Muguruza se hace inmensa en Beijing

En dos sets, Garbiñe rompe el fuerte de Timea Bacsinszky para ganar la corona en la capital china y cerrar con broche de oro una semana de ensueño.

Garbiñe Muguruza es la tenista del momento. Sin jugar el mejor partido de la semana, a la española le alcanzó para conseguir el trofeo más importante de su corta carrera. En el Premier Mandatory de Bejing doblegó a Timea Bacsinszky por 7-5, 6-4 y sumó su segunda corona a la vitrina en una semana espectacular, donde además termina como la nueva cuatro del mundo (a dos unidades del tercer lugar) y con el boleto al Torneo de Maestras de Singapur. Premio más que merecido para, sin dudas, la mejor raqueta de esta gira asiática.

Un festín a la irregularidad fue el primer episodio en la pista central de National Tennis Centre de Beijing. Como demostrando que ninguna terminaba de apoyarse sobre el cemento, sucedió un set que tuvo hasta siete roturas de servicio. Donde Muguruza comenzó con un quiebre explosivo en el game de apertura, pero luego se fue ahogando en un mar de errores ante una Bacsinszky que no ejecutaba mayor tenis extraordinario. La caraqueña, con su ADN de golpear y castigar, de disparar fuego desde la raqueta, no encontraba el norte y desde allí pasó a no medir las revoluciones, a tirar bolas afuera de forma desmedida o, por el contrario, dejándolas en la red como síntoma de inseguridad. Una incertidumbre que se reflejaba desde el servicio: Garbiñe jugaba con un porcentaje de primeros bajísimo (llegó a pisar el 19%) y la suiza aprovechaba a tal situación para atacar y ser profunda, tanto que la nueva integrante del top-5 apenas pudo ganar el primer game con su saque en el cuarto intento.

Pero ante el río revuelto, la española terminó encontrando aire. Con 5-3 y servicio para apuntarse la manga, Bacsinszky demostró que de su lado también había dudas y terminó viendo cómo el marcador se le escapaba de las manos. Bastó con un poco de confianza de Muguruza, de tener un instante de lucidez, para situar el 6-5 y saque. Reordenó las ideas y volvió a su estilo natural: golpear con apoyos, llevando la iniciativa y dejando a la suiza con el papel secundario. Factores que le han sido esenciales en estas dos semanas para alcanzar un nivel sensacional.

Ya en el segundo set, las ideas se ordenaron un tanto de lado y lado. A pesar de que cruzaron roturas en los primeros games, ambas empezaron a acusar un poco más de estabilidad para dejar con pocas chances a la rival en la búsqueda de tomar ventaja. No fue sino hasta el noveno game donde Muguruza decidió ir a por la corona, cerrar el telón y alzar los brazos. Atacó un juego de servicio cómodo de la suiza, donde estaba 30-0, tiró de profundidad, aprovechó una doble falta y quedó un paso el sueño. Solo fue cerrar con su saque para acabar desbordada en felicidad, recostada en ese cemento azul donde ha experimentado días fenomenales; ese que la ha visto alcanzar el Olimpo.

Garbiñe, que se convierte en la primera española en ganar un Mandatory (desde que estos se juegan en 2009), escribe su propia historia y da aviso de las ganas que tiene en el circuito femenino. Con apenas 22 años ya se convierte en una realidad, en una raqueta que busca no ser una más en el montón y tener su sitio propio. Cuidado porque Muguruza ya es presente.

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