Con Andy Murray todo es posible

Gran Bretaña se mete en la final de la Copa Davis 37 años después de la mano de un Andy Murray que ha sido protagonista en los tres puntos ante Australia.

Llevaba Gran Bretaña desde 1978 esperando volver a meterse en la final de la Copa Davis. Esperando a que un hombre se enfundara el disfraz de líder y les llevase de nuevo a luchar por la gloria. Ese hombre es Andy Murray, número tres del mundo y pieza clave del equipo británico. Con sus tres puntos en las semifinales ante Australia (3-1), el de Dunblane se queda a un paso de levantar la Ensaladera, uno de los pocos títulos que le quedan por conquistar en el profesionalismo.

El marcador señalaba 2-1 a favor de los locales y Andy Murray, cómo no, tenía en su mano la satisfacción de poder llevar a su nación al partido por el título de Copa Davis. Otra vez. Ni los nervios ni la presión estuvieron presentes en el Emirates Arena de Glasgow, todo lo contrario, si hubo alguien que no pudo manejar la situación ese fue Bernard Tomic, el hombre elegido por Wally Masur para frenar la tormenta. Pero no hubo forma. El escocés tiró de experiencia y de ilusión para sellar el pase hasta la cita que ya les espera en noviembre (7-5, 6-3, 6-2) y hacer que toda Gran Bretaña llorara de emoción.

La eliminatoria estuvo siempre liderada por los locales, con un Andy Murray que se encargó en persona de que no se torciese nada en ningún momento. Él fue quien fulminó a Kokkinakis, quien se unió con su hermano Jamie para inclinar a Hewitt/Groth y quien agarró el revólver para gastar la última bala con Tomic. Uno por uno, todos los miembros del equipo aussie han pasado por sus manos. Mientras, alejado del equipo, Nick Kyrgios quizá pensaría en qué hubiera ocurrido si hubiera estado él al otro lado de la red. Los oceánicos pierden su oportunidad y, lo peor de todo, se despide Lleyton Hewitt como jugador de Copa Davis.

Después de 37 años Gran Bretaña vuelve a la final de Copa Davis. Un país que con nueve títulos en la competición lleva sin probar las mieles del éxito desde 1936. Quizá demasiado tiempo para todos los laureles que le acompañan. Andy Murray en estado de gracia se ha convertido en el héroe de toda un nación y en el elegido para desenterrar tantos años de desencantos en tierras británicas.

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