El tenis se hace mayor

Una página web deportiva de Estados Unidos reflejó en 17 ‘tips’ cómo ha cambiado el tenis en los últimos 20 años. Atención sobre todo a los términos de edad

Pasan los años y los periodistas nos empeñamos en seguir comparando épocas y jugadores que han pasado por las pantallas y por las pistas de este deporte llamado tenis. No nos conformarnos con disfrutar de ellos, queremos saber quién ha sido mejor que el otro y disparamos cientos de suposiciones al aire que nunca encontrarán una respuesta contrastada. ¿Tanto ha cambiado el tenis respecto a los años 60 o 70? Muchísimo. Ni siquiera hace falta irse tan lejos, basta con echar un ojo a los 17 datos que la empresa For The Win ha recopilado en una publicación esta semana comparando la era actual con la de hace dos décadas.

Uno de los hechos que más nos llaman la atención es el de ver a gente que sobrepasa la treintena todavía inmersa en la pelea por los grandes títulos o incluso por los puestos de importancia en la clasificación. De aquí nace uno de los datos más reveladores, el de la media de edad entre los jugadores del top10. En 1992, esa cifra marcaba un 23'2 que, con el paso de los años, ha acabado reflejando un 28’6 en la temporada actual. Una ampliación de la vigencia en los tenistas que también aparece en las mujeres: de 21’7 en 1992, a 26’9 en el curso pasado.

A los jóvenes les cuesta llegar a la cima y esto se demuestra también en los registros de los Grand Slams. A principios de los año 90 llegaron a coincidir en el top100 hasta diez campeones de Grand Slam siendo todavía adolescentes, un dato imposible de imaginar en este momento ya que apenas contamos con cuatro en todo el top100 (Coric, Chung, Kokkinakis, Zverev) y los que mejor marca tienen son el croata y el australiano con una tercera ronda en Roland Garros. Lo mismo ocurre con las mujeres, donde la mitad de jugadores del top10 en 1990 eran teenagers, mientras que ahora solamente hay tres entre las cien mejores del mundo.

Si seguimos escarbando, las estadísticas nos siguen golpeando. En 1985 solo existían tres jugadores en el top40 que sobrepasaran la barrera de los 28 años. ¿Se imaginan esto aplicado hoy en día? En la actualidad tenemos a 24 hombres que exceden de esos 28 años dentro del top40 del ranking mundial. Pasamos a las mujeres y el mismo dilema. En 1990, dos de cada tres mujeres del top30 no habían cumplido las 23 primaveras; ahora, solo hay seis por debajo de esa media.

Pero todavía podemos ir más lejos. En 1995, el hombre de más edad en los puestos de honor calzaba un 34 en el carné de identidad y se situaba el 132º en la clasificación. Ocho hombres más compartían su edad dentro del top500. Hoy en día gozamos de hasta 18 jugadores de esa misma edad rankeados en un puesto mejor, teniendo cuatro dentro del top25, incluso uno en el tercer escalón mundial, Roger Federer.

Más. Ocho mujeres en la historia lograron ganar un Grand Slam antes de cumplir los 19 años. En la actualidad, una jugadora con esa edad aparece dentro de las 150 primeras del ranking (Konjuh). Podríamos seguir ofreciendo datos y haciéndonos cuestiones inexplicables relacionadas con las dietas, la revolución tecnológica, el material de las raquetas o el estancamiento de las nuevas generaciones, lo que está claro es que ahora mismo, si hay un ingrediente importante para triunfar en el tenis, es la experiencia. Los jugadores se hacen mayores, y con ellos, el tenis.

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