Ferrer vuelve por sus fueros

El alicantino se convierte en el primer campeón español en Kuala Lumpur tras imponerse por un doble 7-5 a su compañero y rival Feliciano López.

La recompensa al esfuerzo volvió a verse representada sobre una pista de tenis con David Ferrer levantando el título en Kuala Lumpur, el cuarto de la temporada. El alicantino fue superior a Feliciano López en un partido que se decidió en los momentos clave (7-5, 7-5) y que volvieron a dejar al toledano con la bandeja de plata en sus manos, como en Quito. Todo lo contrario para el de Jávea, que tras un verano inactivo y lleno de sombras se reengancha a la senda del triunfo y suma 250 puntos de lujo para acercarse un poquito más a la Copa de Maestros de Londres.

Lo bonito del encuentro y, sin duda, el mayor atractivo, era el choque de estilos entre ambos contendientes. Ferrer optaba por un saque correcto, una derecha rigurosa y un resto de otro planeta. Feliciano, por su parte, construía todo su juego desde la línea de servicio acompañado de un revés envenenado y una recopilación de voleas definitivas. Obviando la igualdad de los primeros compases, fue el toledano quien disparó primero, colocándose 4-3 en el marcador y con la escopeta cargada para fusilar con su servicio. Pero justo cuando más le hacía falta el ‘ABC’ de su tenis, un portentoso David apareció al otro lado de la red para darle la vuelta a aquella situación. La balanza llegaría hasta el cinco iguales donde el alicantino cerraría con dos juegos consecutivos –el protagonizado desde el resto con un nivel superlativo- para maniatar el primer parcial de la final por 7-5.

Las sensaciones eran que David representaba un frontón desde el fondo de la pista y que hoy los cañonazos de Feliciano no hacían tanto daño. Para colmo, las oportunidades se repartían entre ambos bandos pero solamente las aprovechaba el de Jávea. Era la primera vez que se enfrentaban en 2015 y la primera vez que se veían en una final. Su único duelo en indoor databa de 2006, con lo que la experiencia de Ferrer (50 finales ATP a las espaldas) podría terminar siendo la clave en un encuentro tan equilibrado como emocionante.

El segundo set pudo haber sido mucho más rápido si, en esta ocasión David, hubiese materializado las múltiples bolas de break que tuvo en el primer juego. Pero se quedaron allí, en la red, y le dieron alas a López. De nuevo llegaron al cinco iguales y de nuevo Ferrer quiso apretar el acelerador. Primero conservando su servicio y luego asaltando el de su oponente. Parecía fácil viéndolo por televisión, como si lo hiciera de una forma premeditada, como si supiera que era la mejor manera de cerrar una final. Feliciano se desesperaba entre grito y grito, exigiéndose una mayor solidez, mientras David, silencioso desde la otra esquina, se guardaba su único estruendo para el match ball (7-5, 7-5).

Son ya 50 finales como profesional y 25 títulos en su haber. Impresionante. Ferrer suma su cuarta corona de la temporada (Doha, Río de Janeiro, Acapulco) y ya es el segundo mejor año de su carrera en cuanto a trofeos (en 2012 ganó siete). Lo curioso es que mucho lo dieron por muerto en 2014 y ahora se encuentra más vivo que nunca y con el billete a Londres casi firmado. Larga vida al príncipe David.

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