Kvitova arranca con susto

La número uno del equipo checo le da el primer punto a su país tras remontar el set inicial a Anastasia Pavlyuchenkova. Inicio sin sorpresas en Praga. 

La final de la Copa Federación 2015 en Praga empezó tal cual la esperábamos. La favorita local, Petra Kvitova, pudo con la segunda espada visitante o incluso tercera, Anastasia Pavlyuchenkova, en un partido en el que hubo momentos de lucidez para ambas jugadores pero que, finalmente, acabó llevándose la de mejor ránking (2-6, 6-1, 6-1). Así pues, el conjunto de Petr Pala arranca la última eliminatoria del curso con un 1-0 a favor que le sitúa a dos puntos de revalidar corona conquistada hace ahora doce meses. En unos minutos, el segundo duelo entre Karolina Pliskova y Maria Sharapova marcará el devenir de la serie.

No empezó bien Kvitova, perseguida durante toda la temporada por una irregularidad permanente, pero conservando su plaza en el top5 debido a una explosividad que, cuando se calienta su pólvora, es capaz de incendiar cualquier pista de tenis. El primer set se abría con una ventaja amplia para Pavlyuchenkova, quien venía de hacer un gran final de año y, precisamente por ello, se había ganado el privilegio de ser la segunda singlista del equipo ruso por delante de Makarova, ésta en horas bajas. Aquel parcial ya no se iba a escapar, aunque el partido no se acababa ahí. Petra Petra todavía respiraba, conocedora de sus posibilidades si empezaba con buenas sensaciones en la reanudación.

Y entonces, cuando más perdida parecía que estaba, saltó a pista Kvitova. La buena. La del fuego en su mirada. Lo que antes eran fallos se convirtieron en aciertos (¡y qué aciertos!) y, en el caso de Anastasia, toda la moral capturada tras abrazar la primera manga se iba desvaneciendo a la vez que veía cómo su rival cogía aire navegando sin obstáculo en el segundo set. El público también jugaba su papel, volcado con su jugadora, con lo que todos los factores estaban de acuerdo en que aquella batalla se decantara en un tercer asalto a fuego lento.

Pero a Kvitova eso del fuego lento no le va, ella es más de coger el lanzagranadas y empezar a martillear a su oponente. Ahora ya todo estaba de cara: su juego, su tenis, su ánimo y su público. Además, su rival, ya caminaba de espaldas, cabizbaja ante la oportunidad que se esfumaba a ritmo de cañonazos. Dos juegos en los dos últimos parciales iba a ser el crédito que se iba a llevar Rusia al final del partido, revelando la auténtica distancia que se hallaba entre amabas tenistas. Sonreía Kvitova, culpable por haber traído tanta tensión al 02 Arena de Praga pero feliz de haber resuelto el problema a tiempo. Su punto le da a la República Checa un primer empujón hacia el ansiado título, aunque todavía es pronto para aventurarnos en un pronóstico. Una tal Maria Sharapova tiene todos los argumentos para echar abajo cualquier hipótesis.

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