Halep se retira y Bencic reina en Toronto

Belinda Bencic conquista el Premier 5 canadiense venciendo a una convaleciente Simona Halep y mañana pasará a ser la número doce del ranking WTA.

Una historia preciosa empañada en su última capítulo, aunque no por culpa de la protagonistal. Belinda Bencic, después de dejar en el camino a cinco finalistas de Grand Slam, remató la faena con una sexta en la final del WTA Premier 5 de Toronto ante una Simona Halep que terminó retirándose por lesión (7-6, 6-7, 3-0 Ret.). La tenista suiza cierra así una semana inolvidable en la que ha matado dos pájaros de un tiro: primer título en un Premier 5 (segundo en total) e ingreso en el top-15 del ranking mundial.

Pese a que ambas se consideran todavía jóvenes promesas (18 años Bencic y 23 Halep), la experiencia de la rumana debía ser una nota fundamental a lo largo del encuentro. Así se vio durante la mayor parte de la primera manga, donde los cinco juegos iniciales del combate fueron rupturas de servicio a favor de la que restaba. Muchos nervios y pocas tablas en dos de las mujeres llamadas a liderar este negocio durante la próxima década. El marcador se fue estabilizando a la misma velocidad que nuestras protagonistas protegían su servicio, hasta que después de tanta indecisión, terminaría siendo el tiebreak quien dictaría la sentencia.

No pudo empezar mejor el desempate para la de Constanza, con un 4-1 y saque a su favor para remar hasta la orilla y evitar el naufragio. Pero de nuevo volvieron las olas a manos de una bisoña capitana como Bencic, pero con un sexto sentido en situaciones adversas. La helvética apretó los dientes e igualó la contienda hasta poner el 6-4, hasta llegó a perdonar una bola de set. En la segunda ya no tendría tanta misericordia, abrazando una primera manga que acabaría siendo clave. Halep miraba a su entrenador y se señalaba la cabeza, ella la culpable de haber dejado escapar esa oportunidad. Y su pierna izquierda también.

El segundo parcial fue una historia de locos. Con 3-2 en el luminoso a favor de la oriunda de Flawil (había arrancado con un 2-0), Simona maldecía desde su silla debido al dolor que sentía en su pierna izquierda mientras tragaba pastillas milagrosas para aliviar el escozor. Pese a todo, el orgullo de la rumana la catapultó de nueva a pista para morir dentro del ring, como hacen las grandes campeonas. Sirvió para ganarse el respeto, incluso para, no se sabe cómo, abrazar la segunda manga e igualar el marcador. Insólito, la suiza no era capaz de superar a una rival claramente perjudicada físicamente. Ya en el terce asalto, con miles de rostros de incredulidad, Belinda aceleró colocando un 3-0 rápido y obligando a la número tres del mundo a tirar toalla. Un final horrendo para un torneo inolvidable.

Tras la peor de las noticias confirmadas, no quedaba más que ver que a Belinda recogiendo su trofeo, ensuciado ligeramente por la forma de conseguirlo pero muy merecido por todo lo cosechado días atrás. Bouchard, Wozniacki, Lisicki, Ivanovic, Serena y, por última, Halep. Una cadena de super-heroínas sentenciadas ante la espada de la joven helvética. Sonreía Martina Hingis desde el banquillo, emocionada -¿por qué no?- ante una futura campeona de Grand Slams. Como fue ella. Apenas se trata de su segundo título profesional –tras el de Eastbourne hace dos meses- pero el futuro de esta chica ya empieza a dejar de ser un simple sueño acercándose a pasos agigantados hacia la tremenda realidad. Bienvenida a la élite.

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