Carlos Moyá: “La Copa Davis tiene un fallo de sistema, la competición no ha evolucionado”

El ex capitán de Copa Davis comentó en los micrófonos de Planeta Tenis sus impresiones acerca de la final y su periplo como entrenador español.

Pocas personas más cualificadas que Carlos Moyá para hablar sobre una competición como la Copa Davis. El ex número uno del mundo estuvo este sábado en las ondas de Planeta Tenis y repasó los dos primeras partidos de la eliminatoria. También tuvo tiempo para recordar su etapa al frente del combinado español e incluso dejar la puerta abierta para un posible regreso.

Un viernes sin sobresaltos. Esto fue lo que ocurrió en Gante durante la primera jornada de final de Copa Davis. “Hasta ahora ha seguido el guión que se suponía, victoria sufrida de Goffin y también de Murray, lo que se esperaba. Para mí el dobles va a ser lo que decida la eliminatoria porque se supone que mañana Andy es muy favorito, aunque nunca se puede dar nada por hecho, pero ir con 2-1 arriba, gane quien gane hoy, va a ser casi definitivo”, así lo ve Moyá.

En el recuerdo quedará siempre el momento en el que David Goffin se olvidó de jugar al tenis debido a la presión, una situación que Carlos entiende a la perfección. “Queda muy bien decir eso de ‘Sal y disfruta’, pero es cierto que Goffin, pese a todo su talento, nunca se ha visto en un partido de una trascendencia como ésta, en una final de Copa Davis. Es una sorpresa que un país como Bélgica esté en esta final, entonces es una situación nueva para él y para el resto del equipo. Incluso para el capitán, que jugaba en la época que yo empecé, tampoco ha estado en una situación así. Es muy difícil poder transmitir tranquilidad y confianza porque cuando sales ahí fuera es una incógnita lo que puede pasar y cómo te puedas sentir. La suerte que tuvo Goffin es que era un partido a cinco sets y ante un rival que era todavía más inexperto que él”, afirma el mallorquín.

Fue en esa fuga al vestuario con el 0-2 abajo donde Goffin encontró la pausa necesaria para volver a creer en su raqueta. ¿Pero qué se le pasa al jugador por la cabeza? “Intentas encontrar el cariño y la confianza de los tuyos, en el momento que se va al vestuario nadie se esperaba que el partido fuera así y es probable que rompiera a llorar de los nervios y la tensión, de ver que estás ante la oportunidad de tu vida, eres favorito y estás jugando tan mal. Eso te ayuda a quitarte la tensión y, si ves que empiezas mejor en el tercero, ya va todo más rodado. Creo que fue fundamental que fuera al vestuario y dejar allí los nervios e intentar empezar un partido nuevo y toca ganar los tres sets siguientes”, respondía el que fuera el primer español en alcanzar el número uno del mundo.

Mirando nuestro propio caso, está claro que España ha dado un gran paso hacia delante. Al menos en estabilidad. “Después de la tormenta siempre llega la calma. Con Conchita se están haciendo las cosas bien, estuve con ella en Londres y está animada y con ganas seguir. Ella ha conseguido reunir a los mejores jugadores y eso ya es motivo suficiente para continuar. Los jugadores también están contentos con ella e intentarán subir el año que viene al Grupo Mundial que es donde debería estar España”.

Seguramente no fui capaz de encontrar la manera de convencer a los jugadores de acudir a mi llamada. Quizás yo también me equivoqué en la percepción que tiene la Copa Davis para los jugadores en general, pero les entiendo totalmente. Es también un fallo mío por pensar que jugadores que estén arriba pudieran venir. También tuvimos la mala suerte de tener que jugar las dos eliminatorias fuera de casa. En Copa Davis jugar fuera o jugar en casa son dos competiciones totalmente distintas, pero también hay que ver la final de este año y preguntarse por qué pasan estas cosas. Cuando pasa tantas veces esto y fallan tantos jugadores, de cualquier país, piensas que el fallo puede estar también en el sistema, en la competición que no ha evolucionado. Si sigue sin evolucionar, cada vez veremos más finales como la de esta temporada”, analiza un Moyá que vio cómo el equipo perdía la categoría después de 18 años.

Volviendo a la final actual y dibujado un hipotético quinto punto, Bemelmans y Edmund aparecen como posibles protagonistas. “Quitando la final de un Grand Slam, no entiendo que el partido más importante del año pueda ser ese partido, no sé si le hace justicia al tenis y a lo que es la competición, con todo el respeto a estos jugadores que son muy buenos y son todavía jóvenes. Pero actualmente, ese partido, no se sabe en un futuro, podría darse en la final de un Challenger, pero es el último partido de Copa Davis, el partido que cierra el año y el circuito profesional. Creo que el año pasado sí fueron partidos muy buenos, con Francia y Suiza, pero te arriesgas a eso, los jugadores top una vez ganan la Davis ya no le dan importancia. Hay que encontrar el modo de que un jugador que gane la competición siga encontrando esa motivación”, respondía Carlos a Nacho Mühlenberg, director del programa.

Por último, la posibilidad del regreso a los banquillos, una segunda bala que, si alguien se merece, ese es Carlos Moyá. “Ni se merece ni no se merece, si surge en un futuro la oportunidad pues habrá que estudiarlo. Yo entré en un momento que quizá no fue la mejor elección por mi parte pero también tuve momentos bonitos. Tanto en Alemania como en Brasil me gustó la convivencia con los jugadores, a pesar de perder, y sobre todo la competición, que es lo que uno echa en falta cuando e retira. En principio, no entra en mis planes a corto plazo pero nunca se sabe lo que puede ocurrir, hay que dejar correr el tiempo”, finalizó el ex capitán.

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