Un Nole para gobernarlos a todos

Djokovic desmantela a Nadal, venido de los sueños proféticos de quienes en otro tiempo cantaron las gestas del español y de Roger Federer.

Novak Djokovic
Novak Djokovic

Un buen resumen de la primera semifinal del Masters fue leer los labios de Rafa Nadal, cerca del final de su martirio, diciendo «[...] no me jodas», después de que Nole volease como si tal cosa una bola para que la que tuvo que estirarse como la cuerda de una guitarra.

Por otra parte no deja de resultar disparatadamente paradójico ver a Rafa Nadal desesperado ante la tapia de su rival. Precisamente a él que ha sido el tenista más mural y más desesperante del tenis masculino.

Cuando vi a Rafa en la red justo antes del partido, en mitad de su continuación de saltos, mientras Lahyani recitaba lo que todo el mundo sabe ya, imaginé que tras el claroscurismo al que jugaban los focos con sus ojos había alguien mirando convencidamente al destino. Su musculatura pedregosa, su aura de leyenda y aquella seriedad tan solemne, aparte del recuerdo de sus partidos sobre todo contra Wawrinka y Murray, habían construido la corazonada de un camino de hazañas hacia la próxima salida del sol.

Pero no: Rafa ha sido completamente destruido.

El maquillaje del resultado lo aplicaron las fuerzas semiocultas, y hasta cierto punto inexplicables, que a menudo permiten que un tenista claramente inferior a su rival aguante las primeras sacudidas. Nadal ciertamente recordó por momentos, pero muy pocos, a aquel que institucionalizó frases como "Rafa no sólo llega sino que te pasa", y desde luego como "¡Vamos, Rafa!". Aunque fueron oasis en el desierto.

Rafa jugando como antes no puede ganar como antes porque ya no es el de antes.

Si la horma de su juego continuará siendo la misma —cosa por lo demás probablemente, y puede que hasta naturalmente, inflexible— parece que sus opciones pasan por que su físico mejore hasta los niveles del actual Correcaminos del circuito, o que los del Correcaminos bajen hasta donde los de Nadal están ahora. Porque parece que básicamente Rafa llega tarde, y que como llega tarde golpea peor, y que como golpea peor pierde.

Quien espera hoy en día a todas las bolas, a veces de verdad que inconcebiblemente, con tiempo hasta para limarse las uñas, igual que si fuera el "Quicksilver" de Marvel, se llama Novak Djokovic. Ese tenista que quizás por no evocar al arte, como Roger Federer, por no exaltar sentimientos asociados a la contemplación de lo primoroso, continúa provocando aplausos mudos. Pero no sólo de fuerza expresiva vive el jugador, y de hecho hasta Roger Federer es hoy el deuteragonista de Novak Djokovic. El gran héroe epopéyico del tenis actual. El tenista más aquilesiano. El más fuerte, el más rápido, el mejor guerrero.

Verdaderamente plantado tras la línea antes de sacar; bello, esbelto, granítico, parece ir a ganar aún mil batallas más.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter