Federer fue el menos malo

El suizo inclina a Tomas Berdych en un partido donde abundaron los errores no forzados. Ganar sin ceder sets, importante para Federer.

No fue el debut esperado para ninguno de los dos pero alguno tenía que ganar. Roger Federer se convirtió en el tenista con más participaciones en las ATP World Tour Finals superando las trece de Andre Agassi y lo celebró con su victoria número 49 en el torneo ante un Tomas Berdych que vio cómo el suizo le superaba por cuarto ocasión consecutiva en el circuito (6-4, 6-2). No fue un encuentro bonito ni con toques maestros, como se suponía, por lo que las tablas y la pausa del de Basilea terminaron siendo el factor fundamental para dar su primer pasito hacia semifinales.

El primer set podría definir a la perfección la carrera de Berdych, aunque modificando los horripilantes intercambios que se presenciaron. El checo sale a pista y se pone 2-0 arriba con un break tempranero. Demuestra que tiene armas para toser a a los jugadores top y, ante el propio Federer, sorprende de inicio. ¿Qué ocurre entonces? El de Valasske Mezirci se amilana, le entran los sudores fríos, se le encoje la muñeca y comienza a disparar fuera de la diana. ¿Por qué? No hay una respuesta científica para esta cuestión, pero si una consecuencia real, la que le ha impedido a Tomas cruzar la frontera del top4 para situarse al mismo nivel que ellos.

Tres juegos consecutivos de Federer para igualar la contienda y comenzar, poquito a poco, bola a bola, a recuperar el terreno perdido en el luminoso y a comerle la moral a su adversario. Cuando llega el noveno punto, siempre uno de los más cruciales en un duelo, el checo termina de bajar la mirada y entregar sus armas al suizo, para que finalice la ejecución. Roger, como buen samaritano, acepta la invitación y firma un 6-4 donde no hubo absolutamente ni un momento de buen tenis pero que acabó capturando apretando los dientes en los segundos clave. A la cabeza de este humilde redactor regresan aquellos tiempos donde Tomas resultaba un verdadero quebradero de cada vez que un cuadro le cruzaba con el de Basilea. Tiempos que se perdieron con el tiempo y parece que ya no volverán.

Y esto solo era el principio. El show de Berdych se mantuvo en el segundo acto duplicando sus errores no forzados a la vez que Federer empezaba a engrasar su maquinaria. Primero con sus primeros servicios y luego, con uno de sus recursos favoritos, la dejada. El helvético se lo pasó mucho mejor en la segunda manga con un juego más alegre y directo, además de dos breaks que le hicieron colocarse con un 4-0 que era ya casi insalvable. Ninguno quiso darle la vuelta a aquel guión, ni el que iba con retraso ni el que buscaba ya meter la quinta marcha, así que lo mejor era zanjar aquel paripé e intentar mejorar de cara al siguiente encuentro. Ganó el menos malo, aunque curiosamente, aquí siempre fue el mejor de todos.

Fue una de esas victorias que hay que saber firmar cuando tu raqueta y tu muñeca no están completamente sincronizadas. Fue listo Federer, que ganó el partido en el primer parcial y luego entrenó sus habilidades en el segundo. Más importante que el triunfo lo es la forma, sin ceder sets, algo que puede convertirse en factor diferencial al finalizar el Round Robin. Berdych abandonó el O2 Arena con una sensación de sobra conocida, la de perder ante un top10 (3-12 esta temporada), mientras que el suizo se plantaba con su 60ª victoria del año y ya espera a su siguiente rival en Londres. Mañana el Grupo B intentará mejorar el nivel de lo visto en este primer día de competición.

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