Cincinnati se prepara para despedir a Mardy Fish

El estadounidense afronta su penúltimo torneo antes de su retirada y recuerda algunos buenos momentos sobre las pistas del Western & Southern Financial Group Masters.

La carrera de Mardy Fish sigue dando pasos hacia la meta. El norteamericano disputará por undécima ocasión en su carrera el Masters 1000 de Cincinnati, allí donde recogió la bandeja de plata en 2003 (ante Roddick) y en 2010 (ante Federer). El suburbio de Mason será la penúltima parada en la carrera del ex número siete del mundo, quien se despidió en su debut en los dos únicos torneos que disputó esta temporada: Indian Wells y Atlanta. Ahora Cincinnati le ofrece una nueve oportunidad –con Troicki en primera ronda- para disfrutar de un último viaje en una de sus pistas favoritas.

"No es ningún secreto que ha sido uno de mis tres principales torneos favoritos a lo largo de toda mi carrera. Me encanta el Abierto de Estados Unidos, me encanta Indian Wells y me encanta Cincinnati. Para mí, Cincinnati ha siempre ha sido un lugar divertido para ir. He tenido un gran apoyo de los aficionados y la multitud durante los años. He tenido un gran éxito allí también, así que se trata de una semana fantástica para mí cada vez que vuelvo", relata el estadounidense sobre el séptimo Masters 1000 del calendario

"Era una sensación extraña, por momentos yo sentía que podía hacerlo y, a la vez, sentía que no lo podía hacer. Me pasé al golf por un tiempo, estaba agradecido por tener algo en lo que competir en y poder estar entretenido. Mientras estuviera centrado en el golf, el tenis no haría acto de presencia, a veces pensaba en lo feliz que era por estar diez meses sin coger una raqueta”, revela Fish que, pese a ello, no quería que su relación con el tenis acabase de aquella manera.

Pero hasta el túnel más oscuro tiene algo de luz al final, y el caso de Mardy Fish no iba a ser diferente, aunque no por ello sencillo. "Obviamente ha sido realmente difícil para mí volver a sentirme al 100% debido a que todas las emociones del pasado han desaparecido, el trastorno de ansiedad y cosas así. Ha sido un reto complicado el de volver a la cancha, aunque reconozco que me con Roddick me lo ha pasado de maravilla", reconoció después de llegar a cuartos de final de Atlanta junto a su compañero.

"Si giro la vista atrás me emociono, puedo ver con mis ojos que he tenido una gran carrera, algo de lo que estoy muy contento por cómo me fueron las cosas. Tengo un montón de grandes recuerdos de este deporte que, además, me ha traído un montón de buenas cosas. Soy muy afortunado”, rememora el de Minnesota sabiendo que, la próxima vez que pise la pista central de Ohio, podría ser la última. Una despedida que, pase lo que pase, seguro que jamás se le olvidará a nuestro protagonista.

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