Djokovic, 100 errores y una victoria

Novak Djokovic saca adelante un auténtico calvario tenístico, tras 4h y 30min de partido y una estadística difícil de creer: cometió hasta ¡100! errores no forzados.

Novak Djokovic cruzó a sus 27ºs cuartos de final de Grand Slam consecutivos tras inclinar al francés Gilles Simon en cinco sufridísimas mangas (6-3 6-7 6-4 4-6 6-3). El número 1 del mundo cuajó uno de los peores encuentros de su carrera en Grand Slam, con sensaciones muy negativas en el golpeo y tirando de competitividad para sobrevivir. Aunque no peligró finalmente el encuentro, Gilles Simon hizo saltar las alarmas durante todo el grueso del choque, de 4h30 de duración.

Ya desde el primer parcial Novak estuvo especialmente incómodo con las condiciones de la pista y el pegajoso y decelerado juego del francés. Cedió su servicio tras romper el de Simon y cometió 20 errores no forzados en nueve juegos de set, números del todo extrañísimos para el de Belgrado. A finales de la manga comenzó el número 1 a jugar con el revés cortado para encontrarse con bolas y velocidades distintas a las recibidas hasta el momento. Tuvo un efecto positivo, aunque pasajero.

En la segunda se vivieron ciertos momentos de estupefacción cuando turno tras turno al resto Nole dejaba escapar bolas de rotura una detrás de otra. Con miradas preocupantes hacia su palco y continuas desconexiones que le hacían cometer continuos errores, tanto de ejecución como de elección, Simon se ganaba la oportunidad de igualar la cita en la muerte súbita, después de que el cinco veces campeón de Australia desperdiciase hasta 11 pelotas de quiebre. Un 0 de 11 -más otros 24 no forzados- que tuvo su efecto psicológico en el desempate.

Allí ganó crédito Simon con dos puntos fantásticos, pero dos dejadas repletas de hastío por parte de Djokovic hacían pensar que el serbio estaba mentalmente deseando acabar y olvidar cuanto antes un set tan deficiente como extraño. En el tercero por fin llegó la rotura que abrió diferencias en el marcador. Nole confirmó la ventaja y aunque sin subir excesivamente el nivel, con el piloto automático, pareció caminar con tranquilidad y respiro tras tocar fondo minutos antes. Pareció.

Del 3-0 se pasó a un 3-2, tras varios errores flagrantes del número 1. No fue hasta el 5-4 y después de desaprovechar dos puntos más de break, cuando Novak cerró el puño mirando a su box por primera vez en el choque. La cuarta bola de break sirvió como set point, consumado tras estrellar Gilles un revés a la red. El reloj contaba 2h y 51min. Djokovic seguía utilizando el cortado; sus golpes de fondo continuaban sin ninguna sensación. Se ponía en juego la cuarta manga, con Nole al servicio.

El juego y sus derroteros no se modificaron un ápice en la cuarta manga. Simon, una gota malaya, seguía por su carril a velocidad constante, esperando oportunidades y desquiciando a Novak, que continuó desángrandose desde el fondo, tirando frustradas dejadas de revés ante la incapacidad de mandar sin errar desde la base. Como una sombra, el serbio cedió su servicio en el noveno juego y por consecuencia el set. 87 errores no forzados figuraban en ese momento en la hoja de servicios del balcánico -terminaría con 100-. Todo se decidió en un quinto, un terreno en el que Djokovic, históricamente, siempre prevaleció como ningún otro.

Lo que parecía un parcial decisivo de narrativa y ritmo similar se rompió de repente. El galo dominaba 40-15 con su servicio en el cuarto juego, pero cuatro puntos consecutivos de Nole le daban el quiebre y posterior consolidación. Abierta la brecha y tras un nuevo break, Djokovic cerró el encuentro a pesar del último coletazo en forma de contrabreak del francés. En un día para el olvido, Djokovic sigue vivo. Puede que más que nunca. Nishikori, siguiente prueba.

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