Un asunto de pelotas

Analizamos cómo ha cambiado el tipo de pelota a lo largo de los años y cómo afecta una bola u otra a cada tenista según sea el torneo que dispute.

Hablamos muchas veces de cómo han cambiado las pistas a lo largo de estos últimos años y de cómo esto ha hecho que se creen jugadores con un patrón similar de juego. Las pistas ahora son más lentas que antes y se cree que eso tiene impacto, que lo tiene, pero pocos hablan de lo que más afecta a todo que es con lo que de verdad se juega en este deporte y a lo que muy pocos prestan atención: La pelota.

A lo largo de todo el año y en todos los torneos, la pelota va cambiando. Unos torneos usan un tipo de pelota mientras el otro que le sigue en el calendario, con el mismo tipo de superficie, usa una pelota totalmente distinta lo que hace muy complicado para el tenista tener que prepararse y adaptarse a las condiciones. Muchas veces no nos paramos a pensar en esto pero es bastante complicado para un tenista llegar a un torneo después de estar jugando muchos días acostumbrado a golpear un tipo de pelota para llegar y tener que empezar prácticamente de cero y adaptarse a otra.

Porque cuando un tenista llega a un torneo, lo primero que hace es probar la pelota en un entrenamiento y ver cómo está y a partir de ahí, ajusta la tensión de su raqueta para tener siempre el mismo control. Es una especie de calibrar tu arma para que dispare ahí donde apuntas.

La ITF tiene un tipo de bola oficial pero a partir de ahí, las marcas y los torneos hacen ligeras modificaciones. Por ejemplo, las pelotas suelen pesar entre 56 y 59,40 gramos y tienen un diámetro de entre 6,5 y 6,85 centímetros. A partir de ahí, se suelen añadir ciertas cosas y es que cada marca trata la pelota de una manera, algunos añadiendo más pintura o tratando el material del pelo de forma distinta. Un pelo que suele ser de lana de nylon.

Cada tenista tiene sus preferencias y hay tenistas que se sienten más cómodos con un tipo de pelota que con otro. ¿Recordáis las quejas de Nadal en los últimos tiempos sobre las pelotas en ciertos torneos? Él se queja de las pelotas Head, presentes sobre todo en torneos ATP. Ese tipo de bola que no acepta demasiado bien el spin, el arma más mortífera del español. En cambio, en los Masters 1000, en todos ellos, existe el mismo tipo de pelota y se usa una Dunlop, una bola conocida en el circuito por ser la más consistente de todas y la que causa mejor aceptación. En los Grand Slams, cada uno tiene una pelota distinta también. En Roland Garros se usa Babolat desde hace unos años mientras que en Wimbledon se utiliza una Slazenger, la más pesada de todas las que existen debido a la cantidad de pelo que le ponen y a que conforme van pasando los juegos y la bola va captando más humedad del ambiente y de la hierba, se va volviendo todavía más pesada y hace que bote menos. En Australia y US Open tienen los dos la misma marca de pelota, Wilson.

Así pues, sería algo normal para un tenista jugar una semana un torneo ATP y tener que acostumbrarse a una Head, para llegar a un Masters 1000 y jugar con una Dunlop y acabar la semana siguiente en un Grand Slam con otra diferente. Esto es algo que, aparte de afectar a tu juego, no es nada bueno para las articulaciones del deportista, sobre todo muñeca, antebrazo, codo y hombro, que tienen que hacer diferentes movimientos y soportar distintos golpes en poco espacio de tiempo.

Peligrosamente, en los últimos años, el circuito está caminando hacia una uniformidad global y extrema con la ralentización de las pistas y con este tipo de pelota pesada, creando un juego similar en todos sitios. Leander Paes, durante el pasado torneo de Wimbledon, ofreció una entrevista interesantísima en la que hablaba precisamente de esto. El indio es un jugador que lleva 24 años en activo y que ha visto cómo se ha producido este cambio. Contaba Paes que él suele guardar varias latas de pelotas de los torneos que suele ganar y que le dio por comparar las bolas de la actualidad con la de otros años y se dio cuenta que ahora las pelotas son más grandes y más pesadas. "Esto significa que los cordajes evolucionan para que se le dé más spin a la bola. Hoy día, si os fijáis, existe mucho juego desde el fondo de la pista. Antiguamente, los que jugaban desde el fondo tan sólo se defendían pero hoy en día, es común ver a un tenista golpear winners o echar al oponente hacia atrás estando varios metros por detrás de la línea", comentaba Paes sorprendido de ver, por ejemplo, cómo Wawrinka conectaba winners en la final del pasado Roland Garros desde varios metros por detrás de la línea.

El tipo de pelota tiene un efecto muy significativo en el cordaje. Las marcas usan un tipo de cuerda sintética que crea mucho spin. Cuanto más spin, más control. "Por eso el resto es hoy en día una de las partes más fundamentales del juego, por el spin que se le mete a la pelota. Es muy difícil sacar porque te llega una pelota con mucho spin que se hace difícil devolver", explicaba Paes. "Si te fijas, hace muchos años, Edberg, Becker... o incluso más atrás, McEnroe... era común verles volear con la raqueta prácticamente plana y eso ya no lo puedes hacer. Tienes que crear tu propio spin", añade.

A la hora de preparar un partido, los tenistas no sólo tienen que tener en cuenta al rival, sino también a la pelota con la que juegan. El mismo rival sobre el mismo tipo de pista pero con una pelota diferente puede ser mucho más peligroso, aunque nos parezca difícil de creer. Tan sólo hay que echar la vista al pasado mes de octubre, cuando Nadal se enfrentó en Basilea a Lukas Rosol. Con un tipo de bola Head, con menos control y peor bote, el checo le llevó al tiebreak del tercer set poniendo contra las cuerdas a Rafa. Curiosamente, varios días después, bajo las mismas condiciones de pista, indoor y dura, pero en el Masters de Paris-Bercy, el resultado del encuentro fue totalmente distinto, un doble 6-2, y es que en París se jugó con Dunlop, una pelota más del gusto de Nadal al poder meterle más spin y tener más control sobre ella.

Los jugadores han luchado mucho para tener un mismo tipo de pelota durante todo el año pero tan sólo han conseguido que sean los Masters 1000 quienes tuvieran siempre las mismas bolas. No todos han quedado contentos con el resultado y sigue siendo normal ver quejas de muchos tenistas a los que no les queda otra que acostumbrarse.

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