Frederico Gil, el guerrero que lucha contra su mente

El veterano tenista portugués, que sufre un trastorno bipolar de la personalidad, relata su historia y recuerda su retirada durante nueve meses en 2013

En 2010, el portugués Frederico Gil rozó la condición de héroe nacional en Estoril. En una trepidante final frente a Albert Montañés, Gil perdía el partido de su vida y la posibilidad de ser el primer hombre de su país en ganar un título ATP a nivel individual.

En 2011, alcanzaba los cuartos de final en el prestigioso torneo de Montecarlo. Y en el Open de Australia de 2012, Gil llevaba la bandera de Portugal hasta la tercera ronda de un Grand Slam por primera vez. Sin embargo, este tenista aguerrido y menudo dentro del circuito (1.78 m.) entró paulatinamente en un túnel hasta que en mayo de 2013, tras perder en la primera ronda de un Futures en Portugal, se apartó del tenis profesional.

Gil.

“Decidí tomar una pausa en mi carrera porque ya no me sentía feliz. Me sentía un poco deprimido y un poco cansado del tenis y mi vida personal”, ha reconocido Gil en declaraciones al portal Ubitennis.

El tenista portugués sufría trastorno bipolar de la personalidad, una enfermedad por la que el afectado sufre altibajos en su estado anímico y alterna períodos de depresión con otros de extrema felicidad.

“La ATP me mandó una carta y un libro deseándome lo mejor. El apoyo fue muy escaso. Los apoyos fueron mis amigos, mi familia y mi novia. Recibí poco apoyo de la ITF. No sé si podían ayudarme más, no tenían que hacer más de lo que hicieron. La ATP hace su trabajo y su centro de atención es el circuito, no yo”, recuerda Gil.

Frederico reapareció en febrero de 2014, alejado de la primera línea del tenis mundial. Desde entonces, ha sido campeón de dos torneos Futures, pero su ranking actual (nº 479) le mantiene distante de la élite.

Gil.

“A veces siento que tengo mucha estabilidad, que puedo estar perfecto. En otros momentos, siento que es muy difícil seguir y dudo si debería continuar. A veces no puedo, a veces puedo, pero está bien porque es normal para mí”, relata el tenista portugués. “A veces me siento cansado y decepcionado, porque no siento nada de las personas a mi alrededor. Me siento sólo y triste, pero sigo porque hay momentos en los que me siento muy bien y vivo mi vida, trabajo por mi sueño”, reconoce Gil.

Con 30 años, Frederico todavía mantiene el sueño de su infancia: “Mi gran objetivo es el top 50. Cuando era niño, mi objetivo principal era el top 50 y nunca lo alcancé porque fui el nº 62. Me gustaría alcanzar el top 50 en individuales y el top 100 en dobles”. Nada se lo impide. Las pistas de tenis de todo el mundo le concederán la oportunidad de conseguirlo. Él será su único límite. Gil no se ha ido. Aún tiene una ilusión que cumplir.

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