La paternidad altera el calendario de Andy Murray

El escocés recortará sus días de pretemporada en 2016 debido a que espera a su primer hijo junto a su esposa Kim Sears en el mes de febrero.

La familia antes que el trabajo. Podría ser éste un buen eslogan para lo que le espera a Andy Murray a partir de las próximas Navidades. El escocés tendrá a partir del año próximo un evento importante alejado de las pistas y relacionado con la sala de urgencias, así lo explica en The Guardian. Primero fue su entrenadora, Amélie Mauresmo, la que se convirtió en mamá hace unas semanas; en febrero será su mujer, Kim Sears. Sus dos chicas preferidas, sin olvidarnos de su madre, trastocará los planes del tenista británico, quien no acudirá por primera vez en mucho a tiempo a realizar su ya clásica pretemporada en Miami debido a su próxima paternidad.

"Es una práctica que suelo llevar a cabo en los meses de diciembre y febrero también. Voy a tener un mes muy ligero en febrero, me imagino. Presiento que no voy a jugar demasiado tras el Open de Australia, probablemente hasta Indian Wells. También voy a pasar más tiempo en casa en diciembre para estar en casa con Kim, probablemente desde el final de la temporada hasta poco después de la época de Navidad, y luego iré a Australia antes de la Copa Hopman con el objetivo de llegar allí temprano y empezar a adaptarme al clima”, explica el de Dunblane respecto a sus planes de futuro.

Por lo tanto, el actual número tres del mundo tendrá que enfrentarse a la nueva temporada con menos kilómetros de rodaje. “Este año será diferente porque en ese momento Kim no podrá viajar. Obviamente voy a tener que hacer algunos ajustes, pero me veo yendo a Australia mucho antes de lo que tenía pensado porque el clima allí es muy caliente. El año pasado fui a Miami y jugué en Abu Dhabi, donde hace bastante frío y luego llegué a Perth para la Copa Hopman y me encontré con 41 grados. Me sentí muy mal a pesar de que había entrenado mucho y jugué algunos partidos en Abu Dhab", manifiesta Andy.

La decisión de Murray viene dada también por el cansancio acumulado de una temporada en la que está recuperando su mejor nivel competitivo y donde ya ha capturado dos torneos de Masters 1000 (Madrid y Montréal) además de disputar la final del Open de Australia. “He jugado más partidos que nadie durante estos ocho meses”, expresa el escocés que, antes del torneo de Cincinnati, también era el jugador con más victorias del tour 2015. "He añadido algunos torneos a mi horario, luego está la Copa Davis también. Me ha ayudado, pero he jugado mucho tenis”.

Pero no todo han sido sonrisas. “En todos los partidos de este año me sentí muy cerca del objetivo pero en algunos acabé muy frustrado. En Roland Garros no me sentí bien a pesar de que jugué un gran quinto set. Luego en Miami, de nuevo ante Djokovic en la final, fue físicamente un partido muy difícil. En el tercer set los primeros juegos fueron muy apretados y no pude conseguir ninguno, luego ya no había nada que hacer”, confiesa Andy meses después de aquellos partidos cedidos ante el serbio.

Con el último tramo de temporada a punto de empezar, el británico encara con mucha motivación el Us Open y la temporada de pista cubierta, en parte, gracias a su victoria en Canadá ante el número uno del mundo y la lucha con Federer por ocupar el segundo escalón mundial. Eso sí, a partir de 2016, las prioridades serán otras.

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