La Academia según Nicola Kuhn

Descubrimos cómo es el día a día de Nicola Kuhn en la Academia Equelite Juan Carlos Ferrero de la mano del propio tenista alemán.

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¿Qué hay más importante para un tenista que su Academia? Donde acude cada semana, donde lucha, donde supera retos, donde madura, donde evoluciona. Al fin y al cabo, donde se convierte en profesional. Allí donde deposita toda su confianza por ver cumplido algún día su sueño de formar parte de la élite mundial. Éste el sueño de millones de jóvenes, como por ejemplo el de Nicola Kuhn (20/03/2000), uno de las promesas más evidentes del tenis español y actualmente “reclutado” en la Academia Equelite de Juan Carlos Ferrero. Trabajo y talento unidos en una sola aventura. Una combinación explosiva que merece la pena relatar.

Pese a contar con apenas 15 años, Nicola Kuhn se ha convertido en una joven promesa del tenis internacional que avanza a pasos agigantados hacia el gran sueño de su vida: convertirse en profesional. Nacido en Austria, pasaporte alemán y afincado en España desde que tenía tres meses de edad, Nicola reside desde siempre en Torrevieja (Alicante), por lo que cada mañana se desplaza junto a su madre hasta Crevillente, donde le recoge su entrenador y juntos ponen rumbo a la Academia Equelite (Villena). En total, entre idas y vueltas, unos 200 kilómetros diarios. “Para lo joven que es, se pega una vida bastante sacrificada”, admite Fran Martínez, el técnico que tiene en sus manos una de las joyas más valiosas del mundo de la raqueta.

Salir de casa a las 06:30 y regresar a las 21:30. ¿Y entre medias qué? Nicola entra al colegio (incorporado en la Academia) de 08:30 hasta la 10:30, para luego evadirse con una primera sesión de entrenamiento hasta la 13:30. Dos horas y media para comer y descansar continúan la jornada y una segunda sesión de entrenamiento físico y tenístico hasta las 19:30 la completan. “Estamos valorando que el año que viene pueda quedarse interno en la Academia. Algunos días entre semana le dejamos que se quede a dormir aquí para darle más horas de descanso”, confiesa su entrenador.

La historia de Nico con Equelite empieza a escribirse hace tres años cuando, por parte de un amigo de Fran, el jugador aterriza en la Academia. Allí se conocen, se prueban y se gustan. Conexión a primera vista. A partir de aquel momento, una cadena progresiva de madurez y evolución que ni ellos mismos esperaban. Con 15 años, el oriundo de Innsbruck ya se mueve en entornos sub-18, ¡y está entre los 100 mejores del mundo! Y es que esta temporada las buenas noticias han llegado de dos en dos. Por un lado, primer punto ATP gracias a la disputa de un par de torneos Futures y la primera experiencia en un Grand Slam, concretamente, en el Us Open. Allí pasó la fase previa para caer en primera ronda del cuadro final. Esto, con 15 años, resulta un avance inverosímil, aunque en su equipo de trabajo se lo toman con calma.

Esto se administra teniendo un buen entorno que le ayude a mantener los pies en la tierra, que le inculque la filosofía del trabajo y la humildad, y decirle que esto no se consigue en un par de años, sino a base de crecer cada día y mejorar lo máximo posible. Si porque hablen de él y le hagan cuatro entrevistas ya nos creemos los mejores… estamos condenados al fracaso”, refleja Fran Martínez acerca de esa posible presión que puedan recibir tras todo lo logrado. Sus palabras no solo definen su método de trabajo de Nicola, sino el de toda la Academia en general acostumbrada desde hace muchos años a pulir la mentalidad de muchachos con estrella.

¿Y cómo es él? Que diría José Luis Perales. Su pasión por el tenis empieza desde el día que ve jugar un partido a Martina Hingis y le pide a su madre que le compre una raqueta. Crece con un póster de Roger Federer en su habitación pero compara su juego al de Novak Djokovic. Se define como un luchador sobre la pista, amante de la competición y repleto de ilusión por alcanzar sus metas. “Mi sueño es ganar los cuatro Grand Slams”, declara Nicola. “Aunque si tuviera que elegir me quedaría con Roland Garros y el Us Open”. Su coach se rinde ante su evolución: “Es increíble cómo ha crecido en estos tres últimos cursos. Cuando hay un desarrollo personal bueno, se transmite también en el deportivo”.

Pero no se vayan a pensar que esto se consigue por gracia de Dios. Hay cientos de horas de trabajo a las espaldas y un encanto especial que solo se puede encontrar en Academias como Equelite, un lugar donde empaparse de los mejores consejos a cargo de los mejores profesionales.

Ves que entrenas con Almagro, con Tita, que Juan Carlos Ferrero se fija en ti, te corrige y te da consejos… el otro día vino Ferrer para empezar a preparar la gira indoor y empezarán a venir otros como Guillermo García-López. Todo esto motiva bastante. Tener la oportunidad de hacer de sparring de alguno de ellos es una oportunidad increíble. Solo el incentivo de verles jugar, entrenar y visitar la academia es una gran motivación”, subraya Kuhn, acostumbrado ya a moverse en un entorno adornado de grandes tenistas de nuestro país.

¿Por qué Equelite? ¿Por qué esta Academia y no otra? ¿Qué se respira allí dentro para que lo más complicado del mundo pueda llegar a resultar tan fácil? La respuesta nos la dan el propio Kuhn: “El trato personalizado que dan a todos los jugadores desde el principio es una de las claves, siempre hay alguien en quien apoyarse. El gran equipo que hay detrás, tanto en preparación física, psicológica y tenística como en diseño del calendario y nutrición. Se nota la gran experiencia que tienen en el mundo del tenis. También es muy importante para mí la posibilidad que ofrece la Academia de poder entrenar al mismo tiempo que estudio: en las mismas instalaciones, con profesores muy pendientes de ti y en contacto con tu entrenador. Por supuesto, el poder jugar incluso con Juan Carlos, esa gran oportunidad solamente la tienes aquí”.

Es la magia de un lugar que ha hecho posible lo imposible, que ha convertido lo extraordinario en universal. Para Fran Martínez, el secreto reside en algo mucho más simple: “El secreto no es tan secreto, no hay ninguna fórmula. Nuestra filosofía es ser trabajadores, humildes e ir paso a paso. La experiencia de tantos años de Antonio Martínez Cascales al lograr hacer una academia número uno y la disciplina diaria es lo que hace que los jugadores acaben teniendo muy buen nivel”. Familiaridad, experiencia, trabajo y humildad. Eso simboliza la Academia Equelite. Y eso representan sus jugadores.

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