Una medalla de oro para Teliana Pereira

He aqui la historia de lucha y superación de esta tenista brasileña, número 46 del mundo, que ha pasado de la más humilde infancia a soñar con la gloria olímpica.

Teliana Pereira (Pernambuco, Brasil, 1988) es bien conocida en el circuito por su carácter de brega y su inquebrantable espíritu de sacrificio. Una guerrera de las pistas de tenis. Lo que no se conoce tanto de ella es lo que ha tenido que luchar fuera de las pistas, lejos de los focos mediáticos. El portal SpazioTennis recoge una imperdible entrevista realizada para la versión brasileña de la revista Marie Claire con esta gladiadora de la raqueta llevándonos por un recorrido a lo largo y ancho de su difícil y llena de obstáculos experiencia vital. Desde su más tierna y pobre infancia hasta el 2016, año en que aspira a representar a Brasil en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Dos títulos WTA contemplan a la brasileña (Bogotá y Florianópolis 2015). Los dos primeros títulos para el tenis femenino de aquel país desde 1988, año en el que nació precisamente Teliana. Su ranking actual la sitúa como la tercera mejor tenista brasileña de la historia por detrás de María Esther Bueno y Neige Dias. Su camino hasta llegar a este hito está jalonado por multitud de vicisitudes, precariedades y contratiempos. Es en esos escenarios donde los espíritus más fuertes se nutren de fuerza y energía para el futuro.

Sobre su infancia: “Compartía habitación con mis siete hermanos, no teníamos siquiera un baño propio, el único estaba en el jardín. Recuerdo que tenía miedo cada vez que salía ahí fuera por la noche”. La situación de su familia mejoró cuando dejaron el campo donde vivían de la agricultura y se mudaron a la ciudad. “Yo tenía 8 años y por fin pude ir al colegio por primera vez” asegura Teliana. Fue entonces cuando entró en contacto con el deporte que cambió su vida para siempre. “Mis padres empezaron a trabajar en una escuela de tenis, limpiando y arreglando el lugar. Yo a veces iba y hacía de recogepelotas, incluso me ganaba algún dinero con esto” prosigue.

La pequeña Teliana demostró pronto unas grandes dotes para el deporte de la raqueta. “Cuando yo tenía 12 años ya estaba jugando el circuito de Juniors. ¿Puedes imaginar a esta chica pequeña y delgada jugando contra grandes mujeres? ¡E incluso ganaba muchos partidos!” recuerda. A pesar de ese éxito, “no creo que sea una jugadora talentosa ni que mi técnica sea perfecta pero sé que soy una persona que da lo mejor de sí misma”. Considera que tuvo mucha suerte en su infancia a pesar de las humildes condiciones en las que vivían: “Si nos hubiéramos quedado en Pernambuco estaría dando de comer a 5 niños y cuidando a un marido, sin poder conocer mundo”.

La vida le había planteado a Pereira unos primeros años de vida duros y dificultosos que la pernambucana había solventado con garantías. Pero cuando parecía que todo se aclaraba en su horizonte, nubarrones grises se cernían sobre ella en forma de grave lesión. “Estaba cerca del top200 y recuerdo bien el punto que yo estaba jugando en el US Open cuando sentí un primer fuerte dolor en la rodilla. Me había roto el menisco. Tuve que volar de vuelta a Brasil en una silla de ruedas” explica.

“Fue realmente una tragedia, el momento más duro de mi carrera como tenista. Perdí todos mis patrocinadores, lo cual significaba una gran cantidad de dinero que necesitaba para mí y para mi familia. Gasté mucho en remedios y tratamientos” comenta la brasileña. “Estaba deprimida, lloraba todo el día. Entonces fue cuando conocí a Alexander Zornig, mi actual novio. Me ayudó a pasar las terapias y finalmente a recobrar el estado físico. Yo había vendido mis trofeos, mis antiguas raquetas…Su familia me ayudó enormemente y pude regresar a las pistas” cuenta.

El resto ya, es historia. Una historia que parece pueda tener final feliz, al menos un desarrollo muy realizador para Teliana. En 2016, y tras conseguir en 2015 sus dos títulos WTA que posee, se fija como principal objetivo los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. “Disputé los Juegos Panamericanos en Río en 2007 y fue increíble. Es hermoso soñar con ganar una medalla y me encantaría que fuera jugando los dobles mixtos” afirma la de Pernambuco, que ve con muchas más posibilidades ese cuadro que no el individual femenino.

Como anécdota curiosa que sirve como cierre, Pereira cuenta que, si bien tiene un buen recuerdo de una tenista de leyenda como lo fue la argentina Gabriela Sabatini, quien le hiciera entrega de su primer trofeo internacional, no ocurre lo mismo con la americana Venus Williams. “Fui a pedirle un autógrafo y se negó. Fue tan decepcionante. Sé que un día, cuando juegue contra ella, le diré que yo era la niña a la que le negó un autógrafo. Después de todo, no cuesta tanto pararse por uno”.

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