La versión más humana de Djokovic a semis

El serbio sigue ofreciendo dudas sobre su juego pero no sobre su fiabilidad despachando a un gris Nishikori para citarse con Federer en semis.

Triunfo de nuevo sin brillantez de Novak Djokovic, que como ante Gilles Simon ha tenido numerosos altibajos, aunque ha sabido controlarlos mucho mejor. Kei Nishikori no ha tenido la consistencia y el acierto necesario para hacerle de verdad frente, solo mostrando chispazos de su enorme talento. Victoria en tres sets por 6-3, 6-2 y 6-4 en 2 horas y 7 minutos que suponen para el serbio las sextas semifinales de su carrera en Melbourne. Djokovic no lleva una gran velocidad pero no se frena. Quiere el titulo y sabe que hay que ganarlo jugando con lo que hay, en este caso con la versión más de carne y hueso que tiene, la más versión más humana del número 1 del mundo.

El primer set fue bastante gris por parte de ambos. Especialmente del japonés. Se podía esperar un juego algo irregular en los primeros compases, dado el lógico respeto que se deben, pero todo el mundo aguardaba a que se desataran más pronto que tarde las hostilidades. Y lo que se desató fueron las dudas. Chispazos puntuales aderezados, y más bien estropeados con dobles faltas y errores no forzados desde el fondo impropios de dos jugadores del nivel de Djokovic y Nishikori. Prueba de ello es que el de Shimane lideraba con un cómodo 40-0 el sexto game y a partir de ahí se lio y empezó a cometer fallos tontos que desembocaron en la rotura y prácticamente en el set para Djokovic. El serbio, que no es muy dado a desaprovechar regalos, lo recibió de buen grado y abrochó el set por 6-3.

¿Saldría de su letargo Nishikori en el segundo set? A tenor de lo que se pudo ver en el juego inicial, no. Volvió a perder su saque, empezaba ya a remolque del serbio y las dudas no hacían más que acrecentarse. Su única esperanza es que Djokovic tampoco iba sobrado de autoestima y buenas sensaciones. Apenas conectaba ganadores, se le podía ver hasta desesperado en algunos momentos y eso que caminaba con set arriba y rotura arriba ante todo un Nishikori en los cuartos de final.

A pesar de todo ‘Nole’ abrió brecha en el marcador y pudo dejar sentenciado el set muy pronto ya que gozó de 0-40 para ponerse 3-0 a su favor y servicio. Nishikori empezaba a estar irreconocible. Pero ahí el japonés sacó su orgullo y se despertó lo suficiente para conservar el saque y sus opciones. El partido avanzaba a trompicones, no se acababan de soltar ninguno de los dos. A Djokovic realmente le iba bien ya que era el que dominaba el resultado.

Tras más de una hora de partido pudimos ver un primer gesto de alegría y satisfacción en el serbio después de un bonito punto de habilidad cerca de la cinta. En ese juego haría el segundo break que remataba a Nishikori que solo se soltó en las postrimerías. Demasiado tarde ya, Djokovic cerraba por 6-2. El japonés acumulaba ya 34 errores no forzados por solo 16 ganadores.

Y por fin llegó la reacción. Cuando ya se veía contra la pared Nishikori acertó con los golpes ganadores y aprovechó las concesiones de Djokovic. Rompía el saque del serbio por primera vez en el partido poniéndose 2-0 arriba. No le duraría la alegría mucho tiempo. El conato de remontada se quedó en eso. Perdía la ventaja de nuevo fallando más de la cuenta. Entraron ambos en una dinámica en la que la obligación era ganar el resto. En blanco el japonés se marchaba 3-1 pero inmediatamente Djokovic le frenaba. Hasta que por fin el balcánico mantenía en su poder el servicio.

La sensación era que Nishikori había desaprovechado una ocasión de oro para iniciar una posible remontada, que no era nada descabellada viendo el nivel de juego del número 1. Pero no era el día del japonés, no era el día para grandes hazañas. Muy justito de confianza y acierto durante toda la noche. Djokovic como auténtico depredador que es, vio a la presa cerca de su final y se abalanzó sobre ella con 3-3 iguales para ponerse break arriba. El partido y el acceso a unas nuevas semis estaban a tiro, las sextas en su carrera. Con comodidad y un revesazo cruzado marca de la casa cerraba el encuentro, sin brillantez pero manteniendo a raya al nipón. Hasta la fecha siempre que alcanzado esa cota ha acabado levantando el título de campeón del evento australiano. Federer espera en la penúltima ronda y ahí Djokovic necesitará encontrar su versión más extraterrestre si quiere salirse con la suya.

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