Serena vuelve a conquistar Cincinnati

Con un nivel que fue de menos a más, a Serena Williams le alcanzó para derrotar a Simona Halep 6-3, 7-6 y revalidar la corona en el torneo de Cincinnati.

Ya es casi una costumbre pero le sirve para ganar partidos… y trofeos. Serena Williams no tuvo el mejor de los inicios en la tarde de Ohio pero, casi como una ráfaga, fue capaz de ir diluyendo a una Simona Halep que entró al partido con una interesante sintonía buscando dar de baja a la reina actual del circuito WTA y ganar un trofeo faltante en su estantería. La local terminó imponiéndose para dejar atrás su trago amargo en Toronto, cerrar una semana con buenas sensaciones, el segundo título en Cincinnati y con la actitud elevada para llegar al US Open y lograr el gran cometido: ganar los 4 Grand Slam del año.

Simona Halep aplicó al pie de la línea uno de las tácticas más considerables a la hora de retar a la uno del mundo: quitarse el temor, jugar con seguridad y atacar con profundidad. Con la frente en alto, la rumana envió un telegrama a su rival y el mensaje expresaba que quería quedarse con la corona. El quiebre en el primer game y la confirmación de servicio a continuación, generaron una dosis de confianza. Simona estaba plena, pegaba con determinación, imponía ritmo y provocaba los errores de una Serena incómoda, lenta de piernas y con el servicio sin engranar. Desde la gesticulación, la campeona defensora evidenciaba que en los primeros compases no la pasaba bien, que no estaba en su territorio natural.

Sin embargo, la energía de la tres del mundo se quedó en los primeros cuatros juegos del partido. Desde ahí, Serena cambió rotundamente el cauce del set y lo condujo por su camino, una ruta en la que ella era la dictadora. Y es que fue cuestión de cambiar el chip: mejorar la efectividad del servicio, pegar con solidez y bien afirmada; es historia popular que desde allí la estadounidense es casi insuperable. Mientras tanto, Halep se intimidó ante una rival que se hacía más grande, su primer servicio no entraba, las doble faltas llegaban en los momentos más inesperados y se veía amilanada en los intercambios que mantenían desde la línea de fondo. La menor de las Williams apagó el interruptor que le daba vivacidad a la rumana: pasó del 1-3 abajo a ganar cinco games consecutivos y sellar la primera manga en solo 31 minutos.

Y con la confianza arriba, Serena parecía ir desestabilizando más y más la mente de su oponente. Luego de un segundo game donde salvó un 0-40 y hasta cinco pelotas de quiebre pasó a tomar el saque de su rival en blanco; fue como aplicar cloroformo a una Simona que no aguantaba el ritmo, que era espectadora de lujo de un encuentro donde era superada en velocidad, veía cómo el servicio de la campeona de 2014 empezaba a generar más aces mientras su pelota ya no estaba viva, no provocaba ni el más mínimo daño a quien estaba del otro lado de la red. Pero sabiendo que la de Constanza es de las pocas que tira la toalla sin antes haber peleado, logró igualar las acciones a punta de garra. Tomó un segundo aire y libró una batalla a espada contra espada, aguantando cuando Serena lanzaba sus mazazos y atacando para no sentir aprensión.

Las acciones terminaron un vibrante tiebreak que, sin dudas, pagó la boleta que adquirieron los asistentes a la pista central del Lidner Tennis Family Center: ganadores de drive impecables, una fantástica contrapierna de Serena, devolución ganadora de Simona en el primer match point y un último punto marcado por un impresionante rally y una drop de la rumana que terminó en la red.

Serena sigue demostrando que en la actualidad no hay nadie mejor que ella, que es capaz de ganar sin importar que juegue a una segunda velocidad, de vencer hasta en los días donde se encuentra más errática de costumbre y apabullar cuando se levanta con el pie derecho. Serena, que es la primera en el torneo de Cincinnati en poder revalidar el título, llega a la suma de 69 coronas, su 15º consecutiva, quinta del año y no sabe qué es perder una final desde 2013, cuando en estas mismas tierras cedió ante Victoria Azarenka. A sus 33 años Serena sigue extendiendo su enorme carrera y en unas semanas tendrá la oportunidad de sentirse más grande: el reto que le propone Nueva York para ganar los 4 Grand Slam de 2015.

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