¿Quién podía imaginar que volvería de este viaje?

Esta es la historia de Jesús Aparicio, un sevillano de 29 años, fan de Roger Federer, que ha pasado los últimos 11 años de su vida en coma.

"¿Quién podía imaginar que volvería de este viaje?", comenzaba diciendo la sintonía de la mítica serie '7 vidas' en la que el protagonista despertaba del coma en el que había estado los últimos 18 años de su vida y se encontraba en una sociedad completamente diferente. A veces, la realidad se asemeja a la ficción y encontramos historias como la de Jesús Aparicio, un sevillano de 29 años, fan de Roger Federer, que ha vivido los últimos 11 años de su vida en coma. Al despertar, algo le dejó atónito, 11 años después su ídolo seguía llegando a finales de Grand Slam.

Jesús iba a cumplir los 19 años un domingo 12 de diciembre de 2004. Cuenta su madre que él y sus amigos planearon irse a una casa en la sierra el fin de semana y celebrar así su cumpleaños. El destino quiso que el coche en el que viajaba Jesús y sus amigos se saliera de su lado de la carretera y chocara contra otro vehículo, cayendo posteriormente por una ladera cuesta abajo varios metros. Jesús se golpeó fuertemente la cabeza en una de las vueltas de campana que dio el coche y quedó inconsciente en el acto. Sus amigos salieron todos ilesos, excepto por un par de huesos rotos pero él fue quien peor parado salió.

Este joven sevillano era muy deportista y le encantaba el tenis. Su ídolo era Roger Federer, un tenista que hacía poco que había cumplido 23 años y que había logrado en septiembre de ese 2004 su cuarto título de Grand Slam en el US Open. Jesús no se perdía un partido del suizo. Cuentan sus amigos que soñaba con poder verle en directo algún día y que incluso estaba ahorrando para viajar a Londres al año siguiente para poder verle. Pero todo esos sueños se truncaron en una carretera camino a la sierra.

Desde entonces, su familia nunca se despegó de él. Su madre siempre tuvo la esperanza de que despertara un día. "Fue un golpe muy duro para todos pero nunca dejamos de creer en que este día llegaría", cuenta Rosario, su madre. "Todas las noches le hablaba al oído y le decía que estuviera tranquilo, que estaba ahí junto a él", reconoce. Casi 11 años después, el pasado 27 de agosto, Jesús despertaría llamando a su madre que se encontraba en el baño de la habitación y que tras oír la voz de su hijo salió a toda prisa. El día había llegado.

Fue la mejor sorpresa que podía recibir la familia. Jesús empezó poco a poco a recuperar el habla y a responder a los estímulos. El sevillano creía que aún tenía 19 años y recordaba perfectamente el momento del accidente. "No se me olvida la cara del conductor del coche que venía de frente", cuenta ahora. Le costó mucho asimilar que había pasado toda la parte de su vida que ha ido de los 20 a los 30 en una cama de hospital pero poco a poco entendió que debía agradecer que siguiera vivo después del golpe que sufrió y que le ha dejado varias cicatrices en su cabeza por las operaciones.

Una vez entendido que el PSOE ya no gobernaba en España sino el PP, que Juan Pablo II ya no era el Papa y que habían llegado dos nuevos detrás de él y que una gran crisis económica había azotado al mundo, Jesús no dudó en preguntar por su ídolo, Roger Federer. "Me vino el flash a la mente y pregunté qué había sido de él. Pensaba que ya estaría retirado", reconoce Jesús. "Cuando me dijeron que a sus 34 años aún seguía jugando, siendo el número 2 del mundo y que llegaba a finales de Grand Slam creía que me estaban gastando una broma. No lo podía creer", afirma. Y cuando supo que había llegado a sumar hasta 17 torneos de Grand Slam, siendo el que más ha conseguido en toda la historia, Jesús se llevó las manos a la cara en señal de asombro. "Sabía que Federer era muy bueno pero jamás imaginé que pudiera llegar a ganar todo lo que ha ganado", relata.

El sevillano tuvo el placer de poder vivir ya desde casa las últimas rondas del US Open 2015 y disfrutar con el juego de Roger. "Me quedé asombrado al verle jugar así. Es realmente increíble", comenta Jesús. Se quedó hasta altas horas de la madrugada para ver la final ante Djokovic y tenía la ilusión de volver a ver al suizo levantar el último grande que su memoria recuerda, el US Open del 2004. "Fue una pena que no pudiera ganar pero ese Djokovic juega muy bien", explica Jesús, que nunca ha sabido del serbio y sus 10 grandes, así como tampoco de los 14 de Nadal formando una rivalidad a tres bandas histórica en el tenis. Pero a pesar de la derrota de Roger, Jesús se muestra feliz por saber que aún podrá seguir disfrutando del juego del suizo y al más alto nivel.

Ahora, Jesús tiene la ilusión de recuperarse y poder asistir el año que viene a Wimbledon, tal y como tenía planeado antes del accidente y poder ver a su ídolo en directo. "Sería el sueño de mi vida", afirma con ilusión, y es que cuenta que durante su tiempo en coma, una de las cosas que Jesús recuerda es haber soñado en repetidas ocasiones que veía un partido de Federer en directo y que el de Basilea le firmaba una camiseta.

"Si me das lo que perdí, te daré lo que me pidas", continuaba la canción. Jesús ya no puede recuperar el tiempo perdido que pasó en coma ni ver a Federer levantar todos los títulos que levantó, pero eso sí, daría lo que fuera por volver a ver a Roger ganar un Grand Slam. "Quiero verle antes de que se retire y si le veo ya ganando el 18º, sería la hostia", expresa.

Y es que Jesús sí que tiene 7 vidas.

*El nombre real de Jesús Aparicio ha sido modificado para el artículo, así como el de su madre, por expreso deseo del protagonista y de su familia de permanecer en el anonimato.

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