no sólo ropa se encuentran. También teléfonos móviles, tarjetas de crédito, pasaportes…”Con cosas como estas, no podemos pegar en una pared una nota diciendo ‘¿quién ha perdido esto?’ Se las damos a los empleados para que vayan preguntando por ahí” aclara Emily Martin.

Hay algunos jugadores que no se lo toman a risa este desorden. Es el caso del estadounidense de origen ucraniano Denis Kudla, que va por libre. “Si puedo hacerme yo mismo la colada, la hago. Soy un obseso de la limpieza. Disfruto doblando mi ropa. Tenemos una lavadora-secadora en nuestro apartamento, así que, ¿por qué no?” declaraba Kudla.

Una anécdota que no hace sino reafirmar el desorden y la dificultad de organizar perfectamente todo un torneo, se produjo allá por 2013. Era la víspera de la final masculina entre Novak Djokovic y Andy Murray, y como cuenta la propia Emily Martin: “Los dos pusieron ropa para la lavandería sin que lo supiéramos. El trabajo de los chicos (de la lavandería) había terminado incluyendo los accesorios de Andy y Novak. Por lo que tuve que coger las bolsas de las dos y lavarlas personalmente en una lavandería cercana. Tenía un chófer que me llevo hasta allí, me dio monedas, y esperó durante tres horas hasta que terminara. La ropa estaba lista para ellos esa misma noche”.

¿Y qué pasó con aquel conjunto de leopardo que se encontró Sharapova en su bolsa? Según la encargada de lavandería, dieron finalmente con la “legítima dueña”. Que alguien bendiga este desorden…

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