¿Cuál es el horario estelar del tenis?

DEBATE | Debatimos sobre el formato más atractivo para llenar las pistas de tenis y cuál podría ser el horario estrella de todos ellos. 

Muchos raquetazos, batallas hasta la extenuación y épicas victorias han caído desde que se implantó la jornada de noche en el Abierto de los Estados Unidos allá por el año 1975. Cuarenta años después podemos aventurar a decir que fue todo un éxito la medida. Desde un punto de vista televisivo y sin duda también desde la óptica del aficionado que acude a su butaca en la grada del estadio. Pero, ¿es éste realmente el mejor momento del día para disfrutar y vibrar con el deporte de la raqueta? ¿O convendría confeccionar un orden de juego más acorde con la rutina laboral de los espectadores?

Los primeros días de competición en un torneo son siempre los más caóticos en cuanto a la configuración del orden de juego. Auténticos quebraderos de cabeza para los directores. Esta misma semana, sin ir más lejos, podemos dos formas muy distintas de organizar una jornada de tenis. En el ATP 250 de Valencia el día empieza a las 12 de la mañana y se desarrolla sin interrupción, un partido tras otro. Por el contra, en la ciudad suiza de Basilea, el ATP 500 de la semana, el tenis arranca dos horas más tarde que en Valencia y con un duelo no antes de las 8 p.m.

¿Qué horario favorece más la afluencia de espectadores en las gradas? Salvando el importante detalle sobre la diferencia de nivel de un torneo y otro, parece más lógico a priori el esquema de juego de Basilea. Nada de tenis por la mañana, respetando la jornada laboral, y potenciando los enfrentamientos vespertinos y nocturnos incluso. Valencia, con un ritmo de vida mediterráneo, mucho más trasnochador si se puede decir que la ciudad helvética, no quiere saber nada de partidos tardíos, pudiendo cerrar jornadas antes de las 20 horas perfectamente.

Así como en la Copa Davis los partidos del viernes se programan más tarde que durante el fin de semana ya así respetar la jornada laboral del público, en un torneo ATP como Valencia debiera suceder lo mismo. Los niños tienen colegio o instituto, los padres y mayores trabajo, ¿qué opciones de ir a ver un torneo de tenis hay? En Basilea sí parecen entender a los aficionados.

Cierto es que alargar demasiado una jornada puede derivar en poca afluencia de público en el partido postrero. Pero te puedes asegurar una gran entrada en las horas previas. Grandes torneos europeos han visto esa opción con muy buenos ojos como Madrid (tanto indoor como outdoor), Roma o París-Bercy. Lo que se denomina turno de noche. Los torneos lo venden por separado respecto a la jornada diurna, con precios más caros y menos partidos. Conviniendo eso sí que mucha gente acude a estos eventos para presenciar un par de partidos y a las principales figuras.

Torneos de menor enjundia rehúyen de esta composición de horarios. ¿No les compensa? Son todavía muchos los eventos del calendario que carecen de jornada de noche. ¿Por qué no imaginar torneos como Queen’s, Halle, Hamburgo o el mismo Conde de Godó con partidos bajo los focos y hasta bien entrada la noche? El ambiente que se genera con luz artificial siempre es especial, eso lo tienen bien grabado en la frente los americanos, que como se suele decir, son los que más saben en materia de espectáculo. El tenis es tradición, de acuerdo, pero también saber evolucionar con esa tradición. Quién nos iba a decir que veríamos partidos hasta la madrugada en Wimbledon, podría sonar a blasfemia casi. Y ya han generado historias para el recuerdo en el torneo londinense.

Este deporte, disputado a lo largo de toda una semana a diferencia de muchos otros deportes, exige un horario adecuado a la jornada laboral. Es necesario saber explotar al máximo las posibilidades ahora que el tenis goza de un gran seguimiento. Y el tenis nocturno vende y mucho, especialmente a los que quieren presenciarlo in situ. Valencia en su triste proceso de desmantelamiento lo cortó de raíz este año. Pero tanto los nuevos torneos que van surgiendo, como sobre todo los estandartes de la tradición y el prestigio deberían centrar sus esfuerzos en crear un mejor y más cálido ambiente en los estadios.

¿Vosotros que pensáis? De día, de noche…¿cuándo preferiríais ir a ver tenis?

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