La venganza de Radwanska

La polaca supera por primera vez esta temporada a la hispano-venezolana y disputará la final del WTA Finals. Garbiñe despide un gran 2015.

Nadie le gana cinco partidos en una sola temporada a Agnieszka Radwanska. La polaca desmontó el juego de Garbiñe Muguruza en la primera semifinal del WTA Finals de Singapur (6-7, 6-3, 7-5) para acceder a su primera final en un torneo de Maestras tras una batalla de 2h 38min ante la jugadora que mejor había rendido esta semana. La española termina con su andadura esta temporada con la sensación de haber dejado pasar un tren aunque todavía sigue viva en la modalidad de dobles junto a Carla Suárez.

Como ya viene siendo habitual cada vez que gane el sorteo, Garbiñe decidió empezar restando para arrancar la velada con un buen mordisco moral. Y así fue, aunque lo que vino después no lo esperaba ni la propia polaca. Cuatro juegos consecutivos de Agnieszka dieron un vuelco a una semifinal de emociones fuertes desde el pitido inicial, pero si algo ha aprendido la española es a sufrir sobre la pista, con lo que tocaba poner en práctica todo lo adquirido. Del 1-4 al 4-4, en gran parte, gracias a una conversación con Sam Sumyk que le dio pausa y confianza para afrontar con más garantías la reanudación. Fantástica reacción. Pero en el tiebreak, otra vez los problemas (1-4). Y en el tiebreak, otra vez la explosión. Doble remontada en un solo set para capturar el primer parcial con celebración de rabia incluida.

Levantaba el puño Sumyk desde el banquillo, feliz de ver que sus consejos no solo formaban parte de un obligado discurso para levantar el ánimo de su jugadora, sino que eran palabras llenas de verdad sobre la superioridad de Garbiñe. Pero en el tenis hay veces que no basta con una palmada, también se necesita creencia. Y por unas cosas o por otras, a Muguruza no le sentó bien este triunfo. Radwanska recibía atención médica en un cuerpo en el que ya no cabía un vendaje más, parecía casi derrotada tras el duro golpe en ese desempate, así que decidió sorprender a todos en una cita que ya vislumbraba una clara vencedora. Pocos imaginaban quién sería la que levantara el puño tras la última bola.

Un 4-0 de salida acabó por confirmar los peores presagios en la raqueta de Garbiñe, reafirmando una vez más que el tenis femenino no solo es pegarle fuerte a la pelota y terminar los intercambios con tres tiros. Las dudas y los errores llevaban el nombre de la caraqueña y mientras, Agnieszka navegaba con tranquilidad en un set que ya se la había puesto con viento a favor. Lo intentó la número tres del mundo, buscando esa misma reacción que tuvo en la manga anterior, pero el cansancio mental y físico le impidió carburar. El daño ya estaba hecho (6-3) y el marcador ya indicaba las tablas. La victoria tendría que ser en el parcial definitivo y la maquinaria, ya con la reserva encendida, anunciaba una tragedia. O tal vez aún había solución.

Desde luego perder los tres primeros juegos del set no era el mejor aperitivo para este último envite, pero esto era ya común en todas las circunstancias previas: empezar mal el set para acabarlo mejor. Radwanska sacó su mejor repertorio parar correr el telón con un 4-1 a su favor, qué clásico, pero allí estaba Garbiñe una vez más para rescatar la igualada. Pero no, esta vez no habría final feliz, como en la segunda manga. Un par de fallos traicionaron a la caraqueña cuando sacaba para forzar el desempate y la gloria se acabó yendo del lado de su rival. Sí, Garbiñe había perdido. El sueño de ser maestra se esfumaba, al menos, hasta la temporada que viene.

Aquella final de Arantxa-Sánchez Vicario en 1993 seguirá siendo la única final de una tenista española en un torneo de maestras. Una victoria, tan solo un set, ha impedido a Garbiñe Muguruza emular a la catalana. Radwanska se convierte en la primera finalista del WTA Finals, una etapa que nunca había alcanzado, y la hispano-venezolana se despide de la temporada tras una gira asiática inolvidable que le han alzado a un balcón privilegiado desde el cual divisar todos los objetivos posibles. En 2016, con un estatus diferente, ‘Garbi’ volverá con las mismas armas para disputar nuevas guerras, pero antes, todavía tiene una misión en Singapur: proclamarse maestra junto a Carla Suárez en la modalidad de dobles. Está a dos victoria de conseguirlo.

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