Guillermo Cañas, la vida después de retirarse del tenis

El ex-tenista se sincera y cuenta cómo vive tras retirarse, donde llegó a pesar 122 kilos. Habla también de La Legión y de lo sucedido con su sanción por dopaje.

Lo primero que se nos viene a la mente cuando hablamos de Guillermo Cañas son aquellas dos grandes victorias consecutivas ante Roger Federer en el año 2007 en los torneos de Indian Wells y Miami. Cinco años después de su retiro, el argentino concede una entrevista a Canchallena, donde habla un poco de lo sucedido tras dejar el tenis, donde llegó a engordar hasta pesar 122 kilos. También echa una mirada al pasado y cuenta cómo vivió su positivo por dopaje y la posterior sanción de dos años.

Willy, tal y como le conocían por el circuito, abandonó Tapiales, en Buenos Aires, después de que unos asaltantes le entraran en casa y se llevaran su coche y dinero. Desde entonces está situado en Miami, donde vive rodeado de yates de lujo en un entorno idílico. Allí ha construido un club de tenis, el Turnberry Yatch Club, con ocho pistas de tenis, cuatro de cemento y cuatro de tierra batida verde. Allí vive relajado junto a su pareja, la modelo brasileña Fabiana Semprebom, con la que fue papá hace menos de año y medio. "Tengo a toda mi familia en la Argentina y se ve difícil por la inseguridad y la economía. Estoy abierto a volver, pero hoy está lejos. Creo que el país necesita un cambio", cuenta Cañas.

Su pequeña academia de tenis empieza a funcionar y ya tiene a 37 trabajadores. En ella se centró el argentino después de dejar el tenis y es que no se cuidó nada tras dejarlo y aumentó considerablemente de peso hasta llegar a los 122 kilos. Desde hace unos meses, Willy sigue una dieta que le ha hecho bajar ya 30 kilos. "El aumento de peso es algo normal después de vivir una vida llena de limitaciones por el deporte. Estuve casi dos años con muchos dolores en las rodillas pero de un día para otro me propuse cambiar. Hice dieta, empecé a entrenarme y ya he alcanzado un peso normal que me permita hacer más cosas. He empezado a jugar a pádel con unos amigos y jugamos algunos torneos", explica Cañas.

Willy es un tipo peculiar y es que reconoce que no mira absolutamente nada de sus partidos. "Nunca miré ningún video ni nunca llegué a ver aquellos partidos con Federer. No soy melancólico", asegura. El ex-tenista relata lo mal que lo pasó cuando tuvo aquellas operaciones en la mano que le impidieron poder competir. "Lo peor es la recuperación, más que no poder competir. Lo digo pensando el Del Potro, porque son muchas horas. Después de haberme operado, yo tardé cuatro meses en mover un solo dedo trabajando nueve horas al día para ello. Imagina lo que me llevó recuperar toda la mano".

Pero para Cañas, el momento más duro de su vida y de su carrera fue la sanción de dos años por doping. En 2005 se le detectó hidroclorotiazida, un diurético. Pero él sostiene que no se equivocó en nada. "No tengo nada que esconder. La sanción fue por culpa de no haber comprobado lo que el médico me había dado. El tenis me enseñó a no confiar en los médicos de afuera y sí en los de los torneos, que eran parte del circuito. Mi culpa fue confiar en aquél médico del circuito. ¿Por qué tendría que desconfiar de alguien que es la persona correcta? Lo habría vuelto a hacer igual", confiesa. Ese año, no le dejaron entrar en el US Open. "Me sentí como el culo. En ese momento era novia de Pitu Salerni y me hicieron sentir como la peor basura. Mi carrera tenística no fue normal, tuve muchos obstáculos y siempre los pude superar".

Willy formó parte de 'La Legión', un grupo de tenistas que copaban puestos altos en el ranking como Gaudio, Coria, Nalbandián, Zabaleta o Chela, entre otros. "Será imposible que se repita eso. Fui parte de un cambio deportivo en el país. Fue increíble, gente que no tenía ni idea de lo que era el tenis entraba a un bar y pedía que pusieran el partido en la tele. Fue un boom. La Legión puso el tenis casi al mismo nivel que el fútbol".

Cañas explica que la competencia entre ellos era muy sana. "Compartíamos gastos entre muchos y nos respetábamos. Para mí, en los últimos 15 años el tenis argentino tuvo tres estrellas que podían haber sido número 1: Nalbandián, Coria y Del Potro. Todos los demás fuimos buenos jugadores pero ellos tres fueron distintos", asegura. También habla de las consecuencias que eso trae a los tenistas de ahora. "Tenemos a Mayer que es 30 y pico del mundo y parece que es una posición pobre cuando hace 20 años todo el mundo en Argentina querría tenerlo. Eso lo provocó La Legión".

La espinita que se le queda es la Davis, un título que nunca lograron. "Es una pena. Era el broche que faltaba para esta camada", reconoce Cañas, que no sabe seguro qué pudo fallar. "No tengo claro los motivos pero sí sé que se cometieron errores".

El tenis actual en Argentina carece de referentes como hace años y el país terminó sin títulos en singles por primera vez desde el año 1997. "Hay dos grandes jugadores como Mónaco o Del Potro que podrían ganar torneos pero están lesionados. Luego, Mayer tiene potencial pero se sabía que Argentina no iba a tener los mismos jugadores que antes. El que no lo entendía es porque no sabía de tenis. Argentina no va a volver a tener lo que tuvo pero sí que seguirá sacando buenos jugadores", sentencia.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes